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Los nuevos rituales de desconexión: desde el "domingo sin pantallas" hasta los retiros sin wifi
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¿Te atreves a apagar el móvil?

Los nuevos rituales de desconexión: desde el "domingo sin pantallas" hasta los retiros sin wifi

El ruido de las notificaciones, la tentación del scroll infinito y consultar una pantalla casi sin descanso han convertido la desconexión digital en un lujo moderno. Cada vez más personas buscan frenar la dependencia tecnológica con rituales de descanso

Foto: Teléfonos móviles en una caja durante una clase (iStock)
Teléfonos móviles en una caja durante una clase (iStock)

Son las 7:00 horas, te despierta la alarma del teléfono, la apagas. Sales de la ducha y desayunas mientras lees el periódico en una de las aplicaciones de tu móvil. Pasas cinco minutos haciendo scroll y sales de casa. Te subes al metro, lo esperas y vas montado en él mientras consultas todas las redes sociales en las que tienes creado un perfil. Llegas al trabajo, te sientas delante de la pantalla de un ordenador...

Pasar horas y horas utilizando algún dispositivo tecnológico forma ya parte de la rutina de gran parte de la sociedad. Según la OMS, los menores pasan de media unas cuatro horas al día frente a una pantalla, y esto tiene consecuencias negativas que van desde el insomnio hasta la ansiedad digital.

Para evitar esto, mucha gente está autolimitando el tiempo que pasa delante de una pantalla y, para ello, practican algunos de los rituales de desconexión de moda. Es más, existen tanto hoteles de lujo enfocados en garantizar la desconexión del teléfono móvil, como retiros espirituales. Un ejemplo de estos hoteles sería el paquete que la cadena hotelera Vincci empezó a ofrecer en el año 2015 en algunos de sus hoteles.

El Vincci Selección Estrella del Mar en Marbella y el Vincci Selección Buenavista Golf&Spa Gran Lujo en Tenerife daban la bienvenida al cliente que contratase el paquete con un zumo depurativo, y se le solicitaba entregar todos sus aparatos electrónicos, desde el móvil al ordenador. Esta escena podría ser muy similar a la que interpreta en la tercera temporada de The White Lotus Timothy Ratliff al llegar al hotel en Tailandia. No obstante, él en un primer momento no quiere abandonar sus dispositivos electrónicos, hasta que se entera de que su empresa se va a pique y prefiere aislarse de cualquier estímulo externo (evitando así, también, que esa información llegue a su familia).

Los rituales de desconexión

Cada persona tiene un nivel de dependencia diferente a la tecnología y no todo el mundo quiere desconectar de ella. Pero existe un 'boom' con respecto a este tema y hacerlo de manera progresiva es lo más aconsejable.

Uno de estos rituales consiste, por ejemplo, en instaurar un día a la semana sin móviles, tablets ni redes sociales. El objetivo es recuperar conversaciones reales y rutinas sencillas: desayunar sin notificaciones, pasear sin auriculares o jugar a juegos de mesa sin interrupciones digitales. Al principio puede suponer un pequeño desafío, pero con el tiempo se convierte en una costumbre que mejora la concentración y el descanso. Este día, que suele fijarse los domingos, actúa como una especie de “limpieza digital” antes de comenzar la semana.

David, sin embargo, un creador de contenido, decidió llevar este reto a un escalón superior y probó a no utilizar las redes sociales durante 30 días. "Es un reto muy difícil para mí por mi adicción a las redes sociales. Como la mayoría de jóvenes (y no tan jóvenes) paso muchísimo tiempo en redes sociales haciendo scroll hasta prácticamente considerarme un adicto. Quiero hacer cosas, quiero pensar, quiero aburrirme, quiero ser creativo... pero es coger el móvil, entrar a Instagram, TikTok y, de repente, son las dos de la mañana y he perdido gran parte del día", explicó en el primero de sus vídeos sobre el reto.

Otra manera de desconectar es asistiendo a retiros sin wifi, una tendencia en auge. Casas rurales, monasterios y hoteles boutique ofrecen fines de semana sin señal de Internet, sin cobertura y sin relojes digitales. Se trata de experiencias en plena naturaleza que promueven el silencio, la lectura o la meditación.

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El "ayuno de redes sociales" es otro ritual, en este caso, inspirado en la lógica de los ayunos intermitentes. Consiste en eliminar las aplicaciones de redes sociales del móvil durante una o varias semanas. La idea no es desaparecer del mundo, sino reducir la exposición a estímulos y comparaciones constantes. Este tipo de pausas pueden ayudar a restablecer la relación con la tecnología y a usarla de manera más consciente. También es útil limitar el tiempo que puedes pasar en cada una de ellas.

"Es fundamental que cambiemos el chip y empecemos a trabajar en tener hobbies manuales que nos ayuden a desarrollar el cerebro"

Por último, frente al consumo rápido y digital, resurge una forma de ocio más pausada y tangible: leer libros en papel, escribir a mano, cocinar recetas tradicionales o caminar sin auriculares. Estas actividades, aparentemente simples, se han convertido en auténticos refugios frente al ruido tecnológico. Son momentos que invitan a la atención plena y al disfrute sensorial. Teresa Sanz, creadora de contenido, anima a sus seguidores en uno de sus posts de Instagram precisamente a que utilicen menos el móvil y, para ello, les empuja a hacer ganchillo: "Todos somos conscientes de que nos pasamos la vida con el móvil, y es fundamental que cambiemos el chip y empecemos a trabajar en tener hobbies manuales que nos ayuden a desarrollar el cerebro y no menguarlo al tamaño de un guisante que es lo que pasa haciendo scroll continuamente".

La industria del bienestar digital

Puede que el futuro del bienestar no esté en lo último que ofrece la red, sino en aprender a apagarla. Y quizá el verdadero lujo no sea tenerlo todo conectado, sino poder desconectar.

Es por eso que, y aunque sea irónico, existen aplicaciones para ayudar a sus usuarios a desconectar del teléfono móvil y algunas de ellas son: Forest, Digital Detox, ActionDash o StayFree.

Son las 7:00 horas, te despierta la alarma del teléfono, la apagas. Sales de la ducha y desayunas mientras lees el periódico en una de las aplicaciones de tu móvil. Pasas cinco minutos haciendo scroll y sales de casa. Te subes al metro, lo esperas y vas montado en él mientras consultas todas las redes sociales en las que tienes creado un perfil. Llegas al trabajo, te sientas delante de la pantalla de un ordenador...

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