El otoño es una época ideal para reproducir plantas mediante esquejes, una técnica sencilla que permite aumentar la colección del hogar o del jardín sin necesidad de comprar nuevos ejemplares. Aunque muchos la asocian con la primavera, esta estación ofrece un clima más estable, con humedad y temperaturas suaves, que favorece la aparición de raíces. Menos calor, menos plagas y un ambiente húmedo convierten al otoño en el momento perfecto para iniciarse en la propagación vegetal.
Durante estos meses, las plantas disminuyen su crecimiento aéreo, pero mantienen la actividad radicular, lo que facilita que los esquejes desarrollen raíces con éxito. Este equilibrio natural convierte al otoño en una oportunidad para obtener nuevas plantas de forma ecológica. Entre las especies más agradecidas destacan los geranios, romeros, lavandas y potos, aunque también es posible lograr buenos resultados con rosales, hortensias o ficus, siempre que se resguarden del frío.
El proceso es simple y no requiere grandes recursos. Solo hacen falta unas tijeras limpias, sustrato aireado y, de forma opcional, hormonas de enraizamiento. Se elige un tallo sano, se eliminan las hojas inferiores y se planta en un sustrato húmedo. Para conservar la humedad, se recomienda cubrir la maceta con plástico transparente o usar un miniinvernadero, lo que ayuda a prevenir la deshidratación del esqueje y mejora la tasa de éxito.
Tras unas semanas, los primeros signos de enraizamiento se hacen visibles: si al tirar del tallo se nota resistencia, significa que las raíces ya están creciendo. En ese punto, conviene destapar poco a poco el esqueje para que se adapte al aire exterior. Los jardineros aconsejan mantenerlo en un lugar luminoso, sin sol directo y protegido del frío. Con estos cuidados, en primavera podrás disfrutar de plantas vigorosas y listas para florecer.
El otoño es una época ideal para reproducir plantas mediante esquejes, una técnica sencilla que permite aumentar la colección del hogar o del jardín sin necesidad de comprar nuevos ejemplares. Aunque muchos la asocian con la primavera, esta estación ofrece un clima más estable, con humedad y temperaturas suaves, que favorece la aparición de raíces. Menos calor, menos plagas y un ambiente húmedo convierten al otoño en el momento perfecto para iniciarse en la propagación vegetal.