La inflamación crónica intestinal se ha convertido en uno de los problemas de salud más comunes en la actualidad. Aunque muchas veces pasa desapercibida, sus efectos pueden manifestarse en forma de cansancio, pesadez, problemas digestivos o incluso alteraciones en la piel. La nutricionista Sandra Moñino, especialista en salud intestinal y autora del libro Adiós a la inflamación. Cómo prevenir enfermedades, retrasar el envejecimiento y perder peso, explica que esta condición “no se ve ni se percibe, simplemente se representa a modo de síntomas frecuentes”.
En una de sus intervenciones en el pódcast Tengo un plan, la experta detalló que “hoy en día es muy común la inflamación crónica intestinal”. Según Moñino, existen dos tipos: una “inflamación amiga”, la aguda, necesaria para reparar los tejidos, y otra más peligrosa, la crónica, que puede derivar en problemas de salud si se mantiene en el tiempo. “La inflamación aguda es necesaria. Por ejemplo, cuando te das un golpe en el brazo, notas cómo se inflama y se enrojece. Eso es porque nuestro sistema inmunitario manda un montón de células a la zona dañada y, una vez que lo soluciona, llama a otras células antiinflamatorias que reducen la hinchazón. Esa inflamación es buena”, explicó.
El problema surge cuando esta respuesta se vuelve constante. Entre las causas más frecuentes señala “el exceso de malos hábitos alimenticios, el sedentarismo, la falta de descanso y la escasa exposición a la luz solar”.
Los cinco alimentos que ayudan a reducir la inflamación
A través de sus redes sociales, Sandra Moñino comparte con frecuencia consejos prácticos para combatir este tipo de inflamación desde la alimentación. En uno de sus vídeos, la nutricionista explicó: “Te voy a decir cinco alimentos que pueden ayudarte a reducir la inflamación”. Entre ellos destaca el pescado azul, especialmente las sardinas, el boquerón o la caballa, por su contenido en ácidos grasos omega 3; los huevos, por su aporte de aminoácidos esenciales y su poder saciante; la cúrcuma, rica en curcumina, un potente antioxidante y antiinflamatorio; y el aguacate, fuente de grasas saludables y omega 3.
Entre los alimentos que recomienda para reducir la inflamación, destaca el caldo de huesos. Esta preparación tradicional, obtenida mediante la cocción prolongada de huesos de animales, se ha reivindicado recientemente por sus componentes nutricionales. La evidencia científica sugiere que dicho caldo es una fuente natural de colágeno, aminoácidos y minerales que apoyan la salud intestinal y ayudan a reducir la inflamación. Contiene especialmente glicina, prolina y glutamina — tres aminoácidos clave en la reparación del tejido intestinal — lo que favorece la integridad de la mucosa intestinal.
“Contiene gran cantidad de colágeno que hará que nos encontremos mucho más sanos y más desinflamados”. Este colágeno favorece la regeneración de los tejidos, mejora la salud intestinal y ayuda a mantener articulaciones y piel en buen estado.
Más allá de la alimentación, la especialista insiste en la importancia de adoptar hábitos saludables para prevenir la inflamación crónica. Una dieta equilibrada, el ejercicio regular, el descanso adecuado y la exposición moderada al sol son pilares esenciales para mantener el equilibrio del organismo. “La inflamación aguda es necesaria, pero la crónica hay que evitarla”, recuerda.
La inflamación crónica intestinal se ha convertido en uno de los problemas de salud más comunes en la actualidad. Aunque muchas veces pasa desapercibida, sus efectos pueden manifestarse en forma de cansancio, pesadez, problemas digestivos o incluso alteraciones en la piel. La nutricionista Sandra Moñino, especialista en salud intestinal y autora del libro Adiós a la inflamación. Cómo prevenir enfermedades, retrasar el envejecimiento y perder peso, explica que esta condición “no se ve ni se percibe, simplemente se representa a modo de síntomas frecuentes”.