Javier de Haro, psicólogo: "Estas son las 5 preguntas ancla que todos los padres deberían hacerse para no perder el norte"
El especialista en crianza y desarrollo familiar ha compartido una reflexión que invita a los progenitores a mirar hacia dentro y cuestionarse su papel desde la honestidad
El psicólogo Javier de Haro, especialista en crianza y desarrollo familiar. (TikTok)
Ser padres representa una de las vivencias más complejas y transformadoras de la vida. No se trata solo de satisfacer las necesidades materiales o educativas de un hijo, sino de acompañarlo con equilibrio emocional y conciencia. En una sociedad acelerada, donde el estrés y las responsabilidades cotidianas dominan el ritmo familiar, mantener la calma y la conexión afectiva se convierte en un auténtico desafío.
El psicólogo Javier de Haro, especialista en crianza y desarrollo familiar, ha compartido una reflexión que invita a los progenitores a mirar hacia dentro y cuestionarse su papel desde la honestidad. Propone lo que denomina las “cinco preguntas ancla”, una guía sencilla pero profunda para reconectar con la esencia del vínculo entre padres e hijos.
Las cinco preguntas ancla para no perder el rumbo
En un vídeo difundido en redes sociales, Javier de Haro expone un ejercicio de introspección dirigido a todos los padres que deseen mantener una relación sana y consciente con sus hijos. “Si no quieres perder el norte con tus hijos, de vez en cuando haz estas cinco preguntas, sobre todo la última”, aconseja el psicólogo.
La primera invita a reflexionar sobre la propia infancia: “¿Qué era lo que menos me gustaba que hacían mis padres conmigo? Evítalo para no repetir esas cosas que te dolieron a ti con tus hijos”. La segunda busca rescatar los buenos recuerdos: “¿Y qué era lo que más me gustaba? Imítalo porque eso deja huella”. La tercera cuestiona la percepción mutua entre padres e hijos: “¿Cómo me ve mi hijo? ¿Qué proyecto en él? Pregúntaselo, escúchale, es una gran forma para comprenderle y conectar con él”. Esta reflexión ayudará a fortalecer la comunicación y la empatía dentro del hogar.
@javier_de_haro Parar de vez en cuando para reflexionar y preguntarnos algunas cuestiones sobre cómo criamos y educamos a nuestros hijos debería ser un imprescindible para poder darnos cuenta de muchas cosas y, sobre todo, para no perder el norte y ser los padres que queremos ser para nuestros hijos. Estás son 5️⃣ preguntas "ANCLA" que te recomiendo. A mí me ayudan mucho a disfrutar de Javier y a poner siempre lo verdaderamente importante en el lugar que tiene que estar. Y tú… ¿Añadirías alguna pregunta "ancla" más? ¿Paras de vez en cuando a reflexionar sobre esto? Te leo en comentarios #teayudoaeducar#psicologia#educarenpositivo#paternidad#preguntasancla#familia#crianzarespetuosa♬ sonido original - Teayudoaeducar
La cuarta pregunta plantea un ejercicio de proyección: “Si mi hijo el día de mañana estuviera hablando con un amigo suyo sobre cómo es su padre, ¿qué me gustaría que le dijera? Siémbralo desde ya porque va a merecer la pena”. Con esta propuesta, el psicólogo anima a los progenitores a pensar en el legado emocional que desean dejar.
Por último, la quinta pregunta es la más difícil: “¿Estoy orgulloso de mí como padre?”. De Haro explica que “suele ser muy dura porque somos muy críticos con nosotros mismos, pero ahí precisamente está la clave: si algo no te gusta, puedes cambiarlo. Y no, que te veo venir, no me digas que no puedes cambiar, porque nos pasamos todo el día diciéndoles a nuestros hijos que tienen que aprender, ¿y nosotros qué?”. El especialista recuerda además que “aprendemos a ser buenos padres gracias a ellos. Bueno, de hecho, con ellos, nuestros mejores maestros”. La paternidad consciente es un proceso de aprendizaje continuo, donde cada error y cada acierto se convierten en una oportunidad para crecer junto a los hijos.
Ser padres representa una de las vivencias más complejas y transformadoras de la vida. No se trata solo de satisfacer las necesidades materiales o educativas de un hijo, sino de acompañarlo con equilibrio emocional y conciencia. En una sociedad acelerada, donde el estrés y las responsabilidades cotidianas dominan el ritmo familiar, mantener la calma y la conexión afectiva se convierte en un auténtico desafío.