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Mario Alonso, doctor, sobre gestionar el estrés: "Hay que aceptar que se tiene ese pensamiento, pero no seguir el camino que nos marca"
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Mario Alonso, doctor, sobre gestionar el estrés: "Hay que aceptar que se tiene ese pensamiento, pero no seguir el camino que nos marca"

El médico y conferenciante español reflexiona sobre la influencia del pensamiento en el bienestar físico y emocional

Foto: El doctor Mario Alonso Puig (Youtube | Judit Tiral)
El doctor Mario Alonso Puig (Youtube | Judit Tiral)

El estrés, los pensamientos negativos y la forma en la que nos hablamos a nosotros mismos pueden ser tan determinantes para la salud como la alimentación o el descanso. Así lo explica el doctor Mario Alonso Puig, quien recuerda que “las palabras tienen un enorme poder, tanto para sanar como para enfermar”. En su conversación con la creadora de contenido Judit Tiral, el médico destaca la necesidad de tratarse con amabilidad y aprender a observar lo que pensamos sin dejarnos dominar por ello.

Alonso Puig recuerda que ya hace 2.500 años los médicos griegos comprendieron que la conversación con los enfermos podía tener efectos sanadores. “He comprobado que a través de las palabras podemos afectar no solo al estado de ánimo de una persona, sino también al funcionamiento de su cuerpo”, señala. Según el doctor, pensamiento y palabra están estrechamente conectados, y “lo que pensamos acaba convirtiéndose en sentimiento, y ese sentimiento, a través de vías nerviosas y hormonales, afecta a todo el organismo”.

Por eso, insiste, la forma en la que nos hablamos es clave: decirse “no puedo” o “no valgo” no es inocente, porque el cuerpo responde como si fuera real. Frente a ello, recomienda aprender a detenerse, respirar y elegir otro pensamiento más constructivo.

El experto propone una estrategia sencilla pero transformadora: no luchar contra los pensamientos negativos, sino aprender a convivir con ellos sin dejarse arrastrar. “El arte de ser libre es el arte de pararse, aceptar que se tiene ese pensamiento, pero no seguir el camino que nos marca”, explica. Esa aceptación, dice, no significa resignarse, sino reconducir el pensamiento para cambiar la emoción y, con ello, el estado del cuerpo.

“Cuando uno empieza a entrenarse en este gobierno del pensamiento —añade— empieza literalmente a cambiar su vida”. En su experiencia médica, ayudar a los pacientes a relacionarse de otra manera con su enfermedad tenía un efecto directo sobre su recuperación.

Alonso distingue entre dos tipos de estrés: el “eustrés”, una activación puntual y beneficiosa que ayuda a afrontar retos, y el “distrés”, el estrés crónico que se mantiene sin descanso y termina por agotar el cuerpo y la mente. En este segundo caso, la hormona del cortisol se libera de manera sostenida, alterando el sistema inmunitario y favoreciendo el cansancio, la inflamación y la enfermedad.

Por eso, recomienda introducir “periodos de recuperación” en la rutina diaria: practicar ejercicio físico, meditar, desconectar del trabajo o dedicarse a actividades placenteras. “Cortar ese flujo constante de cortisol es esencial para evitar que el estrés se vuelva destructivo”, señala.

La meditación como antídoto

Entre las herramientas más eficaces, el médico destaca la meditación, que ayuda a evitar la “rumiación mental”, ese bucle de pensamientos negativos que se repiten sin fin. Según explica, la práctica regular produce cambios físicos medibles en el cerebro, aumentando la zona que regula el miedo y la ira y reduciendo la actividad de las áreas asociadas al estrés. “Ir por la vida con menos miedo y menos ira es una de las mayores liberaciones que puede experimentar una persona”, afirma.

Para quienes sienten que no tienen fuerzas para cambiar, el doctor invita a dar el paso más pequeño posible. “Cuando uno está en el hoyo no solo se siente mal, se siente incapaz. Pero en el momento en que se ve capaz de hacer algo, por pequeño que sea, todo empieza a transformarse”, explica. La clave, según él, está en recuperar la sensación de autonomía, porque “autoestima y capacidad van siempre de la mano”.

El estrés, los pensamientos negativos y la forma en la que nos hablamos a nosotros mismos pueden ser tan determinantes para la salud como la alimentación o el descanso. Así lo explica el doctor Mario Alonso Puig, quien recuerda que “las palabras tienen un enorme poder, tanto para sanar como para enfermar”. En su conversación con la creadora de contenido Judit Tiral, el médico destaca la necesidad de tratarse con amabilidad y aprender a observar lo que pensamos sin dejarnos dominar por ello.

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