Jonathan Benito, neurocientífico, sobre el estrés: "Nos estresamos por cosas que no van a suceder jamás"
El investigador analiza cómo esta situación altera el funcionamiento del cerebro cuando se prolonga en el tiempo
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El estrés se ha convertido en uno de los grandes males de la vida moderna. Afecta al bienestar físico, emocional y cognitivo, y en muchos casos se prolonga en el tiempo, incluso en ausencia de amenazas reales. Sobre esta realidad advierte el neurocientífico Jonathan Benito, profesor titular de la Universidad Autónoma de Madrid, quien analiza cómo esta situación altera el funcionamiento del cerebro.
El investigador explica que el estrés responde a un proceso evolutivo de defensa ante situaciones de peligro. “Cuando te enfrentas a un peligro, se produce una descarga adrenérgica que aumenta la frecuencia cardíaca, aumenta la tensión arterial. Te prepara contra ese peligro y eso lo tienen todos los animales”, recuerda. Este mecanismo, que en su origen resultó vital para la supervivencia, se convierte en un problema cuando se convierte en crónico.
Según Benito, el ser humano mantiene esa respuesta no solo durante minutos u horas, sino que puede alargarla durante meses o incluso años. Además, se activa también ante escenarios hipotéticos: “No solo esto, sino que además nos estresamos por cosas que aún no han sucedido y lo que es más alucinante, por cosas que no van a suceder jamás. Pero por si acaso nos cogemos un anticipo de estrés”, explica el neurocientífico.
El problema, apunta, es que esa liberación mantenida de hormonas del estrés, como el cortisol, acaba dañando el cerebro. “El cortisol llega al cerebro y disminuye el factor neurotrófico derivado del cerebro, y esto produce una disminución drástica de la neurogénesis”, señala. Este fenómeno impide la producción de nuevas neuronas y, además, provoca la muerte de las existentes a través de la apoptosis.
Las repercusiones no son menores. Durante los periodos de estrés prolongado resulta mucho más difícil adquirir nuevos conocimientos, la memoria se deteriora y el estado emocional suele verse gravemente afectado. “En periodos de estrés tenemos mucha incapacidad para aprender cosas nuevas, tenemos falta de memoria y, por supuesto, tenemos un bienestar emocional deplorable normalmente”, asegura. “Si queréis incrementar la neurogénesis del cerebro, os tenéis que alejar todo lo posible del estrés crónico”, concluye
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