José Carbonell, psiquiatra, sobre elegir mal las parejas: "Si quieres compromiso, estas personas no van a poder cumplir con eso; vas a sufrir"
Atracción, adrenalina y frustración conviven en la elección de pareja, un terreno en el que, según el psiquiatra José Carbonell, la experiencia y la capacidad de reconocer las señales marcan la diferencia
Elegir mal a la pareja es una de las consultas más habituales que escucha el psiquiatra José Carbonell en su clínica. Según explica, se trata de una pregunta recurrente tanto dentro como fuera de la consulta: ¿por qué tendemos a fijarnos en personas que, a la larga, no nos convienen? El especialista apunta a un fenómeno muy común: la atracción hacia lo excitante y lo imprevisible, aunque ello suponga chocar con la realidad de una relación que no ofrece estabilidad.
“Muchas veces sabemos que vamos a sufrir, pero aun así nos dejamos arrastrar por esa sensación de sentirnos vivos con alguien”, explica Carbonell. Ese impulso, que nos lleva a repetir errores ya conocidos, está ligado a la creencia de que podremos cambiar a la otra persona, aunque la experiencia demuestre lo contrario.
Carbonell sostiene que las personas más carismáticas, divertidas y seductoras suelen tener muy desarrollada la capacidad de atraer y generar emoción. Lo complicado llega después. “Lo que no tienen es la capacidad desarrollada de mantener una relación estable”, advierte. Esto no significa que esas relaciones no puedan ser intensas o divertidas, sino que en la práctica rara vez cumplen las expectativas de quienes buscan compromiso, complicidad o un proyecto de vida conjunto.
El problema surge cuando alguien se acerca a estas relaciones con la expectativa de estabilidad. “Si quieres compromiso, estas personas no van a poder cumplir con eso; vas a sufrir”, resume el psiquiatra. Y añade que, aunque la atracción inicial pueda ser fuerte, lo más probable es acabar atrapado en la frustración de ver que lo que se anhela no llega.
Las llamadas “red flags” o señales de alarma suelen ser visibles desde el principio, pero muchas veces se ignoran deliberadamente. Algunas personas incluso bromean diciendo que son “daltónicas” porque no ven esas banderas rojas, o prefieren transformarlas en verdes. Esa autojustificación, según Carbonell, refuerza la idea de que “esta vez será diferente”, aunque las probabilidades indiquen lo contrario.
El psiquiatra lo explica con claridad: “Es con la experiencia, después de habernos equivocado varias veces, cuando podemos llegar a decir: esta vez no voy a buscar a un ‘malote’ o a una persona que me genere inestabilidad, sino a alguien que me aporte más”. No se trata de reprimir el deseo de emoción, sino de aprender a reconocer cuándo las expectativas personales no encajan con lo que la otra parte está dispuesta —o es capaz— de ofrecer.
Carbonell considera que el aprendizaje emocional es clave para mejorar la forma en la que elegimos pareja. No se trata únicamente de identificar lo que no funciona, sino de ajustar nuestras prioridades en función de lo que queremos a largo plazo. “La experiencia nos aporta mucho a la hora de poder elegir qué queremos o cuánto estamos dispuestos a sufrir”, sostiene.
Esto no significa que alguien no pueda vivir una relación con una persona excitante y seductora, siempre que tenga claro lo que puede esperar de ella. El problema surge cuando se confunde pasión con compromiso. Según el psiquiatra, ahí es donde nace la frustración y el ciclo repetitivo de relaciones fallidas.
El mensaje final de Carbonell es claro: el motivo por el que muchas personas “eligen mal” es porque se dejan llevar por lo más llamativo, por aquello que despierta mayor adrenalina, sin pararse a pensar si eso encaja con sus expectativas de estabilidad. “Nos dejamos arrastrar por lo que más nos llama la atención, aunque luego no cumpla las expectativas de tener una relación estable”, recalca.
Elegir mal a la pareja es una de las consultas más habituales que escucha el psiquiatra José Carbonell en su clínica. Según explica, se trata de una pregunta recurrente tanto dentro como fuera de la consulta: ¿por qué tendemos a fijarnos en personas que, a la larga, no nos convienen? El especialista apunta a un fenómeno muy común: la atracción hacia lo excitante y lo imprevisible, aunque ello suponga chocar con la realidad de una relación que no ofrece estabilidad.