Los riñones son órganos esenciales para la salud, mucho más allá de su función de filtrar desechos. En ellos se produce la eritropoyetina (EPO), la hormona que oxigena la sangre, y también proteínas como la klotho, conocida como el “elixir de la eterna juventud”. Su estado determina procesos vitales del organismo y está directamente vinculado al bienestar general, por lo que mantenerlos en buen funcionamiento es fundamental.
El doctor Borja Quiroga, nefrólogo en el Hospital Universitario de La Princesa de Madrid, profesor en la Universidad CEU San Pablo y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Nefrología, recuerda que la alimentación influye de forma decisiva en la salud renal. En el caso de las piedras en el riñón, uno de los problemas más frecuentes, subraya la importancia de identificar primero su origen: “Lo primero de todo es saber que hay varios tipos de piedras en el riñón. Pueden ser de ácido úrico o de calcio”.
El especialista explica que existen dos maneras de conocer la composición de los cálculos: analizar directamente la piedra expulsada o realizar una analítica de orina de 24 horas. Según el resultado, la estrategia dietética puede variar. En función del resultado, la pauta dietética debe adaptarse, aunque advierte que «no hay que disminuir el calcio de la dieta». Una indicación que desmonta la idea extendida de que reducir este mineral es siempre la solución más adecuada.
Si los cálculos son de ácido úrico, Quiroga aconseja moderar el consumo de alimentos ricos en esta sustancia, como los mariscos o las bebidas alcohólicas, especialmente la cerveza. También recuerda que en algunos pacientes puede ser necesario recurrir a tratamientos médicos específicos para reducir el ácido úrico en sangre. Por el contrario, cuando se trata de piedras decalcio, lo habitual es que estén formadas por oxalato cálcico, por lo que la clave está en controlar la ingesta de oxalatos y no tanto la de calcio.
El nefrólogo explica que calcio y oxalato se absorben en el intestino a través del mismo transportador, y que una dieta pobre en calcio puede favorecer la reabsorción excesiva de oxalato, aumentando el riesgo de litiasis renal. Por ello, recomienda mantener niveles normales de calcio y reducir los alimentos ricos en oxalato. Entre ellos menciona el salvado, el pan integral, frutas como el kiwi, la grosella o el albaricoque, y verduras de hoja verde como espinaca, acelga, berza o puerro. También advierte sobre el consumo de chocolate y determinados postres, igualmente ricos en oxalato.
Respecto al tratamiento, Quiroga señala que una vez formadas, las piedras son difíciles de disolver y en ocasiones es necesario recurrir a procedimientos médicos para eliminarlas. En caso de cólico, añade que lo prioritario es el control del dolor. “Si por desgracia la estás expulsando, entonces no te queda otra que analgesia y paciencia. Por cierto, en un cólico, beber agua puede ser contraproducente, no te fuerces”, advierte. Y concluye: “Si tienes un dolor muy agudo que no cede, fiebre o algo que no te cuadre, consulta”.
Los riñones son órganos esenciales para la salud, mucho más allá de su función de filtrar desechos. En ellos se produce la eritropoyetina (EPO), la hormona que oxigena la sangre, y también proteínas como la klotho, conocida como el “elixir de la eterna juventud”. Su estado determina procesos vitales del organismo y está directamente vinculado al bienestar general, por lo que mantenerlos en buen funcionamiento es fundamental.