Sebastián de la Rosa, médico, sobre la falta de B-12: "Podemos tener ardor o cosquilleo en la punta de los dedos"
Su déficit, cada vez más detectado en consultas médicas, puede dar señales muy claras que conviene no pasar por alto
La vitamina B-12 cumple un papel esencial en el sistema nervioso, la sangre y la producción de energía. El médico Sebastián de la Rosa advierte que una de las señales más características de la falta de esta vitamina es la aparición de ardor o cosquilleo en la punta de los dedos, tanto de las manos como de los pies. Este síntoma está directamente vinculado al daño que puede sufrir la mielina, la capa que recubre las neuronas, cuando los niveles de B-12 son bajos.
Pero no se trata del único aviso que lanza el organismo. La lengua hinchada o con pérdida de papilas gustativas, la fatiga persistente y la llamada “niebla mental” son otros de los síntomas más frecuentes. En el plano neurológico, la carencia de B-12 puede afectar a la memoria reciente y a la concentración, hasta el punto de incrementar el riesgo de deterioro cognitivo y demencia a largo plazo.
Además, la pérdida de equilibrio, los acúfenos e incluso la depresión pueden tener su origen en un déficit mantenido de esta vitamina. De la Rosa recuerda que la depresión no siempre responde a factores emocionales: “Un bajo nivel de B-12, junto con deficiencia de vitamina D u omega-3, puede condicionar el estado de ánimo y aumentar la inflamación en el sistema nervioso central”.
En los casos más graves, la carencia desemboca en anemia megaloblástica, que suele manifestarse con palidez, falta de aire, palpitaciones y un cansancio difícil de superar incluso tras descansar. “Lo importante es detectar a tiempo la causa porque se trata de un déficit reversible si se corrige con alimentación o suplementos”, apunta el especialista.
Respecto a la dieta, la principal fuente de vitamina B-12 para quienes consumen proteína animal sigue siendo el hígado, aunque también está presente en la carne, el pescado, los huevos y los lácteos. En el caso de las personas vegetarianas o veganas, las opciones pasan por levaduras nutricionales fortificadas, la chlorella o ciertos alimentos fermentados.
De la Rosa señala que, cuando el déficit es acusado, los suplementos resultan la opción más rápida y eficaz para recuperar niveles óptimos, con dosis que oscilan entre 500 y 5.000 microgramos. Sin embargo, recalca que cada organismo metaboliza la vitamina de manera diferente y que factores como el uso de antiácidos, la celiaquía o una cirugía gástrica previa pueden limitar su absorción.
“Lo fundamental —concluye el médico— es no ignorar los síntomas. Detectar una falta de B-12 a tiempo no solo mejora el bienestar inmediato, también previene problemas neurológicos y cardiovasculares a futuro”.
La vitamina B-12 cumple un papel esencial en el sistema nervioso, la sangre y la producción de energía. El médico Sebastián de la Rosa advierte que una de las señales más características de la falta de esta vitamina es la aparición de ardor o cosquilleo en la punta de los dedos, tanto de las manos como de los pies. Este síntoma está directamente vinculado al daño que puede sufrir la mielina, la capa que recubre las neuronas, cuando los niveles de B-12 son bajos.