El sector de la construcción en España atraviesa un momento delicado debido a la escasez de albañiles y profesionales cualificados. Esta falta de mano de obra genera retrasos en las obras, encarece los proyectos y refleja la necesidad de un relevo generacional que, por ahora, no llega. La situación ha llevado a que empleos como electricistas, carpinteros de aluminio o montadores de PVC aparezcan en la lista de ocupaciones de difícil cobertura del Ministerio de Trabajo.
Una muestra clara de esta situación es el testimonio de Cristian, albañil y empresario de reformas, quien en el pódcast Sector Oficios Hoy relató los retos de mantener una plantilla estable en un sector cada vez más tensionado. Con 14 años empezó en Badalona como ayudante de lampista y, a los 16, ya ejecutaba instalaciones completas de electricidad y fontanería. Su primer sueldo fue de75.000 pesetas, mientras que sus amigos en fábricas llegaban a cobrar entre 120.000 y 160.000, aunque él priorizaba el aprendizaje práctico frente a la diferencia económica.
Tras pasar por diferentes oficios y trabajar en grandes empresas, decidió junto a su pareja Anabel fundar una compañía de reformas integrales. Su primera gran obra superó los 200.000 euros y fue el punto de partida de una empresa que hoy cuenta con plantilla propia, algo que considera fundamental para garantizar la calidad y el cumplimiento de plazos. “Nos ha costado mucho conseguir un paleta para tenerlo en plantilla”, explica. Según detalla, el salario de convenio es de 1.800 euros netos, aunque con horas extra se intenta que llegue a los 2.400 euros.
La remuneración, sin embargo, sigue siendo motivo de debate. “Un profesional que te coloque azulejos bien, al que le puedas explicar el trabajo y lo deje hecho, creo que debería estar cobrando 2.800 euros al mes”, afirma. El contraste aparece en la figura del peón, cuya diferencia salarial con respecto a un oficial es mínima: “El problema es que casi no hay diferencia”. Esta situación, apunta, genera desmotivación en los albañiles más experimentados. Aun así, subraya el valor de contar con buenos ayudantes: “El peón que tengo es el mejor que hay, igual de importante que el alicatador o el carpintero”.
Cristian también contó lo difícil que es encontrar trabajadores comprometidos. “De los últimos diez peones que contraté, solo me quedé con uno”, recuerda. Por esa razón, la búsqueda de personal se ha trasladado casi por completo al boca a boca, ya que considera que los portales de empleo no ofrecen garantías suficientes para incorporar a alguien en una vivienda habitada. “Estamos metiendo a gente en casas, y la confianza es clave”, afirma.
Por eso, Cristian y Anabel han optado por reforzar el núcleo estable de la empresa y recurrir a autónomos solo para picos puntuales. “Es más rentable contratar un autónomo”, admite, pero el servicio que ofrecen exige contar con personal propio para asegurar tiempos, estándares y trazabilidad del trabajo dentro de las viviendas.
El sector de la construcción en España atraviesa un momento delicado debido a la escasez de albañiles y profesionales cualificados. Esta falta de mano de obra genera retrasos en las obras, encarece los proyectos y refleja la necesidad de un relevo generacional que, por ahora, no llega. La situación ha llevado a que empleos como electricistas, carpinteros de aluminio o montadores de PVC aparezcan en la lista de ocupaciones de difícil cobertura del Ministerio de Trabajo.