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Isabel Viña, médico: "El hierro, la vitamina B12 y el magnesio mejoran los síntomas de las piernas inquietas"
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Isabel Viña, médico: "El hierro, la vitamina B12 y el magnesio mejoran los síntomas de las piernas inquietas"

Dormir puede convertirse en una pesadilla para quienes padecen el síndrome de las piernas inquietas, un trastorno neurológico poco conocido que interrumpe el descanso con una necesidad constante de mover las extremidades.

Foto: (Fuente: TikTok)
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Meterse en la cama con la intención de descansar y descubrir que el cuerpo no coopera es una experiencia más común de lo que parece. Muchas personas describen cómo, justo cuando intentan dormir, una sensación desagradable les obliga a mover las piernas una y otra vez. Esta incomodidad, que puede llegar a ser desesperante, tiene nombre y explicación médica: el síndrome de las piernas inquietas. La doctora Isabel Viña lo explica con claridad en un vídeo divulgativo que está circulando en redes y que ha despertado gran interés entre quienes buscan respuestas a este trastorno del sueño.

"De repente me viene una necesidad irrefrenable de mover las piernas que no puedo aguantar, un hormigueo que incluso me hace ponerme de pie porque es insoportable", explica en el vídeo, haciendo referencia a lo que sienten muchas personas. A partir de ahí, la especialista aclara que este problema no está relacionado con nerviosismo ni con cuadros de ansiedad, sino con una alteración mucho más concreta en el funcionamiento cerebral.

Viña detalla que el origen se encuentra en los centros cerebrales que controlan el movimiento, especialmente el cuerpo estriado, y que el proceso está mediado por la dopamina, un neurotransmisor clave en la coordinación de los músculos. Cuando este mecanismo no funciona de forma adecuada, aparecen esas sensaciones de hormigueo, incomodidad y la imperiosa necesidad de mover las piernas para intentar aliviarlas.

La médica insiste en que conviene desterrar la idea de que el síndrome de las piernas inquietas está vinculado al estrés. No se trata de una reacción emocional ni de una consecuencia de la ansiedad, sino de un déficit funcional a nivel cerebral. Como ella misma apunta, existe una diferencia entre lo que puede reflejar un análisis convencional y lo que ocurre en el organismo en zonas muy concretas: “Las personas que lo sufren tienen un déficit funcional, que es diferente de un déficit analítico”.

Foto: El cardiólogo José Abellán (The Wild Project)

Ese déficit funcional, explica, se manifiesta en una carencia localizada de determinados micronutrientes, que son esenciales para que el cerebro pueda mantener un equilibrio correcto en la transmisión de señales. Los más relevantes, según Viña, son tres: hierro, vitamina B12 y magnesio. La falta de estos elementos no siempre aparece en las analíticas rutinarias, lo que lleva a que muchos pacientes convivan con los síntomas sin encontrar una explicación clara.

La propuesta de la especialista es sencilla: reforzar la dieta o recurrir a complementos que aporten estas sustancias. “Mejoran mucho al añadir estos complementos, aunque analíticamente estén bien”, asegura. Y es que, según Viña, la ingesta de hierro, vitamina B12 y magnesio puede marcar una diferencia notable en pocas semanas.

Foto: (Fuente: YouTube)

Eso sí, no se trata de una fórmula exacta ni única para todos los pacientes. Ante la pregunta de si es necesario consumir los tres nutrientes al mismo tiempo, la médica es clara. “Idealmente sí, pero al menos dos. Y en dos o tres semanas deberían mejorar esta situación”, añade en el vídeo. Se trata, por tanto, de una pauta flexible pero eficaz, que apunta a la raíz del problema en lugar de limitarse a paliar los síntomas.

Otro de los aspectos que destaca Viña es que la suplementación debe mantenerse en el tiempo. No se trata de una terapia puntual, sino de una estrategia que atiende a una necesidad constante del cerebro. “Estas personas deberían tomarlo a largo plazo porque, a nivel cerebral, consumen más”, explica. De este modo, quienes sufren el síndrome de las piernas inquietas pueden encontrar en los micronutrientes un aliado duradero para mejorar su calidad de vida. Al no ser un trastorno que desaparezca espontáneamente, la clave está en garantizar que el organismo disponga de los recursos necesarios para reducir la intensidad y frecuencia de los síntomas.

Meterse en la cama con la intención de descansar y descubrir que el cuerpo no coopera es una experiencia más común de lo que parece. Muchas personas describen cómo, justo cuando intentan dormir, una sensación desagradable les obliga a mover las piernas una y otra vez. Esta incomodidad, que puede llegar a ser desesperante, tiene nombre y explicación médica: el síndrome de las piernas inquietas. La doctora Isabel Viña lo explica con claridad en un vídeo divulgativo que está circulando en redes y que ha despertado gran interés entre quienes buscan respuestas a este trastorno del sueño.

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