¿Qué es el ‘desinfluencing’?: Así lucha la generación Z contra el consumismo de los ‘influencers’ en redes sociales
El fenómeno de los ‘influencers’ ha marcado la última década en internet, pero ahora surge su contraparte, que invita a cuestionar las compras impulsivas y repensar el consumo
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El desinfluencing se ha convertido en un movimiento de la generación Z que cuestiona el consumismo impulsado por las redes sociales. Desde TikTok hasta Instagram, cada vez más creadores invitan a reflexionar sobre la necesidad real de comprar productos que los influencers promocionan de forma constante.
Según recoge la BBC en un reportaje, esta tendencia surgió como respuesta a la cultura del haul, donde los usuarios mostraban grandes cantidades de ropa u objetos adquiridos en poco tiempo. Diana Wiebe, que hoy tiene más de 200.000 seguidores, planteó la pregunta que todos deberíamos hacernos en una entrevista para el mismo medio: “¿Querías ese producto antes de que te lo ofrecieran?”, en referencia a sus críticas hacia las compras impulsivas promovidas en redes sociales.
Wiebe vivió en primera persona el exceso de consumo digital. “Para ser sincera, compré unos rizadores y los usé una sola noche”, afirmó a la BBC sobre uno de los productos que compró influida por TikTok. Hoy, como creadora, anima a sus seguidores a “desacelerar y pensar bien las compras en vez de apresurarse”. Ahora, un trending topic creciente en TikTok, #desinfluencing, aboga por salir del círculo vicioso de las compras compulsivas y vivir una vida más consciente.
Un cambio en la cultura de consumo
Otros testimonios como el de Christina Mychaskiw muestran cómo este enfoque busca un equilibrio. La creadora canadiense relató: “Toqué fondo cuando compré un par de botas que costaban más que mi alquiler, aunque sabía que no podía pagarlas”. Tras años de deudas, ahora defiende revisar lo que ya se tiene antes de dejarse llevar por las tendencias.
Expertos como la estilista Lucinda Graham o la autora Aja Barber apuntan que el desinfluencing también plantea un debate sobre el impacto de la moda rápida y la sostenibilidad. Aunque la industria global del marketing de influencers superó los 21.000 millones de dólares en 2023, este movimiento recuerda que “el subconsumo es el consumo normal”, promoviendo compras más conscientes y un estilo personal menos dependiente de lo efímero.
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El auge del desinfluencing también refleja una preocupación medioambiental creciente. Según estimaciones citadas por la BBC, cada año se producen más de 100.000 millones de prendas en el mundo y más de la mitad termina en vertederos en menos de doce meses. Para los desinfluencers, reducir el consumo no solo alivia las finanzas personales, sino que contribuye a frenar un modelo de producción insostenible que afecta directamente a la salud del planeta.
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