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Jorge, el argentino que está viajando en autostop desde España hasta Japón: "Lo importante es el camino, no el final"
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VIDA EN LA CARRETERA

Jorge, el argentino que está viajando en autostop desde España hasta Japón: "Lo importante es el camino, no el final"

Seguimos a este aventurero que actualmente se encuentra en Croacia a lo largo de su gran viaje por todo el mundo a través de anécdotas y confesiones personales

Foto: Cedida.
Cedida.

Más de 14.000 kilómetros sin ningún viaje contratado, ni ningún plan, ni ningún alojamiento reservado. El periplo por el mundo 'haciendo dedo' de Jorge Albarenque, un joven de 38 años natural de Rosario, en Argentina, nos recuerda que la vida es mucho más que una rutina fija o un intento organizado por salir de esa misma rutina. Su único motor es el afán de conocer gente nueva y su truco para salir del paso la confianza que deposita en quien le tiende su mano, le acoge o le rescata del frío o las tormentas.

Hace ya varios meses que partió de Barcelona, concretamente de una rotonda de lo más anodina, la de Volpelleres. ¿No tiene miedo? "Entiendo que esta clase de viaje no es para cualquiera, porque no muchos podrían manejar este tipo de incertidumbre constante", admite Albarenque. "La mayoría de los días salgo a la carretera y no sé dónde voy a acabar. La dificultades surgen todos los días, pero ya es parte de mi rutina saber resolverlas. Quizá alguien me invite a su casa, quizá hay cambio de planes y tomo la dirección contraria, quizá no se detiene nadie y tengo que acampar en el campo a pasar la noche. Para mí, se ha transformado en mi zona de confort. Cuando le cuento a la gente que mis viajes duran meses, muchos seguro que se imaginan que estoy todo el día tumbado en la playa con un mojito en la mano, pero nada más lejos de la realidad. Normalmente, la mayor parte del tiempo tengo que poner mucha atención, resolviendo situaciones y decidiendo mis próximos pasos".

Después de diez años realizando autostop y más de 1.000 viajes en 30 países diferentes, Albarenque certifica que nunca ha tenido ninguna clase de problema. "Es más, me pone más nervioso viajar en autobús y tener que colocar mi maleta en la bodega por el miedo a que alguien me la robe en cualquier momento", asevera. También señala que su mayor preocupación es la dificultad para hacer autostop y que alguien le pare, añadiendo que precisamente en España es bastante difícil. Tal vez, por ello, salió desde Barcelona, ciudad casi fronteriza con Francia.

Nada fácil en España

"Yo ya sabía que en España era difícil, por lo que me contaron otros", recalca. "No es que esté prohibido hacer autostop de manera expresa, pero sí caminar por la autopista o detenerse en ella con el coche. Supongo que es más una cuestión cultural. Sé que hubo como hace 30 años un caso muy famoso de asesinato, pero no sé si en verdad esa es la razón por la que sea tan complicado". Efectivamente, se refiere al trágico crimen de las niñas de Alcasser de 1992, el cual conmovió a la población española, y que arranca con un autostop nocturno hacia Picassent.

"Si fuera rico, seguiría viajando de esta forma. Mi principal motivación es el intercambio cultural"

No solo España es reticente al autostop, también la vecina Italia, con quien de hecho compartimos bastantes lazos culturales. "Hay carteles en los accesos a las autopistas que prohíben expresamente realizar autostop, y particularmente en el norte de Italia es muy difícil practicarlo", admite. "En cualquier caso, a mí me ha funcionado en todas partes, aunque sí que es cierto que en Italia y en España tardan mucho más en cogerme que en otros como Francia o Suiza".

Como aseguraba, no es el primer viaje largo que realiza, entre 2017 y 2018 estuvo un año y medio realizando autostop en otro continente, Sudamérica. Jorge hizo 'dedo' en países con una situación interna tan difícil como Venezuela o la Guayana francesa, lo que sin duda le vacunó contra todo miedo o sentimiento de inseguridad en sus viajes futuros. "Mi principal motivación no es una cuestión económica de viajar por viajar, sino de intercambio cultural y de aventuras", afirma. "Siempre algún conductor me invita a su casa a pasar la noche, me recomienda lugares para visitar a los que nunca habría llegado de otra forma o simplemente me cuenta su vida cotidiana. Si fuera rico, seguiría viajando así".

Primero Sudamérica; luego, el mundo entero

Albarenque no recuerda exactamente qué le hizo empezar a disfrutar tanto de los viajes o del autostop. "De pequeño siempre me interesaba la geografía, los mapas y aprendí las banderas de todos los países", menciona. Lo que sí que recuerda es un nombre: Juan Pablo Villarino (aka "Acróbata en el camino"), su mentor e influencia principal a la hora de darse a la aventura. "Él había viajado desde Irlanda a Tailandia a dedo, durante más de dos años y cruzando lugares como Irak, Afganistán o el Tíbet. Lo sentí muy cercano a pesar de que sus historias parecían de película. Pero lo que más me inspiró de él fue que era un chico normal de otra ciudad de Argentina como la mía, por lo que gracias a él descubrí que era posible. Así, realicé mi primer viaje totalmente sin planes fijos por una gran parte de Argentina y Uruguay. Y al año siguiente es cuando realicé el tour por Sudámerica".

Actualmente se encuentra en Croacia, en un trayecto que retransmite cuando puede a través de su canal de TikTok. Cuando le preguntamos por su última anécdota, afirma que en un pueblo de la frontera entre Rumanía y Serbia y tras mucho esperar a que alguien le recogiera, apareció una furgoneta repleta de productos de limpieza para repartir en los supermercados de los pueblos de alrededor. "No había sitio para mí, porque los dos asientos de copiloto iban ocupados por dos chicos, así que aceptaron llevarme en la parte de atrás, a oscuras entre los paquetes de papel higiénico y detergente. Finalmente, terminé ayudándoles a descargar toda la mercancía en diez pueblos distintos de Serbia, y después me llevaron hasta Belgrado, la capital. Me invitaron a su casa. Y ahora me escriben todos los días para saber cómo estoy y cuándo vuelvo a visitarles".

¿Y después?

¿Por qué se marcó Japón como fin de ruta? "Es el último país hacia el este, es literalmente el lugar más lejano al que puedes llegar en esa dirección", razona. "Además, estudié de pequeño durante varios años japonés, cuando era adolescente". ¿Tiene algo pensado para cuando llegue? "La verdad es que no", responde. "Lo importante de estos viajes es más el camino que el destino. A lo mejor regreso a Argentina o a Barcelona, donde pasé los tres últimos años antes de emprender el viaje. Quién sabe, hay que dejar que las cosas fluyan".

Lo más duro, como él admite, y que perfectamente sirve de colofón a este repaso a su vida y obra: "La gente inolvidable que conozco todo el tiempo, tener que decirlas adiós". Así, con este mensaje de amor se despide Jorge Albarenque, y para quien quiera seguir con él su ruta, aunque sea de forma telemática, tan solo debe buscarlo en redes sociales, de TikTok a Telegram, con el sobrenombre de "¿Dónde está Jorge hoy?"

Más de 14.000 kilómetros sin ningún viaje contratado, ni ningún plan, ni ningún alojamiento reservado. El periplo por el mundo 'haciendo dedo' de Jorge Albarenque, un joven de 38 años natural de Rosario, en Argentina, nos recuerda que la vida es mucho más que una rutina fija o un intento organizado por salir de esa misma rutina. Su único motor es el afán de conocer gente nueva y su truco para salir del paso la confianza que deposita en quien le tiende su mano, le acoge o le rescata del frío o las tormentas.

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