Chema González, neurólogo, sobre prevenir la demencia día a día: "Se puede en un 45%; ningún fármaco se acerca a ese porcentaje"
El experto ha explicado que gran parte casos de demencia pueden prevenirse con cambios en la rutina diaria, superando con creces la eficacia de cualquier fármaco
La demencia es una de las enfermedades neurodegenerativas que más preocupan a la sociedad, afectando la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, el neurólogo Chema González ha utilizado sus redes sociales para compartir una excelente noticia: una parte significativa de la demencia podría ser evitable. Basándose en recientes publicaciones de la prestigiosa revista The Lancet, el experto enfatiza que el 45% de los casos de demencia podrían prevenirse a través de la modificación de factores de riesgo en nuestra vida diaria.
González, conocido por su enfoque en la neuroprevención, ha invitado a sus seguidores a reflexionar sobre una cuestión fundamental: "¿cuánto dinero nos gastamos en fármacos y cuánto dinero nos gastamos en todo esto de lo que vamos a hablar?". La respuesta sugiere un cambio de paradigma, invirtiendo en hábitos saludables que, a la larga, resultan ser la mejor medicina.
La educación emerge como un pilar fundamental en la prevención de la demencia. Según González, un bajo nivel educativo puede contribuir hasta un 5% al riesgo futuro de desarrollar la enfermedad. "Cerebros con alto nivel educativo, que están más entrenados, que tienen unas neuronas más potentes y eficientes, resisten mejor el deterioro cognitivo", explica el neurólogo.
Al avanzar a las etapas medias de la vida, el foco se amplía a otros factores cruciales. La pérdida de audición, por ejemplo, representa un 7% del riesgo. La audición es vital para la comunicación, la interacción social y la reflexión, aspectos clave para mantener la actividad cerebral. "Interfiere mucho en la capacidad de comunicación, en enterarse bien de lo que se está diciendo, en la capacidad de reflexionar con otra persona", señala González.
Una novedad destacada en las últimas investigaciones, incorporada en 2024, es la relevancia del colesterol LDL elevado (el conocido como "colesterol malo"). Este factor de riesgo cardiovascular y cerebrovascular, superimportante, favorece la formación de placas en las arterias que comprometen la circulación cerebral, provocando lesiones vasculares.
La salud mental también juega un papel significativo. La depresión, por ejemplo, suma un 3% al riesgo de demencia. "Los trastornos ansioso-depresivos, a la larga, acaban dañando el cerebro", advierte González. Asimismo, las lesiones traumáticas cerebrales, ya sean repetidas (como en deportes de contacto) o de alta intensidad, contribuyen hasta un 3%. "El cerebro se puede dañar por los golpes, igual que cualquier otro órgano", sentencia
La inactividad física es otro de los grandes enemigos. El sedentarismo, que aporta un 2% al riesgo, es "terriblemente tóxico para todo nuestro organismo, no solo para nuestro cerebro", afirma el neurólogo. No solo impacta directamente, sino que también influye en otros factores de riesgo como la diabetes, la hipertensión y la obesidad. González es rotundo. "El ser humano está hecho para moverse... el ejercicio físico es una necesidad biológica más, como lo es dormir, como lo es comer, como lo es beber", añade.
La diabetes y la hipertensión, cada una con un 2% de contribución, dañan nuestros órganos y vasos sanguíneos debido al efecto tóxico de la glucosa elevada y la presión arterial descontrolada. La obesidad, aunque más compleja, es un "factor de riesgo multifactorial... que siempre está como factor de riesgo en casi cualquier enfermedad que estudiamos".
No podemos olvidar los tóxicos: el tabaco suma un 2% y el alcohol un 1% al riesgo. Son hábitos que, aunque evidentes, a menudo se subestiman en su impacto cerebral a largo plazo.
Además, González destaca dos factores recientemente incorporados a las investigaciones: la polución aérea, con un 3% de contribución, y la pérdida visual, con un 2%. En un mundo donde las toxinas en el aire son cada vez más abundantes, la contaminación se perfila como un riesgo creciente. Respecto a la vista, al igual que el oído, "los sentidos primarios nos ayudan a percibir información de nuestro entorno, a captarla, a procesarla y, por lo tanto, a pensar, a reflexionar sobre ello e interactuar con nuestro medio".
En total, estos factores modificables, que dependen directamente de nosotros, representan casi la mitad del riesgo de demencia. El otro 55% corresponde a factores no modificables como la edad o la genética. La conclusión del neurólogo Chema González es clara y contundente. "Esta es la potencia de los factores de riesgo modificables de la neuroprevención... ¡Absolutamente brutal!", concluye.
La demencia es una de las enfermedades neurodegenerativas que más preocupan a la sociedad, afectando la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, el neurólogo Chema González ha utilizado sus redes sociales para compartir una excelente noticia: una parte significativa de la demencia podría ser evitable. Basándose en recientes publicaciones de la prestigiosa revista The Lancet, el experto enfatiza que el 45% de los casos de demencia podrían prevenirse a través de la modificación de factores de riesgo en nuestra vida diaria.