Pilar Sousa, psicóloga: "El victimismo es una de las mayores formas de manipulación que hay"
Una reflexión breve y contundente sobre las relaciones humanas se ha hecho viral al señalar cómo algunas personas utilizan el sufrimiento como herramienta para obtener atención y evitar cualquier tipo de responsabilidad
Pilar Sousa, psicóloga y autora especializada en salud mental, se ha convertido en protagonista de uno de los discursos más compartidos del momento en redes sociales. En un vídeo, Sousa lanza una reflexión tajante sobre un fenómeno cada vez más habitual en relaciones personales y profesionales: el victimismo como forma de manipulación emocional.
“Cuando no tienes nada bueno de lo que sentirte orgulloso… hacerte la víctima se convierte en la estrategia perfecta”, afirma Sousa, quien analiza con precisión cómo algunas personas recurren al rol de víctima no por debilidad, sino como un método eficaz para obtener atención, afecto y, sobre todo, control sobre los demás. Según ella, el victimismo actúa como una máscara tras la cual se esconde una necesidad patológica de validación externa.
El planteamiento de Sousa no deja indiferente: “El victimismo permite generar empatía y evitar la responsabilidad”, sostiene. Desde su visión, quien asume constantemente el papel de víctima acaba viendo el mundo como un escenario lleno de villanos, lo que se traduce en una justificación constante para no asumir errores, ni consecuencias de sus actos. Es una trampa emocional, tanto para quien la utiliza como para quien cae en ella.
Sousa subraya que este tipo de comportamiento puede identificarse con facilidad cuando se rompe el juego: “Cuando no le sigues la corriente a estas personas, te conviertes en el malo de su película”, señala. Es en ese momento, asegura, cuando se revela la dinámica de poder que se ha estado jugando desde el principio.
Pilar Sousa, psicóloga y autora especializada en salud mental, se ha convertido en protagonista de uno de los discursos más compartidos del momento en redes sociales. En un vídeo, Sousa lanza una reflexión tajante sobre un fenómeno cada vez más habitual en relaciones personales y profesionales: el victimismo como forma de manipulación emocional.