El estrés se ha convertido en una de las principales causas de malestar en la vida moderna. La presión constante por cumplir con las exigencias laborales, personales y sociales, unida a la falta de tiempo para descansar, provoca un desgaste emocional y físico que afecta de forma directa a la salud mental. Cada vez son más las personas que sufren ansiedad, insomnio o irritabilidad como consecuencia de un ritmo de vida acelerado y sin pausas.
Organizar una jornada productiva sin caer en el agotamiento crónicoes uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo. En muchas ocasiones, se cae en el error de pensar que estar siempre ocupados es señal de éxito, cuando en realidad puede ser una trampa que termina afectando el bienestar. La clave está en encontrar el equilibrio entre lo que se quiere hacer y lo que realmente se puede asumir.
Errores comunes al gestionar el estrés
El médico psiquiatra Fernando Mora ha querido poner el foco en tres errores frecuentes que muchas personas cometen a la hora de enfrentarse al estrés diario. El especialista explica que el primer fallo es no establecer prioridades. “Cuando tenemos muchas cosas que hacer y todas nos parecen urgentes, se nos va a disparar el estrés”, afirma.
Otro hábito perjudicial es olvidar el descanso. Mora recuerda que muchas personas planifican su día únicamente en función de obligaciones laborales, sin reservar espacios para recuperarse física y mentalmente. “Muchas veces organizamos la agenda pensando en el trabajo y en las obligaciones y se nos olvida planificar espacios para descansar y para recargar energías”, advierte.
Por último, Mora incide en una idea que puede sorprender: asumir el estrés como algo normal y deseable. La creencia de que estar muy ocupado es sinónimo de ser productivo está totalmente equivocada. “Es frecuente pensar que estar muy ocupados es sinónimo de ser muy productivos y que eso va a hacer que nos sintamos mejor. Pero es al contrario. Si abarcas más de lo que puedes, te vas a sentir peor”, sentencia.
El estrés se ha convertido en una de las principales causas de malestar en la vida moderna. La presión constante por cumplir con las exigencias laborales, personales y sociales, unida a la falta de tiempo para descansar, provoca un desgaste emocional y físico que afecta de forma directa a la salud mental. Cada vez son más las personas que sufren ansiedad, insomnio o irritabilidad como consecuencia de un ritmo de vida acelerado y sin pausas.