Sebastián La Rosa, médico: "La microbiota puede ir desde tu intestino a tu cerebro y controlarlo"
¿Y si lo que ocurre en tu abdomen tuviera más poder sobre tu mente de lo que imaginas? Nuevas investigaciones apuntan a una red de conexiones invisibles capaz de alterar el ánimo, los pensamientos y hasta el comportamiento
¿Qué pasaría si descubrieras que parte de tu conducta, tu estado de ánimo o incluso tu respuesta al estrés no dependen solo de tu mente, sino de los microbios que habitan en tu intestino? Así lo cuenta en su canal de Youtube el doctor La Rosa: “La microbiota puede ir desde tu intestino a tu cerebro y controlarlo”.
A lo largo de los últimos años, más de 25.000 estudios han explorado el papel de la microbiota intestinal en la salud mental, cognitiva y metabólica. Y las conclusiones son cada vez más sorprendentes: las bacterias que conviven con nosotros pueden influir en la depresión, el dolor, el apetito, el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas y hasta en la velocidad con la que pensamos.
El intestino y el cerebro están conectados a través de un eje bidireccional que involucra neurotransmisores, el sistema inmune y el nervio vago. Este canal permite que las sustancias producidas por los microbios viajen por la sangre, atraviesen la barrera hematoencefálica y modifiquen la actividad cerebral. Por ejemplo, un desequilibrio en estas bacterias —lo que se conoce como disbiosis— puede generar más inflamación, menos tolerancia al estrés y una mayor predisposición a sufrir ansiedad.
Lo más asombroso es que ciertos microorganismos pueden incluso modificar la forma física del cerebro. En experimentos con ratones, la presencia o ausencia de flora intestinal afectó el desarrollo del hipocampo y la amígdala, dos áreas clave para la memoria y la gestión emocional. En humanos, se ha observado que quienes padecen enfermedades digestivas como Crohn tienden a mostrar un adelgazamiento en la corteza cerebral, directamente relacionado con el tiempo que llevan con la dolencia.
Además de cambiar el estado de ánimo, la microbiota puede alterar la percepción del dolor. Algunas bacterias incrementan la producción de compuestos proinflamatorios como los lipopolisacáridos, que amplifican las señales de dolor. Otras, en cambio, actúan como “analgésicos naturales”, capaces de reducir la sensibilidad al malestar. Esto abre la puerta a terapias futuras basadas en probióticos específicos que ayuden a controlar el dolor sin fármacos tradicionales.
¿Y si el origen de la depresión estuviera también en el intestino? No es la única causa, pero cada vez hay más indicios de que ciertos ácidos grasos producidos por bacterias están asociados con un bajo estado de ánimo, especialmente en jóvenes. En estudios con ratones, los animales que recibían microbiota de otros con síntomas depresivos reproducían ese mismo comportamiento. El papel de sustancias como la serotonina —el “neurotransmisor de la felicidad”— también parece vinculado con la actividad bacteriana en el sistema digestivo.
La dieta es el factor más modificable para cuidar esta flora tan influyente. Según el doctor La Rosa, los mejores resultados se obtienen con una alimentación rica en fibra soluble, prebióticos y polifenoles, presentes en vegetales, legumbres, frutas y té verde. Por el contrario, las dietas occidentales ricas en grasas y azúcares fomentan el crecimiento de bacterias dañinas que pueden sabotear tanto tu ánimo como tu salud cerebral.
¿Qué pasaría si descubrieras que parte de tu conducta, tu estado de ánimo o incluso tu respuesta al estrés no dependen solo de tu mente, sino de los microbios que habitan en tu intestino? Así lo cuenta en su canal de Youtube el doctor La Rosa: “La microbiota puede ir desde tu intestino a tu cerebro y controlarlo”.