David Carrizo, médico: "La hipertensión arterial no es solo un problema de sal. En la mayoría de los casos, está relacionada con el exceso de grasa visceral"
David Carrizo, médico: "La hipertensión arterial no es solo un problema de sal. En la mayoría de los casos, está relacionada con el exceso de grasa visceral"
El doctor explica que la presión arterial elevada no debe entenderse únicamente como una consecuencia directa del sodio
El doctor David Carrizo, médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y divulgador científico en temas de salud metabólica. (Instagram)
La hipertensión arterial es uno de los factores de riesgo más comunes en enfermedades cardiovasculares, y aunque durante años se ha relacionado principalmente con el consumo elevado de sal, también influyen otras condiciones físicas. El doctor David Carrizo, médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y divulgador científico en temas de salud metabólica, ha puesto el foco en una causa silenciosa pero determinante: la grasa visceral.
En uno de sus últimos vídeos, Carrizo explica que la presión arterial elevada no debe entenderse únicamente como una consecuencia directa del sodio. “La hipertensión arterial no es solo un problema de sal. En la mayoría de los casos, está relacionada con el exceso de grasa visceral, inflamación crónica y resistencia a la insulina”, advierte el especialista.
El exceso de grasa y la hipertensión
El facultativo destaca que "más del 70% de los casos de hipertensión están relacionados con el exceso de peso". Y es que, como él mismo subraya, “la obesidad, al fin y al cabo, no es simplemente acumular grasa. Es un estado inflamatorio crónico que altera múltiples sistemas del cuerpo, incluido el sistema cardiovascular”.
El problema se agrava cuando esa grasa se concentra en la zona abdominal. Según Carrizo, la acumulación de grasa visceral activa el sistema nervioso simpático, provocando una vasoconstricción sostenida que impide que los vasos sanguíneos se relajen con normalidad. A esto se suma una mayor retención de sodio y agua por parte de los riñones, lo que incrementa el volumen sanguíneo y, con ello, la presión arterial.
Otro de los factores clave en esta cadena es la resistencia a la insulina, un trastorno metabólico habitual en personas con sobrepeso. “La resistencia a la insulina altera la función endotelial y reduce la capacidad de dilatar los vasos”, explica el doctor. Esta disfunción endotelial impide que las arterias se adapten a las necesidades del organismo, lo que obliga al corazón a trabajar con mayor esfuerzo.
El resultado es un sistema cardiovascular más deteriorado y expuesto, con mayores probabilidades de sufrir un infarto, un ictus o daño renal si no se corrige a tiempo. Para el especialista, abordar el exceso de grasa abdominal no es solo una cuestión estética, sino un paso fundamental en la prevención de enfermedades graves.
Mejorar la presión y reducir riesgos
La parte positiva, según Carrizo, es que pequeños cambios pueden tener un gran impacto. “Con una pérdida de entre un 5% y un 10 % del peso corporal, muchos pacientes logran mejorar la presión arterial sin necesidad de aumentar la medicación”, señala. Esta reducción contribuye a normalizar la función vascular y a aliviar la carga sobre el corazón y los riñones.
“Tratar la obesidad no es tan simple como simplemente bajar el peso. También tratar la hipertensión arterial y mejorar tu calidad de vida, es prevenir infartos, prevenir ictus y prevenir daño renal”, concluye el médico. Su mensaje es claro: al actuar sobre la raíz del problema, se fortalece todo el sistema y se gana en salud global.
La hipertensión arterial es uno de los factores de riesgo más comunes en enfermedades cardiovasculares, y aunque durante años se ha relacionado principalmente con el consumo elevado de sal, también influyen otras condiciones físicas. El doctor David Carrizo, médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y divulgador científico en temas de salud metabólica, ha puesto el foco en una causa silenciosa pero determinante: la grasa visceral.