¿Sabías que tu sistema digestivo y tus emociones están más conectados de lo que piensas? Mariana Aróstegui, bióloga y nutricionista especializada en salud digestiva, lanza una advertencia contundente: “Se estima que para 2050, uno de cada dos españoles tendrá una alergia”. Una predicción que lejos de venir del alarmismo, sino del estudio de la microbiota, ese conjunto de microorganismos que habitan nuestro intestino y regulan desde nuestras digestiones hasta nuestra estabilidad emocional.
“Hemos perdido la capacidad de digerir comida humana”, asegura Aróstegui. Suena extremo, pero basta observar cómo personas jóvenes ya no toleran alimentos comunes como el calabacín o la fresa. Esta bióloga, con más de 15 años de experiencia en consulta, explica que cada generación pierde alrededor de un 10% de la biodiversidad de su microbiota, lo que merma nuestra capacidad para procesar, defendernos y adaptarnos al entorno.
El problema no es solo lo que comemos, sino cómo vivimos. “La microbiota se forma desde que estás en el vientre de tu madre”, subraya. Y si esa madre ya está intoxicada por plásticos, antibióticos o pesticidas, el bebé parte con desventaja. A eso se suma el nacimiento por cesárea, que impide el contacto natural con los microbios vaginales y fecales que deberían inocularnos al nacer. “Ese bebé ya viene mal programado”, advierte.
Pero no todo se reduce al parto o a la alimentación. La experta insiste en que “el sol, el entorno natural y la exposición a microorganismos del ambiente son claves”. Es decir, que vivir encerrados, limpiar todo con lejía y obsesionarse con la esterilidad ha sido un error. “Un niño que juega en el barro, con un perro o se baña en el río va a tener una microbiota más rica, menos alergias y será más feliz”, afirma.
Las consecuencias de esta pérdida de biodiversidad microbiana son graves. No solo se traducen en intolerancias o gases tras comer, sino también en ansiedad, inflamación, insomnio o incluso enfermedades autoinmunes. La microbiota produce neurotransmisores como la serotonina, el GABA o la dopamina. Cuando no están en equilibrio, lo nota la mente.
El sistema inmunológico también se resiente notablemente. “Si tu intestino está permeable, pasarán sustancias que no deberían entrar en tu sangre”, explica Aróstegui. Esto desencadena reacciones inmunológicas excesivas, como las alergias, y aumenta el riesgo de infecciones o inflamación crónica.
¿Y qué hacer ante este panorama? Volver a lo básico: “tomar el sol, dormir bien, reducir tóxicos, caminar descalzo, estar en la naturaleza, comer local, reír, abrazar y relajarse”.
¿Sabías que tu sistema digestivo y tus emociones están más conectados de lo que piensas? Mariana Aróstegui, bióloga y nutricionista especializada en salud digestiva, lanza una advertencia contundente: “Se estima que para 2050, uno de cada dos españoles tendrá una alergia”. Una predicción que lejos de venir del alarmismo, sino del estudio de la microbiota, ese conjunto de microorganismos que habitan nuestro intestino y regulan desde nuestras digestiones hasta nuestra estabilidad emocional.