Una colombiana que vive en España critica la idea que muchos migrantes tienen a la hora de encontrar trabajo fácil en nuestro país: "Así no es"
Evelyn, una joven colombiana recién llegada a Valencia, ha provocado un intenso debate en redes sociales al criticar las expectativas poco realistas de algunos migrantes que buscan trabajo en España
Primer plano de Evelyn, una joven colombiana recién llegada a España (TikTok: @unapaisaenespana)
España sigue siendo un destino atractivo para miles de migrantes, sobre todo latinoamericanos, gracias al idioma compartido, la calidad de vida y las posibilidades de empleo en sectores como la hostelería, el turismo o el cuidado de personas. Evelyn, una joven colombiana de 25 años y recién llegada a nuestro país ha abierto el debate sobre las expectativas laborales de quienes migran a España en busca de una nueva vida. Su testimonio, directo y sin filtros, ha conectado con miles de personas que viven o han vivido el mismo proceso.
La joven aterrizó en Valencia con una maleta llena de ilusión, un título universitario como psicóloga y una visión muy clara de lo que significa empezar de cero. A través de su cuenta de TikTok, @unapaisaenespana, Evelyn ha compartido un mensaje en el que recuerda que no todo es tan sencillo como algunos imaginan. “Aquí sí hay trabajo, solamente que no en lo que queremos”, sentencia en su vídeo más comentado.
En su viral reflexión, grabada mientras camina por la calles, Evelyn desmonta el mito de que en España no hay oportunidades: “Que en España no hay trabajo, que en España no hay pisos, que en España está muy difícil todo… claro, porque queremos venir acá a imponer lo que nosotros queremos y como nosotros lo queremos”. Frente a esta actitud, ella defiende un enfoque más realista: aceptar los retos y avanzar paso a paso.
“Queremos venir acá a imponer lo que nosotros queremos”
Según Evelyn, no se trata de buscar el empleo perfecto nada más llegar a España, sino de adaptarse y trabajar en lo que toque mientras llega algo mejor. “Queremos trabajar de lunes a viernes de 8 de la mañana a tres de la tarde, queremos un pago de 2.000 euros y adicional a eso vivir en un piso completo en el primer momento en el que llegamos. Así no es: uno tiene que llegar aquí a buscar un mejor futuro de otras maneras”, explica con firmeza. Para ella, eso pasa por aceptar empleos iniciales como el trabajo en el campo o el cuidado de personas mayores.
La joven insiste en que lo importante es dejar de quejarse y empezar a actuar. “Estamos muy acostumbrados a la queja y a decir 'no hay' porque simplemente no salimos a buscar”, sostiene. Y remata con una llamada a la responsabilidad personal: “Me tocó hacer esto, lo hago. Me tocó trabajar en el campo, lo hago. Me tocó cuidar ancianos, lo hago”.
El testimonio de Evelyn refleja la dureza del proceso migratorio, así como la valentía y determinación con la que muchas personas afrontan el reto de rehacer su vida en otro país
Su mensaje ha generado miles de reacciones, tanto de apoyo como de crítica. Algunos le señalan que en ciertos sectores existe precariedad o incluso explotación laboral. Pero otros, incluidos españoles, coinciden con su visión. “Hoy en día todo el mundo quiere 2.000 euros y piso”, escribió un usuario, mientras que Evelyn respondía con contundencia: “Uno viene a salir adelante y también a apoyar a este hermoso país que nos abre puertas y nos acoge”. Con sus palabras, ha puesto voz a una realidad incómoda para algunos y que es imprescindible para comprender lo que supone empezar desde cero lejos de casa.
España sigue siendo un destino atractivo para miles de migrantes, sobre todo latinoamericanos, gracias al idioma compartido, la calidad de vida y las posibilidades de empleo en sectores como la hostelería, el turismo o el cuidado de personas. Evelyn, una joven colombiana de 25 años y recién llegada a nuestro país ha abierto el debate sobre las expectativas laborales de quienes migran a España en busca de una nueva vida. Su testimonio, directo y sin filtros, ha conectado con miles de personas que viven o han vivido el mismo proceso.