Xevi Verdaguer, psiconeuroinmunólogo: "El mal descanso nocturno por dormir poco o hacer apneas está detrás de muchas inflamaciones"
Las alteraciones del sueño no solo provocan fatiga o falta de concentración, sino que están directamente vinculadas con procesos de inflamación crónica en el organismo
- José Abellán, cardiólogo: "Las personas con un descanso inadecuado tienen un mayor riesgo de eventos cardiovasculares"
- Paula Martín, nutricionista: "Evita tomar té o café con las comidas, ya que dificultan la absorción de hierro"
Dormir mal se ha convertido en una de las consecuencias más visibles del estilo de vida actual. La falta de horas de sueño, el descanso interrumpido o los trastornos como las apneas afectan a millones de personas en todo el mundo, deteriorando silenciosamente su salud física y emocional. El psiconeuroinmunólogo Xevi Verdaguer ha centrado su trayectoria en analizar cómo se relacionan los sistemas nervioso, inmune y endocrino. Para este especialista, las alteraciones del sueño no solo provocan fatiga o falta de concentración, sino que están directamente vinculadas con procesos de inflamación crónica en el organismo.
"El mal descanso nocturno por dormir poco, por roncar o hacer apneas, está detrás de muchas inflamaciones y de niveles de estrés elevados que nos pueden llevar al sobrepeso, a padecer dolores crónicos", explica Verdaguer, quien destaca la importancia de mantener una higiene del sueño adecuada como pilar de la salud.
La inflamación, síntoma y causa
Uno de los focos de sus investigaciones ha sido comprender por qué nuestros sistemas de defensa se activan constantemente. En su opinión, detrás de esta hiperactividad del sistema inmunológico se encuentran factores cotidianos como el estrés o las relaciones interpersonales. “El estrés crónico, el sentir amenazas sociales por no sentirte especial, no sentirte querido o no sentirte incluido en el trabajo, en la familia, en cosas que para ti hay gente que te importa”, añade el especialista.
Estas condiciones, junto con el déficit de descanso reparador, promueven una respuesta inflamatoria que, si se mantiene en el tiempo, puede derivar en enfermedades metabólicas, trastornos digestivos y dolor persistente. La inflamación, por tanto, no es solo una consecuencia, sino también una señal de alarma del cuerpo ante desequilibrios mantenidos.
Además del estrés psicosocial y del sueño, Verdaguer apunta a otras fuentes de inflamación como los patógenos presentes en la flora intestinal o en la cavidad bucal. “Cuando hay un patógeno también se generan inflamaciones”, advierte, y cita señales como el sangrado de encías o el tránsito intestinal alterado como indicios de que algo no va bien.
Estos indicios, muchas veces ignorados, reflejan una actividad inmunológica intensa en zonas donde habitan bacterias fundamentales para nuestra salud. Cuando estos microorganismos se desequilibran, el sistema inmune responde con inflamación, agravando el cuadro si no se corrige el origen.
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Dormir mal se ha convertido en una de las consecuencias más visibles del estilo de vida actual. La falta de horas de sueño, el descanso interrumpido o los trastornos como las apneas afectan a millones de personas en todo el mundo, deteriorando silenciosamente su salud física y emocional. El psiconeuroinmunólogo Xevi Verdaguer ha centrado su trayectoria en analizar cómo se relacionan los sistemas nervioso, inmune y endocrino. Para este especialista, las alteraciones del sueño no solo provocan fatiga o falta de concentración, sino que están directamente vinculadas con procesos de inflamación crónica en el organismo.