La nutricionista Sandra Moñino desmonta el mito sobre los beneficios del jamón york: "Lleva de todo menos carne"
El jamón york forma parte del día a día en muchas cocinas españolas, especialmente en cenas y meriendas. Sin embargo, la nutricionista Sandra Moñino pone en duda su buena fama
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El jamón york, un clásico de las cocinas españolas, ha sido durante décadas uno de los alimentos más habituales en meriendas, cenas ligeras y bocadillos escolares. Su textura suave y su sabor neutro lo han convertido en una elección recurrente, especialmente entre quienes buscan opciones fáciles, rápidas y, supuestamente, saludables.
Muchos lo asocian a dietas para adelgazar o como alternativa ligera a otras carnes procesadas, pero los datos sobre su composición plantean serias dudas. Pero esa percepción ha empezado a cambiar, sobre todo gracias a la divulgación de expertos en nutrición que invitan a leer con lupa lo que realmente contiene este fiambre. Más allá de la etiqueta atractiva, el contenido real de carne en algunas variedades de jamón cocido es considerablemente bajo.
Esta realidad ha generado un debate creciente en el ámbito de la nutrición, donde cada vez más especialistas advierten sobre los efectos de consumirlo de forma habitual. La preocupación no es solo por la calidad de la proteína, sino también por el impacto que este tipo de productos puede tener a largo plazo en el organismo. Frente a esta situación, algunas voces autorizadas están tomando la iniciativa de explicar por qué el jamón york debería dejar de considerarse una opción saludable.
La advertencia de Moñino: “Lleva de todo menos carne”
La nutricionista Sandra Moñino ha sido contundente a la hora de alertar sobre el jamón de York y su verdadera composición. En uno de sus vídeos más compartidos, la especialista afirma: “¿Sabías que el jamón york lleva de todo menos carne? Si nos fijamos, solamente lleva un 55% de paleta de cerdo. Y luego ya. Conservantes y azúcares.”
Su recomendación para quienes no quieran renunciar al fiambre es clara: apostar por productos que contengan un mayor porcentaje de carne real. Así lo expresa ella misma: “Por eso yo siempre prefiero elegir un jamón cocido extra que tenga mínimo un 93% de carne. O como en el caso de este, un 90.”
Moñino también aprovecha para difundir un enfoque nutricional más amplio a través de su obra, centrada en la alimentación antiinflamatoria: “En mi libro Adiós a la inflamación, te explico muchísimo más sobre todo este tipo de producto. Además, dentro de mi libro hay un reto antiinflamatorio de tres días para que puedas poner en práctica este tipo de alimentación antiinflamatorio.”
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