El jet lag es un trastorno común entre los viajeros que cruzan varios husos horarios en poco tiempo. Sus efectos pueden incluir fatiga, insomnio y dificultades de concentración, afectando el rendimiento diario. Sin embargo, uno de los errores más habituales es intentar adaptarse al nuevo horario una vez en destino, cuando la preparación previa es clave para reducir su impacto.
En un artículo publicado en la BBC, explican como la ciencia recomienda ajustar progresivamente los horarios de sueño antes del viaje. Si el destino se encuentra hacia el este, es conveniente adelantar la hora de acostarse y levantarse en días previos; si es hacia el oeste, retrasarlas. Además, la exposición controlada a la luz natural juega un papel fundamental en la regulación del reloj biológico. Recibir luz matutina ayuda en viajes hacia el este, mientras que la luz vespertina facilita la adaptación al viajar hacia el oeste.
Otros factores que pueden aliviar los síntomas del jet lag incluyen mantenerse hidratado y evitar el consumo excesivo de cafeína o alcohol, ya que alteran el descanso. El uso de melatonina, bajo supervisión médica, puede ser útil para sincronizar el ritmo circadiano con el nuevo horario. Asimismo, realizar actividad física ligera, como caminar al aire libre tras la llegada, ayuda a reducir la sensación de fatiga.
Preparar el organismo antes de un viaje largo permite minimizar el impacto del desajuste horario. Adoptar hábitos progresivos y seguir estrategias basadas en la ciencia facilita la transición al nuevo horario, mejorando la experiencia de los viajeros y evitando los efectos más molestos del jet lag.
El jet lag es un trastorno común entre los viajeros que cruzan varios husos horarios en poco tiempo. Sus efectos pueden incluir fatiga, insomnio y dificultades de concentración, afectando el rendimiento diario. Sin embargo, uno de los errores más habituales es intentar adaptarse al nuevo horario una vez en destino, cuando la preparación previa es clave para reducir su impacto.