Como si de una lámpara mágica se tratase, este hombre pudo comprobar, para su sorpresa, cómo su deseo empezó a tomar forma gracias a una pregunta correctamente formulada y estructurada, que le lanzó al omnipresente sistema de chat con inteligencia artificial. La pregunta en cuestión tenía por objeto poner a prueba las posibilidades de la herramienta, que supo darle un consejo de lo más provechoso.
Y es que Jackson Greathouse Fall quería ganar algo de dinero rápido, y le pidió consejo a esta especie de Genio 3.5, que fue de gran ayuda para el afortunado, que quería convertir sus 100 euros iniciales en la mayor cantidad de dinero posible, siempre “de forma legal y sin tener que hacer ninguna manualidad”, en palabras del susodicho. Como resultado de la consulta, Greathouse Fall pudo ver cómo, en tan solo un día, su capital inicial se multiplicó hasta alcanzar los 1.280 euros.
Actualmente, este chat disfruta de un uso cada vez más extendido entre los más de 100 millones de usuarios que tiene a lo largo del planeta, convirtiéndose, con ello, en la aplicación cuyo consumo ha experimentado un mayor crecimiento a lo largo de la historia. Como era de esperar, este éxito choca con un buen número de voces escépticas que no ven con buenos ojos, lo que consideran una hipotética amenaza en años venideros.
La pregunta adecuada
Sin embargo, un uso responsable y bien enfocado, puede hacer que alcancemos objetivos antes inimaginables, por obra y gracia de la inteligencia artificial. Así lo atestigua este hombre que ha visto crecer su economía de forma repentina gracias a una simple pregunta al chat. Este escritor ha conseguido servirse de una novedosa tecnología para montar su propio negocio, y partiendo de una cantidad ridícula.
“Le di a GPT un presupuesto de 100 euros y le dije que ganara la mayor cantidad de dinero posible. Estoy actuando como su enlace humano, comprando todo lo que dice. El plan de juego: configure un sitio de marketing de afiliados que genere contenido sobre productos ecológicos, de vida sostenible”, explicó Greathouse Fall en X, la red antes conocida como Twitter.
De esta manera consiguió, en menos de una semana, comprar un dominio y un hosting, creando una página web de afiliación especializada en un nicho. Consiguió hacer que su negocio creciera gracias a la publicidad en redes sociales, expandiendo el proyecto y optimizando los motores de búsqueda. A día de hoy, su negocio tiene un valor de más de 23.000 euros, algo que no está nada mal si nos detenemos en la modesta inversión inicial de un hombre que, según sus propias palabras, “está a punto de ser rico”.
Como si de una lámpara mágica se tratase, este hombre pudo comprobar, para su sorpresa, cómo su deseo empezó a tomar forma gracias a una pregunta correctamente formulada y estructurada, que le lanzó al omnipresente sistema de chat con inteligencia artificial. La pregunta en cuestión tenía por objeto poner a prueba las posibilidades de la herramienta, que supo darle un consejo de lo más provechoso.