El armario de debajo del fregadero se convierte a menudo en una “tierra de nadie” dentro de la arquitectura de nuestra cocida, y en él se dan cita los elementos más variopintos que uno pueda imaginar, desde productos de limpieza, pasando por pequeños aparatos e, incluso, comida.
Al tratarse de un lugar con tendencia a humedades y fugas, se recomienda tomar una serie de precauciones para evitar accidentes, y utilizarlo con criterio, guardando en él solamente aquellas cosas de uso diario, y dejando fuera todo lo demás.
Los productos de limpieza, desinfectantes, detergentes, así como los químicos peligrosos, son algunos de los artículos habituales en estos rincones. Al estar ubicados en un armario que está a la altura de los más pequeños, conviene cambiarlos de sitio y dejarlos en estanterías altas a las que estos no tengan acceso.
Calor y humedad
Debido a su cercanía al horno y el lavaplatos, es un lugar con alta concentración de calor y humedad, por lo que se convierte en un lugar perfecto para la proliferación de mohos y bacterias. Se desaconseja guardar cebollas o patatas en estos sitios y hacerlo en otros más secos.
🫧MUEBLE BAJO FREGADERO 💦 Es uno de los muebles de la cocina que suele estar más desorganizado o desaprovechado, 🌀😵💫y es que por lo general, cuando lo montan, viene sin ningún tipo de balda o cajones… y además sumamos el inconveniente del espacio que ocupan el tubo del desagüe 😩😩😩 Así que aquí os dejo una idea, la que hemos decidido hacer en casa y es que al tener la cocina abierta al comedor queríamos tener los cubos de basura escondidos y tener a mano lo necesario para fregar y el lavavajillas. Y tu, ¿tienes problemas para tener organizado ese espacio?
De igual modo, la concentración de calor hace desaconsejable utilizarlo como almacenamiento de productos inflamables como disolventes, barnices u otros productos de limpieza que puedan arder en épocas de altas temperaturas.
¿Qué podemos guardar?
Por el contrario, este espacio de la cocina es importante para guardar productos de limpieza de uso diario como bayetas, estropajos, jabón, pastillas de lavavajillas o desengrasante, así como bolsas de basura, un pequeño contenedor de plástico y un desatascador para el desagüe. Es recomendable cubrir la base para minimizar daños en caso de que haya una fuga en el fregadero.
El armario de debajo del fregadero se convierte a menudo en una “tierra de nadie” dentro de la arquitectura de nuestra cocida, y en él se dan cita los elementos más variopintos que uno pueda imaginar, desde productos de limpieza, pasando por pequeños aparatos e, incluso, comida.