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¿Por qué el hambre nos pone de mal humor? Esto es lo que dice la ciencia
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¿Por qué el hambre nos pone de mal humor? Esto es lo que dice la ciencia

El cerebro es extremadamente sensible a las fluctuaciones en los niveles de glucosa porque su funcionamiento depende casi exclusivamente de su aporte

Foto: Podría existir una explicación evolutiva para esto, especialmente cuando los seres humanos vivían como cazadores-recolectores (Plexels)
Podría existir una explicación evolutiva para esto, especialmente cuando los seres humanos vivían como cazadores-recolectores (Plexels)

El hambre es una necesidad fisiológica básica que todos experimentamos, pero también tiene el poder de influir en nuestras emociones de manera negativa. Entender los mecanismos de nuestro organismo puede ayudarnos a manejar mejor nuestros sentimientos y evitar conflictos innecesarios. Este fenómeno, a menudo llamado "hangry", una combinación de las palabras en inglés, tiene una explicación científica que radica en cómo nuestro cuerpo y cerebro responden a la falta de alimentos.

Cuando pasamos mucho tiempo sin comer, nuestros niveles de glucosa en sangre comienzan a descender. La glucosa es la principal fuente de energía para nuestro cerebro, y cuando su concentración disminuye, este órgano entra en un estado de alarma que se manifiesta a través de una serie de respuestas hormonales y fisiológicas que tienen un impacto directo en nuestro estado de ánimo.

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De hecho, el cerebro es extremadamente sensible a las fluctuaciones en los niveles de glucosa porque su funcionamiento depende casi exclusivamente de su aporte. Cuando detecta una caída, desencadena una serie de reacciones para recuperarlos, enviando señales que pueden provocar fatiga, irritabilidad, estrés, confusión y una mayor propensión a la frustración.

Reacciones fisiológicas

A nivel molecular, se produce una cascada de respuestas fisiológicas en las que se liberan distintas hormonas. Una de ellas es la grelina, una sustancia que se produce y se libera en el torrente sanguíneo desde las células del estómago. Este compuesto biológico tiene la función de estimular el apetito, asegurando que el cuerpo obtenga la energía necesaria mediante la ingesta de alimentos.

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Otro de los principales actores en esta respuesta es el cortisol, que permite producir glucosa a partir de la descomposición de ácidos grasos y proteínas almacenados en el hígado. Normalmente se libera en situaciones de estrés, incluida la bajada en los niveles de azúcar, y este compuesto también afecta a los niveles de dopamina y serotonina. La combinación de estos factores puede causar una irritación mayor de lo habitual cuando tenemos hambre.

La adrenalina, junto al cortisol, prepara al cuerpo para una "respuesta de lucha o huida", lo que aumenta nuestra sensibilidad emocional y reduce nuestra capacidad para manejar situaciones que normalmente podríamos tomar con calma. Se piensa que existe una explicación evolutiva para esto, especialmente cuando los seres humanos vivían como cazadores-recolectores. Aunque ya no compitamos por la comida de la misma forma, influye en las reacciones de nuestro organismo. Por eso, llevar un refrigerio saludable contigo o sólo te mantendrá con más energía, sino que contribuirá a mantener un estado de ánimo más equilibrado.

El hambre es una necesidad fisiológica básica que todos experimentamos, pero también tiene el poder de influir en nuestras emociones de manera negativa. Entender los mecanismos de nuestro organismo puede ayudarnos a manejar mejor nuestros sentimientos y evitar conflictos innecesarios. Este fenómeno, a menudo llamado "hangry", una combinación de las palabras en inglés, tiene una explicación científica que radica en cómo nuestro cuerpo y cerebro responden a la falta de alimentos.

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