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Sí, el tiempo pone a cada uno en su sitio: por qué somos menos narcisistas cuanto más mayores nos hacemos
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UN GRAN ANÁLISIS

Sí, el tiempo pone a cada uno en su sitio: por qué somos menos narcisistas cuanto más mayores nos hacemos

Un nuevo estudio confirma que este rasgo de la personalidad tiende a atenuarse con la edad, aunque también depende del entorno

Foto: Foto: iStock.
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Se tiende a ver el narcisismo como uno de esos rasgos de la personalidad más predominantes de nuestra época. Llevado al extremo es un trastorno mental que puede derivar en psicopatía, al definirse también como la ausencia de empatía del individuo por otras personas. En su forma más relajada, podemos ver el narcisismo en nuestro día a día en comportamientos ególatras, como por ejemplo la tendencia a hacerse selfies todo el tiempo, presumir en redes sociales de nuestros planes o actuar basándonos solo según nuestro único y propio interés.

Lo cierto es que seguro que todos podemos llegar a calificar a alguna persona de nuestro entorno como "la más narcisista". Ahora, intenta imaginártela dentro de unos diez, quince o veinte años. ¿Crees que habrá cambiado su actitud o seguirá enamorada de sí misma? Lo cierto es que un nuevo estudio publicado en la revista Psychological Bulletin ha resuelto que el narcisismo disminuye con los años debido, sobre todo, a la pérdida de inocencia relativa a la juventud, por lo que podríamos establecer una relación entre la madurez y el dejarse de dar importancia a uno mismo.

Un grupo de investigadores de la Asociación Estadounidense de Psicología analizaron 51 investigaciones ya existentes que versaban sobre cómo evolucionaba el narcisismo con el paso de los años. Estas publicaciones recogían los cambios en la personalidad de un total de 37.247 individuos (un 52% mujeres y un 48% hombres) con edades comprendidas entre los 8 y 77 años y siendo, la mayoría de ellos estadounidenses, canadienses, europeos, chinos y neozelandeses.

"Los roles sociales que asumimos con la edad adulta, como por ejemplo formar una familia, conducen a una personalidad más madura"

Así, los investigadores dividieron el total en tres grupos según el tipo de narcisismo: el "agente", caracterizado por altos sentimientos de grandiosidad o superioridad, junto a una fuerte necesidad de admiración; el "enemigo", quien posee sentimientos de arrogancia, superioridad, insensibilidad y una empatía muy débil; y, por último, el "neurótico", el que viene definido por su fuerte hipersensibilidad y desregulación emocional.

Foto: narcisismo-filosofia-matt-colquhoun-psicologia-egocentrismo

Los expertos concluyeron que los tres tipos de narcisismo disminuyeron desde la infancia hasta la vejez, aunque no tanto el primero, que podríamos ver como el menos grave, en comparación con el segundo y el tercero, que se mantuvieron más o menos igual durante años. Por otro lado, hay una excepción curiosa: el narcisismo depende mucho del entorno, y este es precisamente el que no cambia. Aquellos que eran manifiestamente más narcisistas que el promedio de sus relaciones seguían siéndolo aunque hubieran pasado años.

"Estos hallazgos tienen implicaciones importantes, ya que los altos niveles de narcisismo incluyen muchísimo en la vida de las personas, así como en la de sus familiares y amigos", asevera Ulrich Orth, autor principal del estudio y doctor en psicología de la Universdidad de Berna, en Suiza. "El narcisismo es un rasgo de personalidad estable", añadió, dejando claro que las próximas investigaciones deberían tener como objetivo explorar las razones concretas por las que cada año que pasa somos menos narcisistas. "Existe una teoría que sugiere que los roles sociales que asumimos con la edad adulta, como por ejemplo formar una familia o entrar en un trabajo, conducen al desarrollo de una personalidad mucho más madura, con niveles más bajos de narcisismo".

Se tiende a ver el narcisismo como uno de esos rasgos de la personalidad más predominantes de nuestra época. Llevado al extremo es un trastorno mental que puede derivar en psicopatía, al definirse también como la ausencia de empatía del individuo por otras personas. En su forma más relajada, podemos ver el narcisismo en nuestro día a día en comportamientos ególatras, como por ejemplo la tendencia a hacerse selfies todo el tiempo, presumir en redes sociales de nuestros planes o actuar basándonos solo según nuestro único y propio interés.

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