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Mucho texto: la historia de la imprenta es más extensa de lo que te contaron
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Mucho texto: la historia de la imprenta es más extensa de lo que te contaron

Utilizando un acelerador de partículas, los investigadores están tratando de conocer qué ocurrió entre la producción del Jikji (el auténtico primer libro impreso registrado) y la Biblia de Gutenberg

Foto: Página de una de las copias de la Biblia de Gutenberg. Fuente: iStock.
Página de una de las copias de la Biblia de Gutenberg. Fuente: iStock.

Podría ser caja negra desgastada cualquiera, pero su desgaste ya sugiere historia. Al abrirla, una parte latente de la historia de la humanidad reaparece. Nunca se ha ido, solo se ha ido cubriendo de papeles y más papeles, porque desde que nació la imprenta, la palabra es palpable de inmediato. En el interior de esa caja, decorada con un texto dorado estilo gótico, se lee: "Hoja de la Biblia de Gutenberg (1450 – 1455)".

Esto fue lo primero que leyeron los físicos del 'SLAC National Accelerator Laboratory' de la Universidad de Stanford, en California (Estados Unidos) hace un año, cuando la observaron por primera vez. Desde entonces, las observaciones se han ido volviendo, como la máquina que en algún momento del siglo XV creó aquel folio, más precisas, rápidas y complejas.

Foto: Fuente: Wikimedia

Los investigadores quieren saber más de lo que se sabe sobre un tramo de tiempo casi obviado: el período que transcurre ente la producción del Jikji, un documento budista coreano publicado en el Templo Heungdeok en 1377 (el auténtico primer libro impreso registrado) y la Biblia de Gutenberg, impresa en Maguncia, Alemania, en 1455. El relato de la imprenta, aseguran, todavía puede cambiar mucho.

Más allá de la hegemonía

Si bien no es nada nuevo que la narrativa occidental suele absorber en los códigos de la memoria futura a cualquier otra posibilidad de discurso, pocas cosas están más determinadas por esta visión hegemónica que la invención de todo lo habido y por haber en el mundo moderno.

placeholder Proceso de impresión con el invento de Gutenberg. Fuente: iStock.
Proceso de impresión con el invento de Gutenberg. Fuente: iStock.

Así, durante siglos, se creyó que Johannes Gutenberg inventó la imprenta alrededor del 1.440 d.C. en el país centroeuropeo. Se cree, además, que imprimió 180 Biblias (aunque en la actualidad existen menos de 50). Sin embargo, los historiadores ya han podido constatar que los budistas coreanos comenzaron a imprimir alrededor del año 1250 d.C.

De la misma forma, es una realidad que la imprenta de Gutenberg no podría haber tenido el éxito económico que tuvo sin el papel, que como tal se inventó originalmente en China y luego se extendió al oeste a través del mundo musulmán. Otro detalle que recuerda que cuando el herrero alemán se puso manos a la obra, otras personas ya manejaban la técnica que luego se le asociaría directamente a él.

Un acelerador de partículas

El Jikji es la prueba más evidente de que aún faltan espacios en blanco que rellenar en nuestro hilo del tiempo, y para ello, ahora, hace falta algo más que palabras. Es la luz la que está dando luz a todas las incógnitas.

placeholder El 'Jikji' o 'Enseñanzas seleccionadas de sabios budistas y maestros de Seon', publicado en 1377, durante la dinastía Goryeo, es el primer libro conocido impreso con tipos móviles de metal. Fuente: Wikipedia.
El 'Jikji' o 'Enseñanzas seleccionadas de sabios budistas y maestros de Seon', publicado en 1377, durante la dinastía Goryeo, es el primer libro conocido impreso con tipos móviles de metal. Fuente: Wikipedia.

Durante el verano de 2021, el 'Centro Internacional para el Patrimonio Documental' (ICDH) de la UNESCO formó un equipo de casi 50 personas que abarcan zonas horarias y campos académicos, desde la física hasta la conservación de encuadernaciones, para estudiar estos y otros textos históricos, con el fin de ampliar nuestro conocimiento de la cultura y la historia de la tecnología de impresión en los mundos oriental y occidental.

Angelica Jiyoung Noh es una de ellas. Esta especialista de programa en la División de Investigación y Desarrollo del 'Centro Internacional para el Patrimonio Documental' (ICDH) de la UNESCO fue la encargada de llevar hasta los investigadores aquella página que, junto a otras 20 de impresiones tempranas, incluida una de los 'Cuentos de Canterbury' ya han sido estudiadas usando un sincrotrón, o lo que es lo mismo: un acelerador de partículas.

¿Existe alguna conexión?

De la misma forma, han analizado 40 folios de procedencia coreana para determinar si los tipos móviles utilizados en cada página dejaron algún residuo, lo que ofrecería más detalles sobre el proceso de impresión original. La radiación producida por el sincrotrón toma una instantánea de los químicos en el objeto que son invisibles a simple vista. Es algo así como una radiografía minuciosa, tan potente que podría asemejarse a un bombardeo a pequeña escala.

"Estamos tratando de averiguar la composición elemental de las tintas, los papeles y quizás cualquier residuo de los tipos de letra que se utilizaban en estas impresiones"

"Lo que estamos tratando de aprender es la composición elemental de las tintas, los papeles y quizás cualquier residuo de los tipos de letra que se utilizaban en estas impresiones occidentales y orientales", recoge Andy Altman en 'Cnet' en palabras del asesor de imágenes Michael Toth, miembro del equipo investigador.

Una de las cuestiones que esperan averiguar es si pudo existir alguna conexión entre ambas iniciativas: "Lo que no se sabe es si esos dos inventos surgieron completamente separados o si hubo algún flujo de información", apunta Uwe Bergmann, profesor de física en la Universidad de Wisconsin. "Si hubo un flujo de información, habría sido, por supuesto, desde Corea, hacia el oeste, hasta Gutenberg".

Rastreando la luz

El proceso de comprender lo que realmente esconden estas imágenes escaneadas, señala en 'Atlas Obscura' la periodista Line Sidonie Talla Mafotsing, llevará algún tiempo: hay que rastrear la luz, buscar en sus recovecos. "Durante el proceso, los átomos emiten luz, y podemos rastrear de qué elementos de la tabla periódica proviene esa luz", explica al respecto Minhal Gardezi, estudiante de doctorado que trabaja en el proyecto.

Aunque los rayos X del SSRL son potentes, no dañan los documentos, lo que brinda a los científicos una visión holística de las moléculas que componen los textos antiguos. También les dan la capacidad de buscar trazas de metales que, según los historiadores, no deberían estar en la tinta, lo cual indicaría que probablemente fueron fruto del proceso en imprenta. "Eso significaría que podríamos aprender algo sobre las aleaciones que se usaron en Corea y las usadas por Gutenberg", añade Bergmann.

Como explica Mafotsing, si se revela una conexión entre las dos imprentas, introduciría lo que Noh llama "Type Road", algo así como la transferencia de cultura que tuvo lugar a lo largo de la llamada ruta de la seda. En palabras de la propia Noh: "Podríamos seguir el rastro de aquella ruta no solo para ver la cultura de impresión coreana y la cultura de impresión alemana, sino también las culturas de impresión de otros países".

Sin embargo, si los científicos no encuentran una conexión clara entre los primeros textos orientales y los occidentales, el proyecto seguirá siendo relevante en tanto que enfatizará en cambiar nuestra comprensión de la historia, siempre guiada por la estandarización de una única experiencia. Una misma historia, nos asegura la propia historia, puede estar aconteciéndose al mismo tiempo en distintas partes del mundo.

Podría ser caja negra desgastada cualquiera, pero su desgaste ya sugiere historia. Al abrirla, una parte latente de la historia de la humanidad reaparece. Nunca se ha ido, solo se ha ido cubriendo de papeles y más papeles, porque desde que nació la imprenta, la palabra es palpable de inmediato. En el interior de esa caja, decorada con un texto dorado estilo gótico, se lee: "Hoja de la Biblia de Gutenberg (1450 – 1455)".

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