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Por qué el trabajo híbrido puede llegar a cansarte emocionalmente
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Por qué el trabajo híbrido puede llegar a cansarte emocionalmente

Parecía mejor, más cómodo. El futuro, en una palabra. Sin embargo, puede llegar a hacer mella psicológica y es importante determinar sus límites y perfeccionarlo

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La pandemia trajo consigo un nuevo sistema mundial que jamás habríamos imaginado y, sin embargo, pareció convencernos. Lo que en un principio se basó en la seguridad (no podíamos salir de casa, pero teníamos que seguir trabajando, y, los afortunados que pudieran hacerlo debían llevar a cabo las tareas en su hogar), después pasó a ser una situación deseada por todos. Teletrabajar era el futuro, más cómodo, más tranquilo, mejor. Tenía pros y contras, por supuesto. Frente a algunas personas que alegaban no saber desconectar, otras aprovechaban para trabajar mucho menos. Frente al deseo de muchos empleados de seguir trabajando desde su hogar (la conciliación o el cuidado del medioambiente son algunas de las razones), las empresas preferían con mucho que se volviera al puesto de trabajo.

Al cabo de un tiempo, algunas personas empezaron a notar el desgaste que supone que la rutina sea tan discordante

En muchas empresas, una opción fue el trabajo híbrido. Para muchas personas era, a priori, una gran idea. La libertad y la madurez de poder alternar la vida en la oficina con la tranquilidad de casa, frente a eso tan español de calentar la silla. Sin embargo, con el paso del tiempo, algunas personas empiezan a notar el desgaste que supone que la rutina sea tan discordante. La planificación es intermitente, tener que llevar el portátil a la oficina unos días y otros tener que recordar si te dejaste algo. El cambio psicológico constante, al variar de entorno, es agotador.

Según un artículo de 'BBC'. Muchos datos están comenzando a respaldar esta evidencia anecdótica: el trabajo híbrido es emocionalmente agotador. Según informa 'BBC', un estudio global realizado por Tinypluse informó de que más del 80% de jefes señalaban que tal configuración es agotadora para los empleados. Los trabajadores informaron a su vez de que el híbrido era más exigente emocionalmente que los arreglos totalmente remotos y, de manera preocupante, incluso el trabajo de oficina a tiempo completo.

A priori, combina lo mejor de cada situación: los patrones anteriores al COVID-19 de trabajo en la oficina con días remotos con una mayor flexibilidad

Pero, entonces, ¿qué hay en el trabajo híbrido que resulta tan emocionalmente agotador? Y, sobre todo, ¿cómo pueden los trabajadores y las empresas evitar eso para que el híbrido realmente funcione? A priori, combina lo mejor de cada situación: los patrones anteriores al COVID-19 de trabajo en la oficina con días remotos, en un horario que permitiría tanto la colaboración como la formación de equipos, así como una mayor flexibilidad y la oportunidad de concentrarse en el trabajo desde el hogar. Era el futuro.

Para los jefes significaba conservar una sensación de control viendo a sus trabajadores en persona. Para los empleados, más flexibilidad. Sin embargo, el sueño terminó pronto: en la encuesta, el 72% de los trabajadores señalaron sentir agotamiento por el sistema híbrido, casi el doble de las cifras para los empleados totalmente remotos y para los que trabajan en la oficina totalmente. Una rutina constante y predecible puede ayudar a las personas a sobrellevar los sentimientos de estrés e incertidumbre, y a veces tener que ir llevando el trabajo de una zona a otra puede causar un impacto psicológico en algunas personas.

Se ha demostrado que el trabajo híbrido puede producir excesivo presentismo digital. Esto se traduce en un exceso de trabajo y agotamiento

También se ha demostrado que el trabajo híbrido puede producir excesivo presentismo digital. Esto se traduce en un exceso de trabajo y agotamiento, cuyos efectos pueden ser devastadores, pero tardan mucho en aparecer. Según los responsables de recursos humanos, el truco está en la comunicación y en explicar bien lo que las organizaciones entienden por híbrido: es una definición amplia que se puede interpretar de muchas maneras. Puede ser, sin duda, el futuro del trabajo y representar lo mejor de ambos mundos, pero aún necesita perfeccionarse. Una opción sería recibir la ayuda de configuraciones de trabajo más sólidas, lo que ayudaría a facilitar el cambio psicológico entre la oficina y el hogar.

Tenemos delante una gran oportunidad para cambiar la forma en que trabajamos. Pero tiene que ir más allá de las horas establecidas por los jefes: tiene que ser una mentalidad que funcione tanto para el empleador como para el empleado.

La pandemia trajo consigo un nuevo sistema mundial que jamás habríamos imaginado y, sin embargo, pareció convencernos. Lo que en un principio se basó en la seguridad (no podíamos salir de casa, pero teníamos que seguir trabajando, y, los afortunados que pudieran hacerlo debían llevar a cabo las tareas en su hogar), después pasó a ser una situación deseada por todos. Teletrabajar era el futuro, más cómodo, más tranquilo, mejor. Tenía pros y contras, por supuesto. Frente a algunas personas que alegaban no saber desconectar, otras aprovechaban para trabajar mucho menos. Frente al deseo de muchos empleados de seguir trabajando desde su hogar (la conciliación o el cuidado del medioambiente son algunas de las razones), las empresas preferían con mucho que se volviera al puesto de trabajo.

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