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La 'Biblioteca del Futuro' de Oslo: ni un solo libro para leer
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CURIOSIDADES LITERARIAS

La 'Biblioteca del Futuro' de Oslo: ni un solo libro para leer

En un bosque junto a la capital noruega, una artista ha abierto al público un lugar en el que no se leerá ningún libro hasta el año 2114. Y, por ello, se escucha a su materia prima: los árboles

Foto: Foto: iStock.
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¿Qué es un libro? A fin de cuentas, solo hojas de papel atadas, agrupadas, reunidas, atadas a un cordel. De los más antiguos a los más modernos, el formato se mantiene intacto a pesar de los avances digitales. Un libro, evidentemente, no es un archivo PDF, aunque muchos estén digitalizados y se puedan leer a través de una pantalla. El libro, como objeto, tan solo es papel, material altamente inflamable; y el papel se extrae directamente de los árboles.

En Oslo, un grupo de unas cincuenta personas se reunió un domingo para sentarse sobre la hierba del bosque más próximo a la ciudad y contemplar los árboles. Al fin y al cabo, estos serán el material con el que se fabricarán los libros del futuro. Todas las historias quedarán ahí reunidas, cuando la madera sea extraída y tratada para hacer el papel que soporte todas las letras, oraciones, sintagmas y capítulos que hablarán de historias que aún no se han inventado ideadas por autores que aún no han nacido.

"El proyecto invita a reflexionar sobre el deber que tenemos con la posteridad y lo que dejaremos a las generaciones futuras"

¿Te imaginas que alguien convenciera a Cervantes o a Shakespeare para que depositaran su mejor obra en un lugar oculto para que fuera leída y desenterrada más de cien años después? Esto es lo que precisamente han hecho cuatro autores de prestigio, pensar en el mañana: guardar su creación literaria en un sitio seguro para que los humanos del mañana, concretamente del año 2114 (madre mía, ¡qué lejos suena!), la lean, sorprendiéndose, tal vez, de lo mucho que ha cambiado el mundo todo este tiempo.

El novelista inglés David Mitchell, el islandés Sjón, la africana Tsitsi Dangarembga (Zimbabue) y el que quizá sea el más famoso de todos, el noruego Karl Ove Knausgård (quien fue descalzo, por cierto) entregaron cuatro tomos en esta Biblioteca del Futuro recientemente inaugurada en la capital del norte de Europa. Aunque no fueron los primeros, pues ya en 2014, Maragaret Atwood y Elif Shafak inauguraron la colección, a la que se unieron en años posteriores el vietnamita Ocean Vouong y la surcoreana Hank Kang. Sin embargo, debido a la crisis de coronavirus, no pudieron reunirse en los dos últimos años, por lo que esta es la primera reunión oficial entre escritores y lectores, tal y como informó 'The Guardian'.

Los libros que todavía no se han leído

Ahí permanecerán sus novelas los próximos 92 años, ocultas al público, resguardadas de la lluvia, el clima y la fugacidad del tiempo, en un edificio instalado en lo profundo de este bosque, junto a otras historias todavía no escritas ni publicadas. Lectores y aficionados de todo el mundo a sus ficciones literarias solo podrán acudir a la Biblioteca para sentarse en el bosque e imaginar lo que esconden las historias inéditas que han escrito.

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Si leer estimula la imaginación, este espacio bibliotecario se antoja como el más exigente y perfecto de todos. Al igual que sucede con otras pasiones de la vida, cuando dejan de ser ideales y pasan a la materialidad, se pierde su significado. Y este parece ser uno de los más acertados motivos de este gran repositorio de libros: un culto al idealismo en un mundo excesivamente material, donde la prisa por consumir productos culturales vence al disfrute pausado y concentrado.

"Admiro particularmente el proyecto porque no solo fomenta una perspectiva más 'prolongada' del tiempo, sino que también invita a reflexionar sobre el deber que tenemos con la posteridad y lo que dejaremos a las generaciones futuras", asevera Richard Fisher, periodista de la 'BBC', quien se desplazó hasta Oslo para asistir al evento de presentación de la Biblioteca del Futuro. "En el siglo XXI estamos transmitiendo tantas cosas malas a los que aún no han nacido: una atmósfera cada vez más caliente, plástico en los océanos y desechos nucleares bajo tierra. Lo cierto es que las 7.800 millones de personas que hay en el planeta dejarán muchas reliquias positivas: canciones de música clásica, objetos exquisitos, grandes edificios u obras maestras cinematográficas, pero... ¿Es un regalo verdaderamente desinteresado si lo has disfrutado tú en primer lugar?"

"El mejor legado que nuestra generación podría dejar a los que todavía no han nacido no son monumentos, sino la capacidad de elegir"

En realidad, el proyecto es mucho más complejo de abordar de lo que parece. ¿Cómo se seleccionarán los autores en los años sucesivos? Hay que tener en cuenta que la mayoría de sus fundadores y escritores que ya tienen un sitio en la estantería morirán antes de que el lugar alcance su media edad. Todo queda bien atado: Katie Peterson, la directora, explicó en el diario británico que se han especificado la estética de las portadas, el tipo de escritores a los que invitar y cómo llevar a cabo la ceremonia cada año.

Otro aspecto que subyace en el proyecto es qué ocurrirá con los libros una vez pase el 2114. ¿Quién será el último autor y cómo se sentirá sabiendo que podrá leer por fin las novelas de Atwood y Knausgård? Tal vez, como aventura Peterson, para entonces el comisario de la biblioteca decida ir publicando los libros de uno en uno, uno por año. "Sería una alteración radical del proyecto", comenta, "pero está dentro de su valor la libertad de que las personas del futuro tomen tales decisiones. El mejor legado que nuestra generación podría tratar de dejar a los que todavía no han nacido no son monumentos, sino la capacidad de elegir".

¿Qué es un libro? A fin de cuentas, solo hojas de papel atadas, agrupadas, reunidas, atadas a un cordel. De los más antiguos a los más modernos, el formato se mantiene intacto a pesar de los avances digitales. Un libro, evidentemente, no es un archivo PDF, aunque muchos estén digitalizados y se puedan leer a través de una pantalla. El libro, como objeto, tan solo es papel, material altamente inflamable; y el papel se extrae directamente de los árboles.

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