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¿Por qué ver imágenes de animalitos es bueno para nuestro cerebro?
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¿Por qué ver imágenes de animalitos es bueno para nuestro cerebro?

Contra el estrés, la ansiedad, contra las preocupaciones o contra un mal día, miles de perfiles en redes sociales comparten constantemente imágenes de este tipo como una especie de terapia

Foto: Elaboración propia
Elaboración propia

Internet se ha convertido en los últimos años en un multiverso sobrepoblado de animalitos, todo muy tierno y en diminutivo, porque a quién no le va a gustar un vídeo de perritos o gatitos, por ejemplo. Es como un agujero negro, pero nos encanta lanzarnos a él. A veces, de hecho, parece parte de nuestro instinto de supervivencia: contra el estrés, la ansiedad, contra las preocupaciones o contra un mal día, cientos (incluso miles) de perfiles en redes sociales comparten constantemente imágenes de este tipo como una especie de terapia, el "sana sana" del siglo XXI.

Eso sí, si entras en estos perfiles ten en cuenta que salir de ellos ya es más complicado. Las caritas de esos animales bien merecen horas y horas viendo una y otra y otra más al tiempo que nos van aliviando el alma porque qué adorables son. Entre las nuevas generaciones, esto ya forma parte de la inercia misma, pero ¿Por qué sucede? ¿Qué los hace tan necesarios? Y, sobre todo: ¿Por qué son adictivos de ver?

Foto: El primer ministro italiano, Matteo Salvini, acariciando a un gato durante un acto en Roma (Reuters/Yara Nardi)

"Ver la personalidad de un animal crea una conexión entre este y las personas como espectadoras. La conexión es la base de lo que hace que los videos sean atractivos para grandes audiencias. Es lo que hace que la gente haga clic en el enlace y los mire sin parar", sostiene Janella Tibbetts, de la Universidad Estatal de Framingham en 'Study Breaks'.

Qué pasa en nuestro cerebro

Según Framingham, se trata de una especie de fascinación por ver a otras especies haciendo tareas aparentemente humanas o teniendo comportamientos que parecieran exclusivos de las personas, como acariciarse, darse la mano, ayudarse de alguna forma o, por ejemplo, pintar o hacer travesuras.

No obstante, asegura, los animales no necesitan talento para volverse viralmente famosos. "Solo necesitan ser ellos mismos el tiempo suficiente para que alguien pueda grabarlo y publicarlo en línea. A partir de ahí, es solo cuestión de tiempo antes de que el video comience a circular y lleguen los elogios".

No queda ahí el asunto. De acuerdo con el sitio 'Lonely Planet', esto ocurre por razón científica, ya que ver imágenes de animales tiernos activa en nuestro cerebro los circuitos de emoción y recompensa. Es decir, al ver a un cachorrito vamos a querer acariciarlo, y eso provocará una recompensa en nuestro cuerpo al bajar nuestros niveles de cortisol (hormona del estrés). Además, se elevan los niveles de dopamina y oxitocina, hormonas de la felicidad y el amor.

Reducen el estrés y la ansiedad

"Nos beneficiamos al explorar y disfrutar del mundo natural", asegura Elen Thomas, de Tourism Western Australia, quienes han elaborado un estudio al respecto. "La gran mejora vista en el humor y la salud de los participantes fue considerable. Además, fue una clara señal de que las experiencias en vida salvaje son importantes para nuestro bienestar".

La investigación, llevada a cabo en diciembre de 2019 en colaboración con la Universidad de Leeds en el Reino Unido, ha encontrado evidencia que sugiere que observar animales de esta forma puede contribuir a reducir el estrés y la ansiedad.

Para llegar a esta conclusión, el grupo de investigadores examinó afecta en los niveles de presión arterial, frecuencia cardíaca y ansiedad el hecho de ver animales durante 30 minutos a través de una serie de imágenes y vídeos reunidos por Andrea Utley, profesora asociada de la Universidad de Leeds. Según recoge 'CNN', en la serie aparecían desde gatitos y perros hasta gorilas bebés y quokkas (también conocido como "el animal más feliz del mundo").

Lo que dice la ciencia

De esta forma, se reunió a 19 participantes, 15 de ellos estudiantes de medicina y los cuatro restantes miembros del personal investigador. Las sesiones de visualización se programaron intencionalmente durante las semanas en las que los primeros tenían sus exámenes de invierno, para aprovechar que, en ese momento, el estrés se localizaba en ellos en un nivel significativamente alto.

Entonces, se produjo la magia: el estudio observó que la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la ansiedad disminuían en todos los participantes tras los 30 minutos de visionado. En concreto, registraron que la presión arterial se redujo de 136/88 a 115/71 según la media, lo que está "dentro del rango ideal de presión arterial". Asimismo, la frecuencia cardíaca bajó a 67,4 lpm, una reducción del 6,5%.

Las tasas de ansiedad, por su parte, también se redujeron en un 35%, siguiendo las medidas estándar establecidas por el Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo, un método de autoevaluación que a menudo se usa en entornos clínicos para diagnosticar la ansiedad, según la Asociación Estadounidense de Psicología.

Sea como sea, tal vez ellos no lo sepan, pero los animales ofrecen a las personas mucho más de lo que reciben a cambio. Queda comprobado que su mera existencia nos ofrece calma y sosiego, lo que debe ser el camino a la felicidad.

Internet se ha convertido en los últimos años en un multiverso sobrepoblado de animalitos, todo muy tierno y en diminutivo, porque a quién no le va a gustar un vídeo de perritos o gatitos, por ejemplo. Es como un agujero negro, pero nos encanta lanzarnos a él. A veces, de hecho, parece parte de nuestro instinto de supervivencia: contra el estrés, la ansiedad, contra las preocupaciones o contra un mal día, cientos (incluso miles) de perfiles en redes sociales comparten constantemente imágenes de este tipo como una especie de terapia, el "sana sana" del siglo XXI.

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