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Un submarino chino o agentes de la CIA: el primer ministro que se fue a nadar y no volvió
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LA HISTORIA DE HAROLD HOLT

Un submarino chino o agentes de la CIA: el primer ministro que se fue a nadar y no volvió

Son muchas las hipótesis sobre la repentina desaparición del que fuera el máximo dirigente de Australia en el año 1967. Hoy en día sigue considerándose un accidente, pese a las múltiples incógnitas que rodean el caso

Foto: Harold Holt realizando su actividad favorita (causa de su muerte). (Wikipedia)
Harold Holt realizando su actividad favorita (causa de su muerte). (Wikipedia)

"Disculpa, Tony: ¿Cuáles son las probabilidades de que un primer ministro se ahogue o se le coma un tiburón?". Al parecer, esta fue una de las frases que pronunció Harold Holt, primer ministro de Australia a su secretario de prensa, Tony Eggleton, cuando este le reprochó que pasaba demasiado tiempo en las turbulentas aguas del estrecho de Bass, en la cara sur del continente australiano, en el estado de Victoria. Como si se tratara de una premonición de su propio final, el político no dudó en zambullirse de nuevo en el océano, pues su mayor afición era nadar y nadie le impediría desprenderse de este placer.

De hecho, el 17 de septiembre de 1967, un editorial publicado en el periódico 'The Australian' advirtió a Holt para que nadara menos, alegando que necesitaba un descanso, lo cual, evidentemente, resultó sospechoso al desaparecer tres meses después. A sus 59 años, el político estaba en plena forma física y poseía una gran fortuna que había amasado en su corta pero fulgurante carrera, teniendo casas de vacaciones en Portsea, Victoria y Bingil Bay, tres de las zonas más turísticas y exclusivas del continente.

"Fue instantáneo, de repente estaba ahí y desapareció. Nadie pudo hacer nada por él"

Holt llegó a la presidencia el 26 de enero de 1966 con un gran apoyo por parte de la ciudadanía y dentro de su propio partido, el Partido Liberal de Australia, siendo elegido sin ninguna oposición interna y ganando a su rival Arthur Calwell del Partido Laborista. En campaña, el aspecto que más les diferenciaba era la promesa de revertir política blanca australiana ("White Australia Policy"), la cual prohibía la migración de personas "no blancas" a la isla desde 1901. El liberal, a diferencia del laborista, quiso derogar esta norma discriminatoria, cumpliendo con su compromiso en cuanto llegó al poder. Del mismo modo, contaba con el apoyo del presidente estadounidense Lyndon B. Johnson, quien le había pedido soldados para combatir en Vietnam.

Foto: Muchachos de los suburbios de Kuala Lumpur durante la Emergencia Malaya en el proceso de descolonización de Reino Unido. (UK Imperial War Museum)

Todo parecía suponer que el gobierno de Holt estaba destinado a perdurar, ya que se había propuesto modernizar el país, prometiendo emprender reformas que liberasen a Australia de "graves problemas raciales y comunitarios". Pero una mañana de diciembre de 1967, apenas unas semanas de que su mandato cumpliera el segundo aniversario, se sumergió en las aguas de la playa Cheviot, a escasos kilómetros de su residencia en Portsea. Según él, quería "echar unas brazadas antes de almorzar" y conocía bien la costa. Sin embargo, no debía de hacer un tiempo muy favorable, ya que después de convencer a uno de los amigos con los que solía ir, Alan Stewart, este se quedó en la orilla debido al intenso oleaje, dejando que Holt avanzara en las aguas turbulentas del océano hasta que desapareció de su vista.

placeholder Harold Holt junto a Lyndon B. Johnson, expresidente de Estados Unidos. (Wikipedia)
Harold Holt junto a Lyndon B. Johnson, expresidente de Estados Unidos. (Wikipedia)

Nunca se supo más de él. Una de las testigos que divisó cómo se adentraba al mar abierto, llamada Marjorie Gillespie, quien luego se supo por el 'Daily Telegraph' que era una de sus múltiples amantes, aseguró que se desvaneció en el agua como "extraer una hoja, tan rápido como definitivo". Todos se quedaron de piedra y sin saber qué hacer tras su desaparición. "El agua lo engulló hasta el punto de dejar de ver su cabeza en la superficie. Luego, se fue", declaró más tarde la mujer a las autoridades. "El mar estaba muy profundo, había resaca", aseguró por su parte Stewart.

Una búsqueda imposible

La playa de Cheviot destacaba entre las demás de la zona por tener un historial de víctimas notable: se cree que en los años anteriores se había cobrado la vida de "dos o tres nadadores", como informan las crónicas locales. Cuando comenzó la búsqueda por helicóptero de Holt, el mar se agitó aún más, levantando olas "de dos metros y medio de altura", según relató el medio 'ABC'. Pronto empezó a hacerse de noche y los buzos de rescate comentaron que "era como estar dentro de una lavadora", haciendo la búsqueda imposible. Después de unas cuantas horas intentando localizar el cuerpo del primer ministro, el equipo se tuvo que enfrentar a "lluvias torrenciales impulsadas por un gran vendaval" que dieron al traste cualquier esperanza de hallar el cadáver.

placeholder Una de las instantáneas de aquel aciago día en el que se ahogó Holt. (Wikipedia)
Una de las instantáneas de aquel aciago día en el que se ahogó Holt. (Wikipedia)

Al parecer, mientras nadaba, Stewart creyó oír la voz de Holt pidiendo auxilio. Su amigo le gritó para que volviera a la playa. "Sabía que no podía oírme", declaró en la investigación posterior. "En ese momento sé que estaba tratando regresar, pero las olas colosales que había se lo impidieron. Fue instantáneo, de repente estaba ahí y desapareció. Nadie pudo hacer nada por él". Finalmente, el 5 de enero de 1968, la investigación concluyó que Holt se había ahogado accidentalmente. Esto provocó que comenzaran a emerger teorías de la conspiración sobre la desaparición, como que había sido secuestrado por un submarino chino o que la CIA lo había asesinado. No era para menos, teniendo en cuenta el magnicidio de John F. Kennedy (y todo lo que supuso después) había sucedido cinco años antes.

Teorías alternativas a su desaparición

En primer lugar, cabe desmentir la idea de que la agencia de servicios secretos estadounidense lo hubiera matado. Básicamente, porque el argumento principal de esta teoría presupone que Holt quería retirar su apoyo al gobierno de Johnson para sacar a su ejército de la guerra de Vietnam, lo cual es bastante improbable, ya que nada más asumir el cargo "cuadruplicó el número de tropas australianas desplegadas", siendo "un gran defensor de la guerra", como asevera el periodista Mike Rampton en un reciente artículo de 'Mel Magazine'.

"Se las apañó para que buzos chinos lo recogieran en secreto", esgrimió el periodista Anthony Gray en un libro sobre la desaparición de Holt

Otra de las teorías alternativas es la que esgrimió el periodista Anthony Gray (y comentada anteriormente) en un libro titulado 'The Prime Ministry Was a Spy', publicado el 1 de enero de 1976, en el que afirmaba que durante toda su carrera había estado sirviendo al gobierno chino, compartiendo secretos de estado con Beijing. "Cuando se dio cuenta de que estaba a punto de ser descubierto, se las apañó para que buzos chinos lo recogieran en secreto y lo llevaran a un submarino para vivir el resto de su vida tranquilo en China", explica Rampton. "El libro fue objeto de burlas y desmentido de inmediato debido a la imposibilidad física de que un submarino de este calibre se acercara a la playa de Cheviot.

También se sopesó que su muerte no fuera un accidente, sino algo premeditado. Esta es la teoría que esgrimió Doug Anthony, uno de sus ministros, quien llegó a afirmar muchos años después de su desaparición que cabía la posibilidad de que Holt hubiera tomado la aciaga decisión de suicidarse, como cuenta el historiador australiano David Cannon en un post de 'Quora', a la vez que lo desmiente. "Doug tenía la fama de ser muy directo, el problema es que ninguno de sus colegas del Gabinete de la época parecía recordar tal dato, y parece un tanto extraño que decidiera confesárselo a un ministro tan joven que no pertenecía al partido". Además, "su relato fue puesto en entredicho de manera rotunda por Malcolm Fraser, otro ministro de la época que luego fue primer ministro años después".

Foto: Imágenes del vídeo de Elisa Lam antes de su muerte.

En definitiva, la muerte de Harold Holt sigue siendo una gran incógnita. Y es posible que, como otras tantas intrigas políticas, nunca se llegue a resolver del todo. Como conclusión, su fallecimiento tan repentino se atribuyó a los tiburones y no a un ahogamiento, ya que era un experto nadador. Al parecer, estos depredadores marinos son son muy temidos entre la población y más a raíz de la desaparición de Holt, como recoge un estudio de Michael Sturma que analiza por qué este animal marino está tan presente (para mal) en la mente de los australianos.

"Disculpa, Tony: ¿Cuáles son las probabilidades de que un primer ministro se ahogue o se le coma un tiburón?". Al parecer, esta fue una de las frases que pronunció Harold Holt, primer ministro de Australia a su secretario de prensa, Tony Eggleton, cuando este le reprochó que pasaba demasiado tiempo en las turbulentas aguas del estrecho de Bass, en la cara sur del continente australiano, en el estado de Victoria. Como si se tratara de una premonición de su propio final, el político no dudó en zambullirse de nuevo en el océano, pues su mayor afición era nadar y nadie le impediría desprenderse de este placer.

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