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Del boom del videocasete a su debacle: un repaso por la historia de un invento transformador
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Rebobinando que es gerundio

Del boom del videocasete a su debacle: un repaso por la historia de un invento transformador

A lo largo de sus 50 años de vida, el videograbador, vídeo a secas o VCR según sus siglas en inglés, revolucionó la industria del cine, cambió los hábitos televisivos y desencadenó la primera "guerra de formatos"

Foto: Elaboración propia.
Elaboración propia.

Es hora de que vayas desempolvando todas las cintas de tu infancia guardadas en el fondo del baúl de los recuerdos, si es que no lo has hecho ya, porque de todas las piezas que componen nuestro imaginario pasado, ese al que tanto gusta asomarse, seguramente esta sea una de las que más nostalgia produzcan. Rebobinemos para darle al "play" a la historia de esa pequeña máquina colocada bajo el televisor que tantas horas de alegría trajo a niños y mayores.

A lo largo de sus 50 años de vida, el videograbador, vídeo a secas o VCR según sus siglas en inglés, revolucionó la industria del cine, cambió los hábitos televisivos, desencadenó la primera "guerra de formatos" y suscitó nuevas preguntas sobre cuestiones como los derechos de autor en la industria audiovisual. Así que no, no es solo una cuestión de añoranza, sino una especie de impulso introspectivo en busca de algo que nos sitúe dentro de toda esta vorágine actual de pantallas.

Foto: Página inicial del teletexto de TVE del 3 de septiembre de 2013

Aunque en España el videograbador luzca casi como un emblema de la década de los noventa, su historia comienza mucho más atrás. La tecnología VTR (Video Tape Recorder) se remonta a los años cincuenta, con el invento de la bobina de audio. Por supuesto, aquello era solo el comienzo del comienzo. Para el vídeo se necesitaba un ancho de banda y una velocidad de giro mucho mayores, y no parecía fácil… O sí.

placeholder Fuente: iStock.
Fuente: iStock.

Descifrando nuevos códigos

Con el audio ya estudiado, los fabricantes de productos electrónicos sabían que los cada vez más consumidores del boom televisivo querían una forma de liberarse de lo que el directo suponía: tener que estar pegados al televisor en horarios marcados porque lo saldría no volvería a hacerlo, un acontecimiento imperdible.

Así pues, si ya se podía grabar audio en cinta magnética, ¿por qué no video? En la década de 1950, compañías como 'RCA' comenzaron a descifrar nuevos códigos de almacenamiento, pero las secuencias de vídeo requieren, en definitiva, muchos más datos que el audio y, por lo tanto, deben moverse mucho más rápido alrededor de los cabezales de cinta de la máquina. Entonces, una empresa llamada 'Ampex' descubrió que, en lugar de mover la cinta alrededor de las cabezas a velocidades ridículas, eran las propias cabezas las que deberían girar.

placeholder Una cinta de Betamax. Fuente: Wikipedia.
Una cinta de Betamax. Fuente: Wikipedia.

Después de varios intentos frustrados, y tras haber llegado a abandonar completamente el proyecto, en abril de 1956 'Ampex' acabó lanzando al mercado el primer videocasete, el VRX-1000, que causó sensación, aunque no de manera práctica. La máquina seguía pareciendo uno de esos productos imposibles, algo lejano al hogar, una especie de aparato de especialidad. Con un precio de 50.000 dólares en Estados Unidos (equivalentes a unos 325.000 dólares actuales), se componía de varios cabezales giratorios que había que cambiar cada cien horas de uso. La tarea, por supuesto, no podía hacerla cualquiera: solo un técnico experto sabía encargarse de aquel lío de piezas.

La primera grabadora

Al tiempo que 'Ampex Electric and Manufacturing Company' presentaba lo que denominan como "la primera grabadora de videocinta funcional", aunque no apta para todos los públicos, la cadena televisiva de la BBC inventaba un sistema de grabación propio al que llamaron VERA (Visión Electronic Recording Apparatus), que grababa hasta 15 minutos en 4 metros y medio de cinta.

placeholder Fuente: Computer History Museum.
Fuente: Computer History Museum.

En 1958 se realizó una demostración en el programa Panorama de la televisión pública británica, un éxito más periodístico que otra cosa. Todavía no lo sabían, pero pronto VERA se convertiría en una inversión efímera. Eso sí, al dispositivo de 'Ampex' le faltaban algunos retoquitos importantes.

Del tamaño de un escritorio, en sus primeros años tan solo se vendieron unas doscientas unidades de aquel cacharro a emisoras que, como la BBC, querían grabar sus programas y tenían el presupuesto para invertir en el equipo.

De lo complejo a lo práctico

Este fue el pequeño éxito a nivel profesional que tuvo el primer videograbador hasta la llegada del Beta de Sony. No obstante, hay que recordar (puestos a hacer memoria) que aunque el 'Betamax', en lo doméstico, no triunfó, las cintas 'Betacam' han sido las cintas estándar para la mayoría de televisiones durante casi dos décadas.

Hasta entonces, la única forma de grabar vídeo había sido mediante el cinescopio, es decir, usando una cámara de cine para fotografiar un monitor de televisión

Pasó una década de ensayo-error y, llegados a los setenta, la idea de grabar vídeos en casa aún era un gesto desconocido para la mayoría de las personas. Entonces sí: el Video Home System se presentaba al mundo en la Feria de Electrónica de Consumo de Chicago el 4 de junio de 1977. Poco después estaba en las tiendas, y de ahí a cientos, miles, millones de casas.

Aquel videograbador estándar fue patentado por JVC un año antes, en 1976, conocido como Victor HR-3300. Se trataba de un modelo de dos cabezales que podía grabar hasta 120 minutos seguidos. Hasta entonces, la única forma de grabar secuencias en vídeo había sido mediante el cinescopio, un proceso que consistía en que una cámara de cine especial fotografiaba un monitor de televisión. Así de simple. La película de cinescopio tardaba horas en revelarse y la calidad de emisión dejaba mucho que desear.

La batalla de las multinacionales

Y eso no era todo, en los países con varios husos horarios, como Estados Unidos, la emisión en directo era un auténtico problema: el telediario de las seis de la tarde se emitía en directo desde Nueva York a esa hora, pero eran las tres de la tarde cuando la ciudadanía de Los Ángeles lo veía. Las únicas soluciones que se contemplaban eran repetir la emisión en directo tres horas para Los Ángeles o revelar la película de cinescopio de la primera emisión justo a tiempo para emitirla tres horas después. La nueva tecnología de grabación se asomó así como un hito, también como un salvavidas de la aceleración.

La multinacional de Sony también había estado trabajando en su formato 'Betamax'. El primer VCR de esta empresa era una gran consola de madera con un televisor 'Sony Trinitron' de 19 pulgadas y un videograbador incorporado que, para la década de los ochenta, comenzó a extenderse en masa. En junio de 1984, 'The New York Times' escribió que los analistas esperaban que el dispositivo subiera de la cifra de cinco millones que había en 1982 a 15 millones de hogares para finales de ese año.

Sin embargo, y aunque en un principio las empresas se unieron con el objetivo de hallar el invento deseado, las lógicas del mercado las enfrentaron. Mientras los directivos de la cúpula de Sony se mantenían más reacios a establecer licencias para el uso de su aparato, JVC entabló desde el primer momento lazos con productoras y distribuidoras de Hollywood.

Efímero pero inolvidable

Entre aquella disputa, el dispositivo llegaba a España. Según un folleto de los almacenes 'Pryca' del año 82, los primeros videocasetes de la península costaban 112.900 pesetas o, traducido a la actualidad, casi 700 euros.

Por supuesto, una década después la demanda pulió los precios, pero para entonces el ojo de la inversión ya estaba puesto en otro asunto. Un artículo de 1997, cuando los reproductores de DVD fueron lanzados al mercado, no disimuló la emoción de un nuevo horizonte tecnológico, recuerda ‘The New York Times’: "Suenan las trompetas y redoblan los tambores. Llegó el disco de video digital, o DVD". En cinco años, las ventas de DVD, señalan, habían sobrepasado a las de videocasetes.

El último grabador-reproductor de VHS se fabricó en julio de 2016. La japonesa 'Funai Electronics' puso fin a la producción del último modelo. Lo sorprendente es que solo un año antes estaba vendiendo 750.000 unidades. El VHS apenas existe ya, pero se resiste a morir del todo.

Es hora de que vayas desempolvando todas las cintas de tu infancia guardadas en el fondo del baúl de los recuerdos, si es que no lo has hecho ya, porque de todas las piezas que componen nuestro imaginario pasado, ese al que tanto gusta asomarse, seguramente esta sea una de las que más nostalgia produzcan. Rebobinemos para darle al "play" a la historia de esa pequeña máquina colocada bajo el televisor que tantas horas de alegría trajo a niños y mayores.

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