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¿Cuáles son los factores que llevan a una persona normal a radicalizarse?
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¿Cuáles son los factores que llevan a una persona normal a radicalizarse?

Los últimos estudios en ciencias sociales han delimitado al máximo el perfil típico de alguien que toma posturas extremas contra la sociedad en la que habita

Foto: Foto: iStock.
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Generalmente, cuando colocamos a alguien el adjetivo de "radical" tendemos a pensar en una persona que ha tomado una posición límite dentro de un espectro ideológico. Por desgracia, es un término que en los últimos años ha terminado usándose demasiado a la ligera en los medios de masas, al igual que "fascista" o "comunista". En realidad, los procesos de radicalización más acusados, y que verdaderamente tienen consecuencias palpables y terribles para la sociedad, suelen darse en los países en vías de desarrollo. Estos suelen terminar en actos de violencia extrema contra un grupo o contra personas inocentes, lo que acaba derivando en actos de terrorismo.

El último informe del Institute for Economics & Peace, publicado en 2020 con el título 'Global Terrorism Index', ha reflejado un descenso en los casos de muerte por terrorismo en el mundo. Concretamente, un 15% respecto al año anterior. A pesar de esta caída, hay regiones concretas del mundo donde ha habido un aumento, como por ejemplo en el África subsahariana, en países como Burkina Faso o Sri Lanka. Otra de las conclusiones más llamativas del estudio es que, afortunadamente, las muertes por terrorismo descendieron un 59% desde su mayor pico, en el año 2014. Sobre todo en países con un grave historial de atentados terroristas, como Iraq, Siria o Nigeria.

Aquellos individuos que han sido amenazados o sometidos a procesos de deshumanización tenían muchas más probabilidades de radicalizarse

Al margen de estos datos, cabe analizar la radicalización más común y que nos toca más de cerca, como es la que se da en las naciones desarrolladas o democracias liberales. Un nuevo artículo publicado en 'Psychology Today' del Centro de Investigación Translacional Bronfenbrenner se hace eco de una gran revisión académica de 127 estudios publicados entre 2018 y 2020 que analizan los factores que llevan a las personas a tomar una postura radical, hasta el punto de poder cometer atentados terroristas.

En este sentido, los autores identificaron tres factores predominantes que llevan a alguien a tomar una postura radical: la lealtad a un grupo social contrario a la moral y a la cultura dominante de una sociedad, la cual se vuelve más importante que la propia identidad personal o su propio bienestar dentro de la comunidad; un profundo sentido apasionado por las causas que defienden estos grupos; y, en último lugar, el hecho de haber pasado una experiencia traumática siendo encarcelado o haber sufrido una restricción fuerte de sus derechos.

Las cárceles como escenario principal

De hecho, este último factor es sumamente relevante, pues como sostenía el periodista Lawrence Wright en 'La torre elevada', ganadora de un Pulitzer, el origen de Al-Qaeda y del yihadismo que precipitó el atentado de las Torres Gemelas tomó de escenario las cárceles de Egipto. Uno de los mayores cabecillas de esta organización terrorista, Aymán az Zawahirí, y mano derecha del mismísimo Osama Bin Laden, empezó a radicalizarse después de las duras torturas a las que le sometieron en las prisiones de El Cairo, de condiciones infrahumanas.

Foto: Al Zawahiri, el médico que dirige Al Qaeda tras la ejecución de Bin Laden

En menor grado, otro de los factores que esgrimió el estudio conecta más o menos con lo anterior: aquellos individuos que han sido amenazados, sometidos a procesos de deshumanización o han sido discriminados tenían muchas más probabilidades de radicalizarse. Por supuesto, entrar en estos procesos tiene un sesgo de género: en general, los hombres son más propensos a tomar una postura radical que las mujeres. A la hora de la verdad, los investigadores encontraron un único factor diferenciador que parecía decantar la balanza y ser el aspecto que más prevenía de la radicalización: tener el valor moral de cumplir con la ley o respetar los códigos civiles de la comunidad en la que el sujeto está inmerso.

Derechas o izquierdas

Por otro lado, los científicos dividieron estos factores entre los dos grandes espectros ideológicos de mundo occidental, diferenciándolos entre sí. Mientras que las personas con una ideología orientada hacia la derecha podían radicalizarse a partir de una fuerte creencia religiosa o si estaban socialmente alienados, las de izquierdas lo hacían si experimentaban lo que los investigadores describen como "una neuralización moral": la condición por la cual "las personas con fuertes creencias morales se convencen a sí mismas de que no hay otras opciones y, por tanto, acaban aceptando sus propias acciones".

En general, a pesar de que la radicalización es un proceso individual que sucede poco a poco y, como tal, es difícil de detectar. Sin embargo, tarde o temprano acaba saliendo a la superficie. Los estudios en ciencias sociales y las herramientas cibernéticas para identificar qué individuos están en estos procesos y así evitar a toda costa que sus acciones produzcan consecuencias que lamentar.

Generalmente, cuando colocamos a alguien el adjetivo de "radical" tendemos a pensar en una persona que ha tomado una posición límite dentro de un espectro ideológico. Por desgracia, es un término que en los últimos años ha terminado usándose demasiado a la ligera en los medios de masas, al igual que "fascista" o "comunista". En realidad, los procesos de radicalización más acusados, y que verdaderamente tienen consecuencias palpables y terribles para la sociedad, suelen darse en los países en vías de desarrollo. Estos suelen terminar en actos de violencia extrema contra un grupo o contra personas inocentes, lo que acaba derivando en actos de terrorismo.

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