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Murciélagos que protegen libros: los peculiares guardianes de dos bibliotecas de Portugal
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Huéspedes muy discretos

Murciélagos que protegen libros: los peculiares guardianes de dos bibliotecas de Portugal

Llevan habitando el interior de estos edificios desde, al menos, el siglo XVIII. Allí duermen durante el día, colgados de las estanterías más altas, y solo salen al anochecer, cuando los recintos cierran sus puertas

Foto: Fuente: Wikipedia. Elaboración propia.
Fuente: Wikipedia. Elaboración propia.

Si has visitado alguna vez una biblioteca antigua, conservada durante siglos, quizás te has preguntado cuál es la tarea detrás de las estanterías para que todos los libros permanezcan en perfecto estado, sin humedad, sin insectos… Detrás de toda esa labor siempre hay trabajadores dedicados a ello, humanos o no. En Portugal, por ejemplo, existen dos bibliotecas del siglo XVIII que están libres de insectos gracias a los murciélagos.

¿Y puedes ver murciélagos y libros al mismo tiempo? En realidad, no. Si bien estos animales viven allí mismo, entre las estanterías, es difícil que mantengan contacto con los humanos que acceden al interior de los edificios sabiendo o no que no están solos, y no precisamente por los miles de personajes literarios que les acompañan.

Foto: Los hongos que crecen en la poesía de Rilke. Fuente: Bodleian Library

La Biblioteca Joanina, ubicada en los terrenos de la Universidad de Coimbra, en la ciudad de Coimbra es una de ellas. La otra es la Biblioteca del Palacio en el Palacio de Mafra, cerca de Lisboa. Ambas tienen un diseño barroco pesado del siglo XVII muy ornamentado y se encuentran en un complejo más grande. Esto es clave para albergar a unos huéspedes tan particulares.

placeholder Biblioteca Joanina de la Universidad de Coimbra. Fuente: iStock
Biblioteca Joanina de la Universidad de Coimbra. Fuente: iStock

Una labor muy importante

Llevan habitando el interior de estos edificios desde, al menos, el siglo XVIII, aunque se cree que podrían ser habituales desde mucho antes. Desde entonces, duermen durante el día colgados de las estanterías más altas, y solo salen al anochecer, cuando el recinto cierra sus puertas.

placeholder Fuente: iStock
Fuente: iStock

De esta forma se alimentan de insectos evitando así que estos acaben con los libros, muchos de ellos de gran valor. Los murciélagos han hecho así su hogar en estas bibliotecas en las que no solo son bienvenidos, sino que se toman medidas especiales para que estén cómodos. Al fin y al cabo, realizan una labor muy importante, solo a cambio de cobijo.

Según explicaba en 2017 la Agencia EFE, "cada ejemplar de murciélago que habita en la Biblioteca de Coimbra (Patrimonio de la Humanidad), puede llegar a cazar en una sola noche medio millar de insectos que sobrevuelan entre los ejemplares".

Como en casa

Los bibliotecarios y conservadores aseguran que los volúmenes se han conservado a la perfección siguiente este curioso método. A pesar de que se trata de edificios con numerosos circuitos de ventilación antiguos por los que se pueden colar los insectos, todo está impecable.

placeholder Palacio de Mafra. Fuente: iStock
Palacio de Mafra. Fuente: iStock

Cada noche, justo antes del cierre de la biblioteca, se protegen los cientos de libros con mantas de cuero, como se ha hecho desde siempre, escribe Julie H. Case en 'Smithsonian', con el fin de que los ejemplares no se deterioren con los excrementos de los murciélagos. Porque aunque realizan su tarea eficazmente, no dejan de estar en casa.

Si has visitado alguna vez una biblioteca antigua, conservada durante siglos, quizás te has preguntado cuál es la tarea detrás de las estanterías para que todos los libros permanezcan en perfecto estado, sin humedad, sin insectos… Detrás de toda esa labor siempre hay trabajadores dedicados a ello, humanos o no. En Portugal, por ejemplo, existen dos bibliotecas del siglo XVIII que están libres de insectos gracias a los murciélagos.

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