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El principio taoísta para dejar de sentirte mal si crees que eres un competo inútil
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El árbol de 'Zhuangzi'

El principio taoísta para dejar de sentirte mal si crees que eres un competo inútil

Zhuang Zhou, uno de los pensadores básicos de la doctrina taoísta, formuló hace miles de años una parábola que ilustra muy bien por qué a veces debemos disfrutar de nuestra incompetencia

Foto: Fuente: iStock
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Uno de los pensadores más influyentes de todos los tiempos, y a la par menos conocido, es el filósofo chino Zhuang Zhou, más conocido simplemente como Zhuangzi. Desarrolló su actividad intelectual hace más de 2.300 años y se le considera uno de los padres fundadores de doctrinas como el taoísmo o daoísmo. Él es responsable de teorías que más tarde en la Edad Moderna se consolidaron, sobre temas que van desde la psicología hasta la economía, como por ejemplo la del orden espontáneo de Adam Smith.

En uno de sus escritos, narra una parábola que tiene que ver con un árbol, el cual era tan rugoso y estaba compuesto de una madera de tan mala calidad que apenas servía para nada. Durante aquella época, al igual que en el presente, los humanos empleaban estas formas de vida vegetales para fabricar mesas, sillas o cualquier otro artículo de madera, además de usar la leña para calentarse. Pero este árbol en concreto era tan malo, que su madera no podía servir para nada.

"El pensador taoísta no desprecia del todo la utilidad, sino que argumenta que no debería ser el sentido final de la vida"

"Plántalo en un pueblo de ningún lugar, o en un campo sin límites, relájate y no hagas nada con él, túmbate bajo él con toda libertad y duerme", expresó el pensador a uno de sus discípulos, recogida en su libro 'Zhuangzi'. "Este árbol puede no servir para hacer leña o carpintería, pero puedes descansar bajo la generosa sombra de sus grandes ramas o admirar su apariencia rústica. Solo te parece inútil porque quieres convertirlo en otra cosa y no sabes apreciarlo por lo que es. Así son mis enseñanzas".

Cómo ser un completo inútil

En un mundo que siempre nos exige producir sin descanso, estar a la moda o cumplir con muchas tareas en el menor tiempo posible, enseñanzas como la de Zhuang Zhou cobran todo el sentido del mundo al postular que no todo lo que hacemos o pensamos tiene un propósito o sirve para cumplir un objetivo. Que vale la pena detenerse en el camino, hacer un alto para descansar y tomar aire. Y, sobre todo, que nuestro afán de realización no es más que algo instruido o exigido por otras personas, así como por nosotros mismos.

"Ser útil no siempre corre en nuestro propio beneficio, a veces solo somos usados en beneficio de alguien y con un resultado desastroso"

Estas son las interesantes reflexiones que desprende Helen de Cruz, profesora de filosofía en la Saint Louis University, quien ha publicado un inspirado texto en 'Aeon' en el que explica por qué deberíamos tener en cuenta esta bonita parábola del árbol inservible. "Zhuangzi argumentó que podemos recuperar nuestras vidas y ser más felices y plenos si nos volvemos más inútiles", señala. "Esto significó también ir en contra de muchos de los pensadores más influyentes de su tiempo, como por ejemplo los de la tradición moísta, los cuales situaban la eficiencia y el bienestar por encima de todo, hasta el punto de querer eliminar las partes inútiles de sus vidas, como el arte, el lujo, el ocio o incluso la expresión de emociones".

"Frecuentemente, oímos hablar sobre cómo debemos evitar hacer cosas inútiles, o a menudo se dice que tenemos que tolerarlas solo en la medida en que nos puedan generar un rédito económico o bienestar", prosigue la filósofa. "Es posible que hayas sentido una presión incómoda que te hiciera cumplir algún objetivo, extraer un beneficio o maximizar alguna utilidad. Sin embargo, Zhuangzi sirve un método y antídoto para salir de esta perniciosa manera de pensar, demostrando que puedes mejorar tu vida si dejas marchar a la ansiedad de querer cumplir con un propósito. El pensador taoísta no desprecia del todo la utilidad, sino que argumenta que por sí misma no debería ser el sentido final de la vida".

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Otra de las razones por las que deberíamos dejar de verle siempre utilidad a todo lo que hacemos es porque, precisamente, algo útil no quiere decir que sea bueno para nosotros, o mejor dicho, puede llegar a ser perjudicial. Más en un mundo donde existe una desafección tan profunda con el trabajo, cristalizada en síndromes y trastornos como el del 'burnout'. De ahí que "el árbol torcido y con nudos puede permanecer en pie porque se considera inservible por todos, mientras que el árbol limpio y recto se corta inmediatamente para cortar madera". Por ello, "a veces la inutilidad implica supervivencia".

"Ser útil no siempre corre en nuestro propio beneficio, a veces solo somos usados en beneficio de alguien y con un resultado desastroso", sintetiza de Cruz. Es más, "nuestro propio juicio de lo que es útil y lo que no puede oscurecer nuestro propósito de alcanzar una vida buena". Otra de las enseñanzas que se desprenden de la parábola del árbol es que, en ocasiones, ser el 'patito feo' del grupo puede concedernos cierta ventaja frente a los demás. Lo que vendría a ser hacer de nuestros defectos (o de los defectos que ven los demás en nosotros) nuestra mayor virtud, en el caso del árbol que no sea talado. "Lo que verdaderamente importa para llevar una vida buena es no ser útil, sino vivir nuestros años de un modo libre y fácil".

Uno de los pensadores más influyentes de todos los tiempos, y a la par menos conocido, es el filósofo chino Zhuang Zhou, más conocido simplemente como Zhuangzi. Desarrolló su actividad intelectual hace más de 2.300 años y se le considera uno de los padres fundadores de doctrinas como el taoísmo o daoísmo. Él es responsable de teorías que más tarde en la Edad Moderna se consolidaron, sobre temas que van desde la psicología hasta la economía, como por ejemplo la del orden espontáneo de Adam Smith.

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