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Cómo ha cambiado el canon de belleza a lo largo de la historia
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Cómo ha cambiado el canon de belleza a lo largo de la historia

De las proporciones áureas a los filtros de Snapchat, al final todas las culturas buscan lo mismo. Aprendemos la belleza, aunque no sea un concepto inamovible

Foto: Fuente: iStock.
Fuente: iStock.

La belleza está en el ojo del que la ve, o eso dicen. Los cánones, a la hora de la verdad, son otra cosa. Una cara bonita o un cuerpo que cumpla con la idea de lo que es atractivo abre puertas, inspira envidias y sirve para que poetas y músicos suspiren e inventen rimas o canciones. Antínoo fue deificado tras su muerte y se le rindió culto solo por ser guapo, la hetaira Friné se salvó de morir enseñando su bello cuerpo desnudo y Audrey Hepburn todavía sigue decorando las paredes de muchos cuartos de adolescentes, pese a que falleció hace más de 20 años.

La belleza está, además, irremediablemente ligada a la juventud, y ninguna cultura se ha salvado de intentar luchar contra los estragos del tiempo a fuerza de cremas o bisturí. Somos, nos guste o no, seres frívolos que se dejan llevar por las primeras impresiones, y aunque la suerte de la fea la guapa la desea, a la hora de la verdad todos soñamos con cumplir con los cánones de belleza del momento en que nos ha tocado vivir.

Antínoo fue deificado tras morir y se le rindió culto solo por ser guapo y la hetaira Friné se salvó de morir mostrando su cuerpo desnudo

Pero estos han evolucionado mucho. De Cleopatra a Kim Kardashian han pasado muchos siglos, y es normal que lo que a unas generaciones les apasione, a otras les resulte espantoso. No hay que olvidar que los filtros de aplicaciones como TikTok o Snapchat están llevando a que mucha gente altere su apariencia para emular un tipo de belleza que, en otra época, era inimaginable. Evolucionamos, y nuestros pensamientos cambian con el tiempo. Te dejamos aquí algunas de las figuras históricas que fueron consideradas más guapas en su época, pero que quizá no cumplen con los cánones actuales (o quizá sí).

Las egipcias, ¿bellas indiscutibles?

Nefertiti es probablemente la mujer más alabada del mundo y uno de los primeros 'pivones' de la historia. Su nombre ya lo dice todo: "la bella ha llegado". La vida de la que fue esposa del polémico Akenatón, padre de Tutankamón, está envuelta en el misterio más absoluto: su nombre se pierde de pronto en la historia del Antiguo Egipto, y algunos historiadores creen que podría estar detrás de Semenejkara, el que es el faraón más misterioso de la historia y del que se conoce muy poco. No hay mucho que decir acerca de su famoso busto, encontrado en 1912, pues representa una belleza atemporal y serena, con su nariz recta, los pómulos altos y el cuello elegante y largo.

placeholder La bella ha llegado. (Reuters/Fabrizio Bensch)
La bella ha llegado. (Reuters/Fabrizio Bensch)

No sucede lo mismo con otra bella oficial de la historia: Cleopatra. Aunque muchos la imaginan como un trasunto de Elizabeth Taylor, lo cierto es que en los últimos tiempos cada vez más voces parecen estar de acuerdo en el hecho de que la ptoleomaica no era especialmente guapa o exuberante, pero que era su personalidad lo verdaderamente fascinante.

Un estudio que trataba de reconstruir la imagen de Cleopatra aseguraba que medía 1,52 metros, tenía un poco de sobrepeso y una gran nariz

De hecho, un estudio que trataba de reconstruir su imagen, llevado a cabo por la egiptóloga británica Sally-Ann Ashton, aseguraba que medía 1,52 metros, tenía un poco de sobrepeso y una gran nariz (lo que también corresponde con la descripción de Plutarco, que dijo que no era muy hermosa, pero que sabía hechizar con sus formas e inteligencia).

Simonetta Vespucci, la más bella del Renacimiento

La cara que todos asociamos con la mismísima Afrodita fue en realidad bella y, como no podía ser de otro modo, trágicamente joven. La historia de Simonetta Vespucci, musa de tantos artistas del Renacimiento, bien podría ser un cuento de hadas sin final feliz. Su fama se extendió por Florencia, fue coronada reina de la belleza y llamó la atención de los hermanos Giuliano y Lorenzo de Médici. Es, junto con Elizabeth Siddal (la preferida de los prerrafaelitas) probablemente uno de los rostros más famosos de la historia. La 'top model' antes de que existieran estas.

placeholder Simonetta Vespucci.
Simonetta Vespucci.

Su belleza fue, sin embargo, efímera, como su propia vida: falleció con tan solo 23 años a causa de la tuberculosis, en 1476. La suya es una belleza que, a día de hoy, aún sigue siendo actual, gracias en parte a las representaciones que Sandro Botticelli hizo de ella, obsesivamente. Su rostro protagoniza muchos de los cuadros del pintor que, según la teoría general, habría estado enamorado en secreto de su musa, pues no se casó jamás y pidió como última voluntad ser enterrado a los pies de la tumba de Simonetta.

Tendemos a fijarnos en los rostros más simétricos porque los consideramos más atractivos inconscientemente

Otra razón por la que Simonetta presenta un canon de belleza tan actual es probablemente porque este era muy similar al del mundo clásico, basándose principalmente en la armonía y la proporción. El canon de belleza para hombre es el David de Miguel Ángel, sin olvidar las poderosas proporciones del Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci. Muchos estudios han demostrado que tendemos a fijarnos en los rostros más simétricos porque los consideramos más atractivos, pero no solo eso, sino que la publicidad del último siglo se ha encargado de defender una belleza increíblemente parecida a la del Renacimiento, aunque con alguna diferencia: piel blanca y sonrosada (aunque nosotros aceptamos mejor el moreno), cabello rubio y largo, ojos claros, hombros y cintura estrechos... un canon de belleza, por qué no decirlo, marcadamente eurocentrista.

Cléo de Merode, la más bella de la Belle Époque

La bailarina francesa fue elegida Reina de la Belleza entre una serie de fotografías que representaban, en 1896, a más de 131 celebridades entre las que se encontraba la mismísima actriz Sara Bernhardt. Igual que el peinado ha cambiado bastante, la vestimenta ha hecho que, irremediablemente, las 'medidas perfectas' también lo hagan: el corsé obligaba a tener una cintura minúscula y unas caderas más bien grandes.

placeholder  Fotografía de la bailarina de la Opera de París Diane de Mérode, más conocida como Cléo de Mérode, en el papel de Cleopatra (1894). (EFE)
Fotografía de la bailarina de la Opera de París Diane de Mérode, más conocida como Cléo de Mérode, en el papel de Cleopatra (1894). (EFE)

Del resto de bellas que conforman esta época, que van desde Theda Bara (surge el concepto de 'femme fatale' que algunos pintores como Munch ya habían representado con sus vampiresas) a la Bella Otero, probablemente Cléo es la que representa un cánon de belleza más cercano a la actual.

El 'flower boy'

Aunque las mujeres siempre parecen más condicionadas por el canon de belleza, eso no significa que los hombres no tengan también sus propios modelos. Del mencionado Antínoo a Rodolfo Valentino, que produjo con su muerte un efecto contagio y llevó a que muchas personas se suicidaran en Estados Unidos, ha habido ejemplos clave en la historia.

placeholder La belleza de Twiggy es muy diferente a la de las modelos icónicas de los 90.
La belleza de Twiggy es muy diferente a la de las modelos icónicas de los 90.

La llegada de la televisión y el cine, por supuesto, marcó un antes y un después en el concepto de lo que son la moda o la belleza mismas: las actrices del Hollywood clásico se convirtieron en su día en lo más parecido a deidades a las que rendir culto (algo que todavía seguimos haciendo) y las modelos de cada década han sido la prueba viviente de nuestros cambios en cuanto al gusto se refiere: la delgadez extrema de la modelo sesentera Twiggy es completamente opuesta a las modelos curvilíneas de los 90.

Los jóvenes actores americanos que vinieron detrás de él, como DiCaprio, seguían esa estela de belleza un poco andrógina

Cuando Visconti buscaba al Tadzio perfecto para su versión de 'Muerte en Venecia' de Thomas Mann, se topó con Björn Andrésen, que hace muy poco ha protagonizado un documental hablando de la maldición de ser demasiado bello y cómo dicho papel marcó para siempre su vida. Era el primer 'flower boy' de la historia.

placeholder Dirk Bogarde (Aschenbach) y Björn Andersen (Tadzio). 'Muerte en Venecia'. (L. Visconti. 1971.)
Dirk Bogarde (Aschenbach) y Björn Andersen (Tadzio). 'Muerte en Venecia'. (L. Visconti. 1971.)

Sin saberlo, Andrésen (al que en Cannes apodarían "el chico más guapo del mundo") estaba recreando de nuevo en el siglo XX el canon más clásico de belleza: el efebo frágil, bello, y un poco atormentado que todavía sigue de moda. En Japón causó una auténtica sensación y sirvió como inspiración para muchos personajes del manga. Los jóvenes actores americanos que vinieron detrás de él (River Phoenix, Leonardo DiCaprio) seguían esa estela de belleza un poco andrógina (Marlon Brando llegó a decir del protagonista de 'Titanic' que "parecía una niña") que ha culminado con el que por ahora es el chico favorito de Hollywood: Timothée Chalamet.

A Björn Andrésen le convirtieron en un juguete sexual siendo un niño

Aprendemos la belleza. Más allá de una respuesta innata, también nuestra realidad histórica tiene mucho que ver en nuestras valoraciones personales: nuestros antepasados configuraron nuestros hábitos y experiencias, que no son individuales sino también grupales. Pero la belleza también tiene otra cara de la moneda, la de los que están tan acostumbrados a ella que son completamente indiferentes a la vanidad que en otros podrían despertar los halagos. A Björn Andrésen le convirtieron en un juguete sexual siendo un niño, Blancanieves comió la manzana envenenada porque despertaba envidias al ser la más bella del reino. Quizá no sea oro todo lo que reluce.

La belleza está en el ojo del que la ve, o eso dicen. Los cánones, a la hora de la verdad, son otra cosa. Una cara bonita o un cuerpo que cumpla con la idea de lo que es atractivo abre puertas, inspira envidias y sirve para que poetas y músicos suspiren e inventen rimas o canciones. Antínoo fue deificado tras su muerte y se le rindió culto solo por ser guapo, la hetaira Friné se salvó de morir enseñando su bello cuerpo desnudo y Audrey Hepburn todavía sigue decorando las paredes de muchos cuartos de adolescentes, pese a que falleció hace más de 20 años.

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