Los otros momentos de la Historia en los que se obligó a la gente a vacunarse
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la coacción no suele funcionar

Los otros momentos de la Historia en los que se obligó a la gente a vacunarse

La importancia de la vacunación obligatoria está relacionada con la erradicación de las enfermedades, pero mucha gente no está de acuerdo con ello

Foto: Madre esperando para vacunar a sus hijos. (iStock)
Madre esperando para vacunar a sus hijos. (iStock)

Fue en 1796 cuando un médico rural de Inglaterra, Edward Jenner, cambió buena parte de la historia de la humanidad. Durante el momento de mayor extensión del virus de la viruela en Europa se dio cuenta de que las recolectoras de leche adquirían en algunas ocasiones una especie de viruela bovina proveniente del contacto con los animales, lo que luego las dejaba a salvo de enfermar de viruela común. La decisión que llevó a cabo fue tajante, aunque fundamental para el futuro: inoculó viruela bovina a través de una inyección en el brazo de James Phipps, un niño de tan solo 8 años. Cuando se recuperó de la enfermedad, le inyectó la infección de la viruela humana, y el niño no mostró ningún síntoma. Surgían así las vacunas.

Cien años después se produjo otro avance igual o más importante: Louis Pasteur demostró que la enfermedad se podía evitar al infectar a los humanos con gérmenes debilitados. En 1885 utilizó una vacuna para prevenir (con éxito) la rabia en Joseph Meister, un niño que había sido mordido por un perro que sufría la enfermedad.

El coronavirus ha vuelto a poner algunas cuestiones sobre el tablero, en lo referente a la inmunidad de rebaño y el derecho de cada uno a decidir si debe vacunarse o no

Han pasado otros 200 años y el proceso de vacunación, así como las vacunas de distintas enfermedades, han evolucionado, como es lógico. Simplificando un poco, el sistema inmune reconoce al agente infeccioso como extraño, lo destruye y después lo recuerda, lo que es fundamental para el futuro, pues ya estará preparado para responder. El coronavirus ha vuelto a poner algunas cuestiones sobre el tablero, en lo referente a la inmunidad de rebaño y el derecho de cada uno a decidir si debe vacunarse o no. Sin embargo, la vacunación obligatoria, aunque quizá polémica, no es nada nuevo.

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Por poner algunos ejemplos: en 1777, George Washington requirió que todas las tropas fueran vacunadas contra la viruela. En 2007, Gambia ordenó la vacunación infantil. La vacunación obligatoria también es algo común en países democráticos en situaciones de emergencia (básicamente durante las pandemias): Nueva York impuso vacunas obligatorias contra la gripe a los trabajadores de salud durante epidemia de gripe porcina de 2009.

En 1777, George Washington requirió que todas las tropas fueran vacunadas contra la viruela

La importancia de la vacunación obligatoria está relacionada, como es lógico, con la erradicación de las enfermedades. Tenemos como precedente la viruela, la única enfermedad que se considera completamente erradicada de la faz de la Tierra gracias a la labor de la vacuna. Para que se considere erradicada, como es lógico, debe eliminarse en todo el mundo, y en este caso se debió a un excelente trabajo coordinado: se identificaban los nuevos casos y se aplicaba la llamada vacunación en anillo, que implicaba que se vacunaba a todas aquellas personas que hubieran podido estar expuestas a un paciente con la enfermedad. El rastreo era fundamental para poder aislar la enfermedad. El último caso se produjo en Somalia en el 77 (sin contar la tragedia de la fotógrafa británica Janet Parker, la cual se contagió accidentalmente debido a una mala manipulación del virus en un laboratorio un año después).

Según informa 'BBC', cuando se eligen con cuidado no hay ninguna duda de que la vacunación obligatoria puede salvar vidas. Un estudio descubrió que los pacientes tenían una probabilidad sustancialmente menor de morir (con tasas de mortalidad del 13,6% frente al 22,4%) en los hospitales donde los trabajadores de salud tenían las tasas más altas de vacunación contra la influenza. Otra investigación llegó a la conclusión de que en aquellos países con vacunas obligatorias contra el sarampión la incidencia de la enfermedad fue un 86% más baja que en los países sin esos mandatos.

La obligatoriedad no suele funcionar, pero en caso de imponerse, las condiciones deben incluir la presencia de una enfermedad potencialmente mortal y altamente contagiosa

Pero la coacción funciona pocas veces y el consenso general es que debe evitarse pues podría ser contraproducente. Según los expertos, la vacunación obligatoria debe usarse 'con moderación', y las condiciones para su uso deben incluir la presencia de una enfermedad potencialmente mortal y altamente contagiosa y una intervención segura y eficaz para reducir la transmisión de esa enfermedad. Esa suele ser una combinación bastante buena.

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