De Falaris a Vlad el Empalador: los personajes más sanguinarios de la historia
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De Falaris a Vlad el Empalador: los personajes más sanguinarios de la historia

Quizá es un error juzgar sus crímenes con los ojos del presente, pero si sorprendieron a sus coetáneos por su crueldad, a nosotros desde luego tampoco nos dejarán indiferentes

Foto: Monumento de Iván el Terrible. (iStock)
Monumento de Iván el Terrible. (iStock)

Muchos pasan a la historia por sus hazañas. Otros también lo hacen, pero eso no tiene por qué significar nada bueno. A lo largo de los siglos, son muchos pueblos los que han tenido que convivir bajo la mano de hierro de megalómanos terribles que llevaron sus sociedades al desastre, y castigaron a sus enemigos o aliados de las maneras más sanguinarias posibles.

Probablemente sea un error juzgar sus crímenes con los ojos del presente, pero si ya en su día sorprendieron a sus coetáneos por su crueldad, a nosotros desde luego tampoco nos dejarán indiferentes.

Falaris

La historia de Falaris es curiosa, por la ambigüedad: por un lado, el tirano de Acragas (Sicilia) es famoso porque se decía que fue una persona de naturaleza humanitaria, que trajo prosperidad y fue protector de la filosofía y la literatura. Pero esa imagen se forjó siglos después de su muerte: también se dice que disfrutaba quemando a sus enemigos dentro de un toro de bronce lleno de fuego (al que se conoce como el toro de Falaris) y oyendo sus gritos, que representaban el bramido del animal.

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Otras historias aún más crueles hablan de que era caníbal y se alimentaba de bebés en el periodo de lactancia. Cada uno que crea lo que considere, lo único cierto es que, por ironías de la vida, también acabó muriendo a manos de su propio instrumento de tortura.

Calígula

"Hasta ahora hemos hablado del hombre, hablemos ahora del monstruo". Con esa frase de Suetonio puede describirse la vida y el carácter de Calígula, considerado por muchos el emperador romano más sanguinario de todos los tiempos.

"Hasta ahora hemos hablado del hombre, hablemos ahora del monstruo"

En realidad su reinado duró muy poco tiempo (unos escasos cuatro años), pero en ese tiempo le dio para despilfarrar, arrastrar a Roma a la pobreza, mantener relaciones incestuosas con sus hermanas y asesinar a todo aquel que osaba interponerse en su camino. La leyenda cuenta que incluso nombró cónsul a su caballo. Lo cierto es que su maldad ha tratado de explicarse de distintas maneras: desde epilepsia a encefalitis, pasando por hipertiroidismo (poco después de llegar al gobierno cayó gravemente enfermo). Sea como fuere, fue asesinado con tan solo 29 años. Y muchos respiraron tranquilos.

Vlad el Empalador

Vlad Țepeș, el segundo hijo del príncipe Vlad II Dracul de Valaquia (conocido así por haber ingresado en 1428 en la Orden del Dragón, o 'Drac' en Húngaro), fue una de las mayores inspiraciones para el Drácula que todos conocemos, del irlandés Bram Stoker. Su vida, desde los inicios, no fue muy sencilla: fue rehén del imperio otomano junto con su hermano Radu para asegurar la lealtad de su padre, el cual, junto a su hermano mayor Mircea, fueron asesinados. Lo describieron como un psicópata demente y un asesino terrible, y también se apoderó del trono de Valaquia, aunque durante una época bastante tumultuosa.

placeholder Vlad 'el Empalador' inspiró la novela de Drácula de Bram Stoker
Vlad 'el Empalador' inspiró la novela de Drácula de Bram Stoker

La invención de la imprenta contribuyó a que proliferaran las historias sobre su crueldad macabra: el ejemplo más claro es el del denominado Bosque de los Empalados, donde Țepeș hizo talar todos los árboles para empalar a más de 20.000 personas. Prolongaba el sufrimiento y la agonía de sus prisioneros, y utilizaba sus cuerpos como terrorífica advertencia de lo que podía suceder. Otras leyendas hablan de ajusticiamientos a pobres y cojos y la ejecución de su mujer, por haber confeccionado una camisa demasiado corta. Mito y realidad se funden en este curioso personaje, que acabó cayendo en una emboscada turca y su cabeza fue exhibida en Estambul.

La condesa sangrienta

La aristócrata húngara Erzsébet Báthory también le sirvió a Bram Stoker como inspiración para el vampiro más famoso de todos los tiempos. Ha pasado a la historia por su sangrienta crueldad y sus crímenes, motivados aparentemente por su obsesión por mantenerse joven y bella: los aldeanos aseguraban que se bañaba en la sangre de doncellas vírgenes con el fin de preservar su juventud.

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Erzsébet Báthory.

Figura en el récord Guiness como la mayor asesina en serie de la historia, y según los testigos habría asesinado hasta a 650 personas. A pesar de ello, queda la duda de si fue víctima de complot o realmente una asesina sanguinaria siempre quedará en la duda, pues el supuesto libro de registros donde se hallaba la cifra de asesinados jamás llegó a aparecer.

Iván el terrible

No solo una película de Eisenstein, Iván existió e hizo honor a su sobrenombre, como suele suceder. El primer monarca ruso que adoptó el título de zar era una persona temible: según la leyenda negra que surgió en torno a su persona, se jactaba de haber desflorado a más de mil vírgenes (y posteriormente haber asesinado a los hijos resultantes de estas relaciones), mató a su hijo preferido golpeándole con un bastón durante un ataque de ira, masacró a su pueblo... y, por supuesto, también fue un personaje fundamental en la historia de Rusia.

Su perturbación mental habría venido del tratamiento de la sífilis que sufría con mercurio

Algunos expertos explican sus accesos de crueldad en el hecho de que perdió a sus padres siendo muy pequeño y sufrió torturas por parte del gobierno ruso. Otros también hablan de que su perturbación mental vendría del tratamiento de la sífilis que sufría con mercurio. Murió el 18 de marzo de 1584, cuando se disponía a jugar una partida de ajedrez.

María I de Inglaterra (o Bloody Mary)

Si creías que tan solo era un cóctel, quizá tengas que leer un poco acerca de la que fue reina de Inglaterra e Irlanda y única descendiente de Enrique VIII. Durante su reinado de tan solo cinco años, quemó a cientos de disidentes religiosos y protestantes en la hoguera, en las llamadas persecuciones marianas.

Luis y Otto de Baviera

Más que sangrientos, quizá deberíamos hablar de desquiciados. La dinastía Wittlesbach, que reinó en Baviera hasta la Primera Guerra Mundial, fue una de las más antiguas de Europa y también de las más puras (en el sentido sanguíneo de la palabra). Los matrimonios entre parientes cercanos, como suele suceder, no fueron buena idea. La bella princesa Alejandra sufría desde la infancia periodos de locura y contaba que, siendo pequeña, se había tragado un piano de vidrio y vivía con miedo a que el cristal se rompiera.

La salud mental de Otto fue aún más débil: fue recluido en una habitación acolchada para evitar que se golpeara la cabeza contra la pared y ladraba, como si fuese un perro

Pero sin duda, Luis y su hermano Otto se llevan la palma. Luis fue conocido como 'el rey loco', al más puro estilo 'Juego de Tronos', por su mentalidad inestable y su temperamento (estuvo a punto de estrangular a su hermano) y murió en extrañas circunstancias: ahogado, pese a ser un gran nadador. La salud mental de Otto fue aún más débil: fue recluido en una habitación acolchada para evitar que se golpeara la cabeza contra la pared, no se bañaba durante semanas y ladraba, como si fuese un perro.

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