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Cientos de personas acuden al entierro de un cura que había prometido resucitar
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EN GOIATUBA, BRASIL

Cientos de personas acuden al entierro de un cura que había prometido resucitar

Se atrevió a firmar un documento en el que se comprometía a resucitar al tercer día de su muerte de la misma manera que había hecho Jesucristo

Foto: El pastor no resucitó tal y como había prometido (EFE/Raphael Alves)
El pastor no resucitó tal y como había prometido (EFE/Raphael Alves)

Huber Carlos Rodrigues no era un cura cualquiera: este pastor evangélico de Goiatuba, una pequeña población de 35.000 habitantes en el centro de Brasil, era muy conocido por sus feligreses, pero también por quienes no iban a la iglesia. La razón es que se había atrevido a firmar un documento en el año 2008 en el que prometía resucitar al tercer día de su muerte.

En aquel polémico documento, el sacerdote explicaba que su cuerpo no podía ser enterrado porque, de lo contrario, no podría volver a la vida, tal y como le había prometido el Espíritu Santo. Cuando el pasado 22 de octubre, Huber Carlos Rodrigues fallecía víctima de complicaciones cardiorrespiratorias, su esposa se encargó de llevar a cabo los deseos del pastor.

El diario brasileño Metropoles publica el documento que el pastor había firmado en 2008: "Mi integridad física tiene que ser totalmente preservada, ya que estaré muerto durante tres días y resucitaré al tercer día. Durante los tres días, mi cuerpo no tendrá mal olor ni se descompondrá porque el mismo Dios habrá preparado mi carne y mi cerebro para pasar por esta experiencia".

Problemas con las autoridades

La esposa del pastor tuvo que enfrentarse a las autoridades, ya que en época de pandemia las leyes obligan a enterrar cuanto antes el cuerpo de un fallecido en Brasil. Sin embargo, la mujer consiguió que el cuerpo de su marido estuviera tres días esperando en la funeraria y estableció una hora clave: las 23:30 del día 25 de octubre. A las 11 y media de la noche del tercer día después de su muerte se esperaba la resurrección del pastor.

Su esposa se las apañó para que no fuera enterrado hasta 3 días después de su muerte

Huber Carlos Rodrigues había asegurado que gracias a su resurrección, muchas personas comenzarían a creer en Dios: "No seré la luz, pero daré testimonio de la luz, la luz verdadera que vino al mundo e ilumina a todas las personas". Sin embargo, cuando llegó el momento de la verdad, el pastor no resucitó, a pesar de la gran cantidad de personas que se habían acercado hasta la funeraria después de que la noticia corriera como la pólvora por la ciudad.

Finalmente, la Vigilancia Sanitaria de la ciudad de Goiatuba notificó que se procediera al entierro inmediato del pastor. La esposa, con la que había estado casado 26 años, no pudo volver a ver al pastor tal y como esperaba y todas las personas que se habían dado cita en la funeraria regresaron a sus casas sin haber podido ser testigos de un milagro.

Huber Carlos Rodrigues no era un cura cualquiera: este pastor evangélico de Goiatuba, una pequeña población de 35.000 habitantes en el centro de Brasil, era muy conocido por sus feligreses, pero también por quienes no iban a la iglesia. La razón es que se había atrevido a firmar un documento en el año 2008 en el que prometía resucitar al tercer día de su muerte.

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