Hongos y bordados: los libros más curiosos de una de las bibliotecas más antiguas
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Hongos y bordados: los libros más curiosos de una de las bibliotecas más antiguas

Repartidos en 176 kilómetros de baldas, los libros, manuscritos y otros documentos reposan aquí los años y siglos que han pasado ya por ellos, pero eso no es lo más raro en ellos

Foto: Los hongos que crecen en la poesía de Rilke. Fuente: Bodleian Library
Los hongos que crecen en la poesía de Rilke. Fuente: Bodleian Library

Conocida durante siglos como “The Bod”, la biblioteca Bodleiana (Bodley's Library en inglés) de la Universidad de Oxford se inauguró en 1602 con una colección de dos mil libros reunidos por Thomas Bodley. En la actualidad, es una de las bibliotecas más antiguas de Europa y cuenta con casi trece millones de artículos impresos.

Repartidos en 176 kilómetros de baldas, los libros, manuscritos y otros documentos reposan los años, muchos siglos, que han pasado ya por ellos. Aquí la historia está guardada, protegida, y se crea a sí misma cada día. El poder de los libros.

Entre todos ellos, en esta biblioteca hay auténticas reliquias, pero no solo por antigüedad, también por su rareza, escrita o no, porque en eso consiste este artículo. Estos son algunos de los libros con contenido y forma que no te imaginas:

La poesía de Rilke bajo los hongos

‘Las notas de Malte Laurids Brigge’ (‘Die Aufzeichnungen’) es la única novela del místico autor alemán. Sin un narrador convencional, sin una trama continua y con 71 registros que hacen que la estructura resulte más la de poemas en prosa, esta obra es la primera en la literatura alemana en ser radicalmente diferente de la novela realista de la época, entre los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX.

En la actualidad, uno de los ejemplares de este libro es algo más que una creación centenaria: en él han crecido libres decenas de hongos hasta conformar una comunidad de estos organismos que, metafóricamente nacen de la poesía misma para cubrirla.

No es fruto de la dejadez de los archiveros y bibliotecarios del centro, sino del artista Stephen Emmerson, quien en lugar de traducirlo al inglés con palabras lo hizo permitiendo que las palabras germinaran.

Emmerson crea estas curiosas obras sobre obras con la técnica de la que denomina 'Homeopoesía': el libro quedará repleto de hongos con los que más tarde se harán pastillas. El objetivo es que si te colocas una de ellas debajo de la lengua, podrás escribir como el autor original. O, quién sabe, si mezclas las pastillas de hongos de diferentes poetas tal vez puedas escribir algo nuevo en todos los sentidos.

Hojas de fruta y verdura

Otro artista que desafía el concepto tradicional del arte del libro es Dizzy Pragnell. Desde la reivindicación, Pragnell crea libros de fruta y verdura, o 'Veggie books'. Su trabajo también conforma el depósito de la biblioteca Bodleiana.

Por supuesto, las corta (en láminas muy finas) y luego las seca. “Es una interpretación curiosa de ingredientes aparentemente cotidianos, que alienta al espectador a mirar con nuevos ojos lo familiar”, señala Richard Moss en el portal de 'Museum Crush'.

Con boniato también se hacen libros

La Bodley’s Library tiene una auténtica colección de algo así como metalibros de alimentos, otro de ellos es un libro realizado completamente a partir de boniato. Recientemente lo publicaron en su cuenta de Twitter: "Nuestro principal candidato para "libros para comer cuando el apocalipsis te encuentre atrapado en la Bodleian' es Dieet smakelijk, el único libro del mundo hecho completamente con boniato asado", apunta el equipo. Gracias a Wouter Cornet por una gran donación.

Libros que caben en un dedo

También entre sus estanterías podrían pasar desapercibidos los libros más diminutos que puedas imaginar. Uno de ellos, el más pequeño que guardan en su colección, es un ABC alemán publicado en 1971. Sus dimensiones: 3 x 2,5 mm. No resulta extraño que alguna vez fuera el libro más pequeño del mundo, como apuntan.

placeholder Fuente: Bodleian Rare Books vía Twitter
Fuente: Bodleian Rare Books vía Twitter

Pero no es el único, junto a él hay muchos otros, y todos juntos caben en la palma de una mano. Desde un libro de servicios para niños con cierre, un almanaque de menos de 3 centímetros hasta una biblia con ilustraciones con solo 48 mm de alto.

Sin embargo, de todos ellos destacan los conocidos como las ‘Miniaturas de Morton’, en honor a Chloe Morton, la mujer que en 2010 donó casi 300 libros en miniatura que, además, contienen “muchas rarezas de textos y encuadernaciones”. Todos ellos, por supuesto, tienen sus propias estanterías, adaptadas a sus medidas.

placeholder Fuente: Bodleian Rare Books vía Twitter
Fuente: Bodleian Rare Books vía Twitter

Los libros bordados de la realeza

Otras de sus grandes reliquias curiosas son los libros bordados, muchos de ellos, además, con siglos de vida. De hecho, cuentan con dos de las encuadernaciones bordadas inglesas más antiguas conocidas: 'MSS Cherry 36' y 'e Mus. 242', encuadernados por la propia reina Isabel I.

Este tipo de encuadernación se popularizó en torda Europa durante la Edad Media, pero especialmente en Inglaterra durante la primera mitad del siglo XVII, y era parte del sinfín de conjuntos de señas distintivas de la corte y la realeza. Para las creaciones se utilizaban tejidos como el lino y la seda, también abunda el terciopelo y, por supuesto, los colores, hilos metálicos, perlas, lentejuelas y todo tipo de detalles que los convierten en auténticos cuadros literarios.

Por supuesto, estas son solo unas pocas entre las miles de rarezas que cuidan en esta biblioteca. Desde 2014, el centro comparte imágenes de estas a través de una cuenta de Twitter gestionada expresamente para "los libros raros" que conservan.

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