John Dee, el ocultista de Isabel I que hablaba con espíritus a través de un espejo
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El 'MERLÍN DE ISABEL I'

John Dee, el ocultista de Isabel I que hablaba con espíritus a través de un espejo

En la Inglaterra del siglo XVI, este personaje histórico fue el responsable de impulsar el colonialismo británico y la astronomía gracias a sus supuestos poderes sobrenaturales

Foto: Retrato de John Dee a sus 67 años y heredado por su nieto, Rowland Dee.
Retrato de John Dee a sus 67 años y heredado por su nieto, Rowland Dee.

Los espejos son unos objetos de los más maravillosos y misteriosos. De ahí que en ocasiones se les haya atribuido poderes sobrenaturales en el mundo literario. Del "espejito, espejito" de 'Blancanieves y los siete enanos' narrado por los hermanos Grimm hasta el decadentismo de un Oscar Wilde que buscaba ser eternamente joven, el reflejo que devuelven puede servir de perfecta metáfora para ilustrar temas como el narcisismo o, en un sentido más mágico, la puerta a otros mundos encantados donde todo es posible (como en 'Alicia a través del espejo' de Lewis Carroll). No en vano destacados personajes históricos que asesoraron a grandes reyes y príncipes hacían uso de los espejos para explotar poderes que en esa época podían antojarse como sobrenaturales. John Dee, asesor y mano derecha de la reina Isabel I de Inglaterra, fue uno de ellos.

Hijo del Renacimiento (nacido en la primera mitad del siglo XVI), Dee dedicó la mayor parte de su vida al estudio de las matemáticas, las estrellas y la alquimia. Es fácil intuir que en aquella época, al no haber tantas certezas científicas, las fronteras entre ciencia y superstición eran mucho más débiles, de ahí que surgieran eruditos que conjugaban ambos mundos, produciendo notables avances en el terreno científico, pero también proclamándose portadores de habilidades sobrenaturales que escapaban a la lógica.

Dee aseguraba que el espejo tenía propiedades mágicas y se lo había entregado el arcángel Uriel con unas instrucciones para convertirlo en una piedra filosofal

Dee podría ser, estableciendo una semejanza con el mundo de los cuentos, uno de los 'Merlines' de confianza de la reina Isabel I, un actor sumamente importante en la vida de palacio, así como introductor de algunos conceptos trascendentales en la historia de Inglaterra, como es el de 'Imperio británico', tal y como recoge 'The Oxford History of British Empire' del historiador Nicholas Canny. Y, entre otras hazañas, también es conocido en el mundo de la historiografía inglesa por haber estado involucrado en la magia y el ocultismo gracias a un espejo a través del cual decía comunicarse con espíritus del más allá.

Un espejo azteca para hablar con espíritus

Un estudio reciente, publicado este mismo mes en la revista académica 'Antiquity', ha analizado la composición química del espejo de obsidiana que Dee usaba para supuestamente hablar con fantasmas, descubriendo por sorpresa su procedencia azteca a través de un análisis geoquímico de la pieza. Los investigadores demostraron que se trataba de un tipo de vidrio volcánico de la región mexicana de Pachuca, una de las mayores zonas de extracción de esta roca ígnea, lo que sugiere que el alquimista adquirió el espejo después de que fuera traído del Nuevo Mundo a Europa.

placeholder El espejo de obsidiana de John Dee. (Museo Británico)
El espejo de obsidiana de John Dee. (Museo Británico)

Según una investigación del Royal College of Physicians de Londres, Dee aseguraba que este objeto con propiedades mágicas se lo había entregado el arcángel Uriel atado a una cadena y con unas instrucciones para convertirlo en una piedra filosofal, el objeto mágico por antonomasia de los alquimistas, aquel que era capaz de conceder la inmortalidad a su poseedor y transformar los metales en oro. El Museo Británico de Londres actualmente expone el espejo de obsidiana del asesor real, el cual pesa 882 gramos exactamente.

Los espejos de este material volcánico eran muy comunes en la civilización azteca. El Códice Tepetlaoztoc, un conjunto de manuscritos y documentos sobre la cultura maya recopilados y copiados por el Lord Kingsborough en el sigo XIX, incluye algunos dibujos de este tipo de espejos muy similares al de John Dee. Podemos acceder al interior de este códice gracias a un enlace en la página web oficial del British Museum. De acuerdo al Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, los espejos de obsidiana eran usados por los aztecas para adivinar el futuro o para realizar rituales religiosos, al estar asociados al dios Tezcatlipoca ("espejo humeante" en idioma náhuatl).

"Él fue quien fijó la fecha de coronación de la reina, además de animarla incansablemente en el intento de expansión territorial por medio de la navegación"

"A comienzos del siglo XVI los espejos de obsidiana que elaboraron los aztecas tenían un contexto cultural concreto con un conjunto de significados culturales muy específicos en el Imperio azteca", asegura Stuart Campbell, el autor principal del estudio, en declaraciones recogidas por 'Live Science'. "Cuando los colonizadores los trajeron a Europa también trasladaron la idea de que los espejos podían usarse para adivinar el futuro o contactar con otros mundos desconocidos".

Científico y padre del Imperio Británico

Como decíamos, Dee es una de las figuras históricas más importantes de la Inglaterra del siglo XVI. Uno de sus referentes intelectuales en el campo de la astronomía, disciplina que dedicó toda su vida a estudiar, fue Copérnico, el padre de la astronomía moderna y de las teorías heliocéntricas, el cual asentó la idea de que la Tierra giraba alrededor del Sol en su libro 'De revolutionibus orbium coelestium' en contra de la ciencia de la época. De ahí que el alquimista y mano derecha de Isabel I implementara las ideas heliocéntricas a la conquista británica de otros continentes por mar, convirtiéndose en un experto en la navegación. Según Clara Díaz Pascual, historiadora española, John Dee "adiestró a un gran número de marinos que luego se convirtieron en exploradores", como asegura en una interesante entrada de su blog de historia 'Diario de abordo'.

Quién le diría que, tantos siglos después, los espíritus con los que supuestamente hablaba a través de su espejo 'eran' en realidad aztecas

"Cuando Isabel I ascendió al trono en 1558, Dee se convirtió en su consejero, tanto para asuntos científicos como astrológicos, e indirectamente, políticos", asevera Díaz Pascual. "Él fue quien fijó la fecha de coronación de la reina, siempre de acuerdo con los astros, además de animarla incansablemente en el intento de expansión territorial por medio de la navegación". Así es como redactó el 'General and rare memorials pertayning to the Perfect Art of Navigation' en 1576, el primer volumen que detallaba los planes de colonización británica.

Su aceptación de las teorías heliocéntricas de Copérnico le llevó a diseñar el Paso del Noroeste, una ruta marítima que por aquel entonces no había quedado demostrada, la cual unía los océanos Pacífico y Atlántico por el estrecho de Davis y Bering. "La posibilidad de acceder a este paso, considerado casi legendario, fue uno de los principales objetivos de los exploradores marítimos durante siglos, especialmente durante el siglo XVI, momento en que las otras rutas posibles, entre Europa y China, que bordeaban el sur de América o África, estaban dominadas exclusivamente por las armadas de España y Portugal", explica la historiadora en su blog.

Foto: El Duque de Wellington.

No fue hasta varios siglos después cuando los ingleses finalmente completaran esta ruta marítima. En 1817, "el gobierno británico ofreció una recompensa de 20.000 libras a quien hallara el paso", prosigue Díaz Pascual. "Se organizaron muchas expediciones infructuosas, siendo, sin duda la más trágica, la capitaneada por Sir John Franklin en 1845, de la que ninguno de los componentes salió con vida". Ya en 1851, fue Sir Robert McClure quien descubrió el Paso del Noroeste, dándose cuenta de que no era navegable y teniendo que apostar por otra ruta, la descubierta por John Rae tres años después. John Dee, obviamente, no vivió para ver plasmadas sus ideas imperialistas y geográficas. Quién le iría a decir que, tantos siglos después, los espíritus con los que supuestamente hablaba a través de su espejo y le revelaban tantos secretos sobre el mundo y la ciencia, eran en realidad aztecas.

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