Así es como la pandemia ha cambiado nuestra forma de mirarnos el rostro
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DISMORFIA POR ZOOM

Así es como la pandemia ha cambiado nuestra forma de mirarnos el rostro

A raíz de tanto contemplar nuestra cara en las videollamadas, en los últimos meses ha aumentado la insatisfacción corporal y, con ella, las consultas para someterse a cirugías estéticas

Foto: Foto: iStock.
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Un aspecto curioso del individuo moderno es el hecho de sentir extrañamiento ante su propia imagen o, incluso, al escuchar su propia voz. ¿Alguna vez te ha costado reconocerte en alguna foto con gente o en un 'selfie'? ¿Has mandado un mensaje de audio con tu voz y al reproducirlo parece que no eres tú? La percepción que tenemos de nosotros mismos cuando tendemos a mirarnos en espejos o hablar a nuestro teléfono móvil puede llegar a inducir una relativa sensación de extrañeza o perplejidad, como si no fuéramos incapaz de reconocernos o tuviéramos una percepción alterada de nuestra imagen exterior.

Teniendo en cuenta que el año pasado todas nuestras interacciones sociales quedaron restringidas durante el confinamiento, no nos quedó otro remedio que encontrarnos con nuestros amigos a través de las videollamadas y los chats. Entonces, esta alteración de la percepción sobre nuestro aspecto físico o nosotros mismos se volvió más patente, provocando a largo plazo problemas psicológicos que al menos en la esfera anglosajona ya se están estudiando y analizando: la dismorfia por Zoom.

"Antes de que Zoom se hiciera esencial para la vida diaria en la cuarentena, los pacientes se hacían 'selfies' editadas para crear versiones filtradas de sí mismos"

Este es el término acuñado por Shadi Kourosh, dermatóloga del estado de Massachusetts, cuando se dio cuenta del gran aumento de clientes en su clínica estética el verano pasado, un auge que ha perdurado hasta hoy en día. Así, su inquietud la llevó a realizar un estudio científico con otras dos compañeras, que a comienzos de este año fue publicado en la revista académica 'Facial Plastic Surgery and Aesthetic Medicine' titulado 'Una pandemia de dismorfia: la influencia de las videollamadas de Zoom en la percepción de nuestra apariencia'.

Tu rostro retroalimentado

"A diferencia de los 'selfies', que son fotografías estáticas y repletas de filtros, Zoom muestra una versión no editada de uno mismo en movimiento, un autorretrato al que muy pocas personas están acostumbradas a ver a diario", concluyen las autoras del estudio. "Esto podría tener efectos drásticos en la insatisfacción corporal y el deseo de buscar procedimientos cosméticos a toda costa". Pasar tanto tiempo pegado a la pantalla que nos devuelve el rostro en tiempo real, con todas sus imperfecciones, ha aumentado la consciencia sobre las mismas, generando una preocupación e inquietud por borrar todas las huellas de acné o arrugas de la cara, buscando una perfección que solo es posible a través de los filtros de belleza.

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¿Cómo funciona más profundamente a nivel mental este trastorno? Kourosh basa su hipótesis en el concepto de "retroalimentación facial", una teoría dentro del campo de la psicología que consiste en estudiar cómo nuestras expresiones faciales afectan a nuestras emociones y comportamientos, lo cual evidentemente tiene que ver mucho con la dismorfia por Zoom. En este sentido, algunos tratamientos de belleza para personas que se sienten acomplejadas por sus arrugas ayudan a reducir las sensaciones o pensamientos negativos que creen que están produciendo en los demás.

Es decir, los procedimientos de cirugía estética no solo consisten en eliminar las imperfecciones que muchos notan en su piel, sino que les ayudan a sentir que su percepción exterior es más positiva, ya que dan por sentado que las arrugas pueden indicar bajos estados de ánimo en quien las posee. "En las sesiones de videollamadas por Zoom, como el emisor también es espectador de sí mismo, puede percibirse como triste a causa de las arrugas que ven, lo que afecta de una forma muy negativa a sus emociones, conduciéndole a una espiral de autodesprecio por uno mismo muy peligrosa", aseguran las autoras del estudio.

Ha habido casos de personas que han puesto en serio riesgo su vida e integridad física por obtener una cirugía estética en tiempo récord

Este problema también se relaciona con el enorme riesgo de sufrir insatisfacción corporal, con todo lo que eso conlleva a nivel psicológico, en caso de abusar de las redes sociales, algo que gigantes como Facebook han reconocido en privado y que hace poco ha salido a la luz. "Antes de que Zoom se convirtiera en esencial para la vida diaria, los pacientes se hacían 'selfies' editadas para crear versiones filtradas de sí mismos", reconoce Kourosh y su equipo. Es muy curioso el hecho de pensar que, de la noche a la mañana, aquellas personas que estaban acostumbradas a verse a través de filtros de pronto empezaron a contemplarse el rostro tal y como es, con sus imperfecciones, lo que también supuso en muchos casos reales como los mencionados en artículos de 'The Guardian', un enorme despilfarro en intentar adquirir la mejor videocámara del mercado en un intento desesperado y maniático de mejorar el aspecto físico durante las videollamadas.

El mejor remedio: apostar por las relaciones cara a cara

Otros que también han sentido cómo su salud mental ha empeorado a raíz de la dismorfia por Zoom, directamente han pasado a dejar de activar la cámara durante las sesiones, alegando excusas de lo más variopintas. Pero el problema puede ir más allá. Como recoge el diario británico, ha habido personas que han puesto en serio riesgo su vida e integridad física por obtener una cirugía estética en tiempo récord, viajando a países extranjeros con la pretensión de obtener una operación más rápida y barata.

¿Qué hacer para prevenir este trastorno o, en caso de sentirte reconocido o identificado, tratar de superarlo y eliminarlo? Algo muy sencillo: tener más contacto real con otras personas y saber regular el tiempo que pasas delante de las pantallas, ya sea tomándote fotos o conversando a través de videollamada. Esto es lo que mejor les ha venido a todas estas personas aquejadas de este mal, aunque evidentemente si crees que tu caso comporta cierta gravedad o estás preocupado por ello, lo mejor es que acudas a un profesional en psicología para que te atienda y te asesore sobre qué es lo mejor para ti dadas las circunstancias.

Estudio científico
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