Trucos que poner en práctica para contrarrestar la mala conducta de tu hijo
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Trucos que poner en práctica para contrarrestar la mala conducta de tu hijo

Si el pequeño de la casa se porta peor porque tiene hambre y se le atiende a gran velocidad, lo más probable es que esto se repita

Foto: El padre que levanta la voz pasaría a ser el enemigo (Unsplash)
El padre que levanta la voz pasaría a ser el enemigo (Unsplash)

Más de un primerizo habrá visto en su pequeño comportamientos que no sabe muy bien cómo gestionar. A veces hay niños un tanto complicados y, en lugar de reprimirles, los expertos recomiendan detectar los problemas e intentar buscar una solución constructiva. Aunque gritar no siempre es bueno, hay formas de comunicación necesarias para calmar a los más pequeños.

Tal y como recoge Aha! Parenting, hay hábitos que es mejor evitar de cara a la educación del niño. En primer lugar, algunos padres han observado que 'ignorar' a sus hijos ayuda exclusivamente a resolver problemas temporales. Por ejemplo, si el pequeño de la casa se porta peor porque tiene hambre y se le atiende a gran velocidad, lo más probable es que esto se repita.

Foto: Elegir el nombre de un bebé es una decisión trascendental. (Foto: iStock)

Sin embargo, en caso de que un hábito del niño ponga a prueba el límite de los padres, no conviene ignorar esa conducta, ya que, en este caso, el pequeño está pidiendo ayuda al adulto. En esas discusiones puede darse una situación recogida en el siguiente consejo: es mejor hablar en un tono 'normal' que gritar.

Evita chillar

Muchos expertos señalan que alzar la voz nunca es una táctica eficaz para corregir el comportamiento del niño, excepto que con ello cambie directamente su actitud. En las relaciones de los adultos es habitual que una 'rabieta' enfríe la relación. En el caso de los más pequeños, el padre que levanta la voz pasaría a ser el enemigo, algo que ningún progenitor desea normalmente.

placeholder Habrá que guiarlos y enseñarles que sus zapatos ensucian el sofá (Unsplash)
Habrá que guiarlos y enseñarles que sus zapatos ensucian el sofá (Unsplash)

Una forma de lidiar con los conflictos consiste en crear un juego que le haga reír sobre el poder y la obediencia para rebajar la tensión. De este modo, si el niño suele subirse y pisar el sofá sin quitarse antes los zapatos, lo que habrá que hacer en un primer momento será cubrir el mueble con una sábana para evitar que se manche.

Sin embargo, en caso de que el pequeño siga subiéndose como si nada y parezca no escuchar, es posible seguir el siguiente consejo: establecer límites empáticos. Los niños no saben lo que cuesta un sofá. Por ello, habrá que guiarlos y enseñarles que sus zapatos lo ensucian, por lo que no pueden pisar con ellos.

Trabaja la empatía

A medida que el padre se muestre más firme y coherente, menos tardará el pequeño en aceptar el límite, lamentarse por ello y seguir adelante. Cuanto más empático se muestre el progenitor, más aceptará el niño qué es lo que no puede hacer sin necesidad de rebelarse.

No siempre hacen falta las palabras: abraza al niño con la esperanza de 'reconectar'

La última recomendación demuestra que no siempre hacen falta las palabras: abraza al niño con la esperanza de 'reconectar'. Si bien no es la única forma para llegar a entenderse con los más pequeños de la casa, los abrazos reducen un tanto la distancia, disipan el mal humor y la rabia.

Foto: Fuente: iStock

Además, normalmente se conseguirá que el niño se sienta lo suficientemente seguro como para llorar y dejar salir el malestar que le lleva tener una mala conducta. Y es que, aunque no siempre se comporte como le gustaría a más de un padre, realmente es un ser querido.

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