Nuestra personalidad predice cómo nos adaptamos al trabajo remoto
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Nuestra personalidad predice cómo nos adaptamos al trabajo remoto

Algunos estudios parecen demostrar que, aunque el teletrabajo a priori siempre parece la mejor opción, no es bueno para todo el mundo

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Se ha dicho ya de todas las maneras, pero la pandemia nos introdujo en un nuevo escenario al que tuvimos que hacernos de un día para otro y sin tiempo para aclimatarnos. Entre los muchos cambios que sobrevinieron con ella, está el teletrabajo. Muchos españoles aseguraron sentirse cómodos con la nueva opción del trabajo remoto, pues la conciliación personal y laboral es mucho más sencilla de esta manera.

Pero nada es eterno, y con la aparición de las vacunas y la bajada de casos de coronavirus muchas empresas han optado de nuevo por volver al trabajo presencial. El consenso general es que el modelo híbrido es la mejor opción, pues permite mezclar la importancia de estar con el equipo de trabajo y socializar, sin perder del todo la relación con la empresa, y por otro lado existe mucha más flexibilidad que te evita sentirte permanentemente 'atado a la silla'. Como con todo, algunas personas prefieren la presencialidad, otras el modelo híbrido y unas últimas el trabajo remoto a tiempo completo. ¿Por qué?

Antes de nada, el debate está servido, ¿los trabajadores están mejor en casa o en la oficina? Un estudio recientemente publicado en 'Psychology Today' siguió a un grupo de 'teletrabajadores' de Reino Unido durante la primera fase de la pandemia. En promedio su salud mental no mejoró mucho con el tiempo, y llegaron a la conclusión de que podría no ser una solución a largo plazo para todo el mundo.

Trabajar en casa puede resultar solitario y puede ser más difícil colaborar o confiar en los compañeros sin un contacto cara a cara

Desde el comienzo de la pandemia el debate se basaba en sí trabajar en casa mejoraba la vida sustancialmente con respecto a la vida tradicional de la oficina. Por supuesto tienen muchos puntos positivos que van desde el ahorro de tiempo al de dinero por los desplazamientos, además de que a los trabajadores les da flexibilidad para elegir dónde vivir y cómo equilibrar trabajo y vida personal. Pero, al mismo tiempo, trabajar en casa puede resultar solitario y puede ser más difícil colaborar o confiar en los compañeros sin un contacto cara a cara.

Otro estudio llevado a cabo por el mismo equipo probó si algunos resultados laborales (desempeño del trabajador, satisfacción laboral o agotamiento) cambiaban con el tiempo. Descubrieron así que no había muchos cambios, eso sí, los trabajadores se volvieron un poco menos productivos con el tiempo, pero en su mayor parte, los niveles generales de desempeño y bienestar no cambiaron mucho en el transcurso de la investigación.

El mayor descubrimiento fue que estos cambios en los trabajadores los marcaba la personalidad. La extroversión y la escrupulosidad o conciencia eran las que predecían si experimentaban mejores o peores resultados a largo plazo. Las personas con una puntuación alta en extroversión tienden a ser comunicativas, extrovertidas y enérgicas. Los introvertidos tienden a ser reservados y cerrados. Observaron así que los trabajadores extrovertidos que teletrabajaban tenían, con el paso del tiempo, peor desempeño y menor satisfacción, además de mayores sentimientos de agotamiento. Quizá no es un hallazgo muy sorprendente, claro.

Los trabajadores extrovertidos teletrabajando tenían, con el paso del tiempo, peor desempeño y menor satisfacción, además de mayores sentimientos de agotamiento

La escrupulosidad es un rasgo asociado con la autodisciplina, la diligencia y el trabajo cuidadoso. Un rasgo, igual que la extroversión, que se considera deseable en un ambiente de trabajo. Descubrieron que este tipo de empleados también empeoraban con el teletrabajo, y llegaron a la conclusión de que solo funcionan bien en situaciones en las que existen reglas y procedimientos claros. Durante los primeros meses de la pandemia, muchas organizaciones tuvieron que adaptarse rápidamente e inventar nuevos procedimientos, y eso podría haber sido muy estresante para este tipo de empleados. Las políticas únicas no suelen funcionar con todo el mundo, y aquí está la demostración.

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