De Guayota a Mallku: la mitología que daba sentido a los volcanes
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De Guayota a Mallku: la mitología que daba sentido a los volcanes

Desde Hawái a las Islas Canarias, muchas culturas trataron de dar una explicación a esa furia proveniente del interior de la Tierra, que arrasa todo a su paso

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La erupción del volcán de la Palma no solo ha sumido en la incertidumbre a nuestro país, sino que es probablemente uno de los mayores problemas medioambientales que hemos sufrido en los últimos años. Curiosamente, el conocimiento sobre vulcanología es bastante reciente, y fue en 1912 con la teoría de la deriva continental de Alfred Wegener cuando comenzaron a entenderse mejor las erupciones, (aunque el primer observatorio vulcanológico se fundó en 1841 en el Reino de las Dos Sicilias).

Antes, nuestros antepasados convivían con estas furibundas montañas considerándolas deidades y creyendo que sus erupciones se asociaban con manifestaciones divinas. Se cree que el primer registro de una erupción volcánica estaría en una pintura mural del 7000 a.C (aproximadamente) y encontrada en un asentamiento neolítico en Anatolia (Turquía). Después, desde Hawái a las Islas Canarias, muchas culturas trataron de dar una explicación increíblemente similar a esa furia proveniente del interior de la Tierra, que arrasa todo a su paso y puede acabar en un parpadeo con una población entera, como nos recordarán siempre los cadáveres de Pompeya.

Vulcano, el que dio el nombre

Al dios romano del fuego le debemos la palabra volcán en la mayoría de las lenguas europeas modernas. De hecho, hay un volcán con ese nombre en el mar Tirreno, alrededor de 25 kilómetros al norte de Sicilia. En Italia hay cuatro volcanes activos no submarinos, siendo este uno de ellos, que erupcionó por última vez en 1888. En cuanto a Vulcano (que se corresponde con Hefesto en la mitología griega) era también forjador de hierro y creador de armas para los dioses.

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De acuerdo con la mitología era fornido, cojo y de desagradable aspecto, aunque eso no le impidió casarse con Venus (que después le fue infiel con Marte, dios de la guerra). Cosas de dioses. Desde Rubens a Tintoretto o Velázquez, ha sido representado en muchas ocasiones.

Los dueños de las montañas y volcanes: los Ngen-winkul

Según la mitología mapuche (pueblo indígena que habita en Chile y Argentina), los Ngen-winkul son los espíritus dueños de cerros, montañas y también volcanes. En concreto, son los füta-winkul son los que se encargan de estos últimos, presentándose generalmente como animales de apariencia un tanto peculiar, tales como grandes toros o culebras o seres mitológicos. Eligen los cerros o las montañas para vivir porque disponen toda clase de recursos, desde ganado a oro, plata o agua.

Los Ngen-winkul custodian a los pillanes, pues habitan en el interior de los volcanes y son los que ocasionan la furia de los mismos

A su vez, los Ngen-winkul custodian a los pillanes (un espíritu poderoso, algo así como la representación de los antepasados del pueblo), pues habitan en el interior de los volcanes y son los que ocasionan la furia de los mismos. Cada comunidad mapuche que es vecina a un cerro tiene un montón de relatos orales que pasan de generación en generación y se suelen contar.

Pele, la diosa hawaiana

En la mitología hawaiana, Pele no es solo la diosa de los volcanes, también del fuego, el relámpago, la danza y la violencia. Es una de las hijas de Haumea (diosa de la fertilidad) y Kāne Milohai (una de las cuatro mayores deidades hawaianas). Es una diosa salvaje y rabiosa que habita en el volcán Kīlauea, siendo la responsable de las erupciones de dicho volcán. El Kīlauea es el volcán más reciente de las islas, y uno de los más activos de la Tierra.

placeholder  Kilauea, Hawái
Kilauea, Hawái

Curiosamente, comparte rasgos con otras deidades habitantes de volcanes como es Guayota de la mitología guanche. La Unión Astronómica Internacional nombró a un volcán de la luna de Júpiter (Ío) como Pele, en honor a esta diosa.

Guayota, en las islas Canarias

Guayota era, para los guanches, la principal deidad maligna de sus creencias, algo así como el Diablo para los cristianos. Habitaba en el interior de la tierra, especialmente en el volcán Teide, y por ello tiene ciertas semejanzas con Pele pese a la distancia geográfica: como ella, es responsable de las erupciones del volcán, que era algo así como un identificador del infierno. De hecho, en muchos tubos volcánicos del Teide se han encontrado restos de ofrendas y vasijas con alimentos que servirían para aplacar la ira de Guayota y, así, las erupciones volcánicas.

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Mallku, el espíritu de las montañas

El 'señor de gran altura', como también se le conoce, es una deidad aimara que representa la cumbre tanto geográfica como jerárquica. Es el espíritu y la fuerza de las montañas, representado por el cóndor, cuyo hábitat se encuentra en las montañas rocosas. Más allá de los volcanes, también representa la fuente de la vida de las montañas porque en época de deshielo cae agua por sus cumbres (sinónimo de vida). Los aimaras dialogan con el Mallku, realizando cultos en las faldas de las montañas durante el mes de enero.

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