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¿Amistad o vertedero emocional? Formas de detectar que un vínculo se está volviendo tóxico
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MALAS RELACIONES

¿Amistad o vertedero emocional? Formas de detectar que un vínculo se está volviendo tóxico

¿Has notado que una relación con alguien muy cercano se está volviendo poco sana? Un psicólogo aporta las claves para saber identificarlas y cómo actuar

Foto: Foto: iStock.
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En el complejo mundo de las relaciones afectivas, si hay algo claro es que estas cambian con el paso del tiempo y crecen, pero, en ocasiones, no como nos gustaría. Una vez cesa la magia que sigue a los primeros encuentros en los que los sujetos empiezan a conocerse y a compartir experiencias, pueden suceder tres cosas: que la relación siga creciendo, se estanque o vaya a menos. Cuando la cosa deja de fluir e incorporas a esa nueva persona a tu cotidianidad, concediéndole tu confianza y tu tiempo libre, pueden surgir problemas de distinto tipo al tener que volver a reformular los intereses que os unen para pasar más momentos juntos.

La buena comunicación para superar esas dificultades que se van dando es clave para que la confianza no se rompa. Sin embargo, muchas veces aquello que nos une a alguien se va deteriorando poco a poco y, sin darnos cuenta, caemos en situaciones conflictivas en las que una de las dos o ambas personas pueden acabar sacando lo peor de sí mismas, pero por miedo a perder a relación no son consecuentes ni capaces de llegar a una solución. De ahí que su unión comience a adquirir tintes tóxicos de los que puede ser muy difícil salir al no hallar una alternativa.

"Lo peor es que las personas que están metidas en relaciones tóxicas no se dan cuenta y son propensas a seguir en ellas"

Los psicólogos que estudian las relaciones interpersonales suelen partir de la noción de apego para explicar aquello que mueve a una persona a estar cerca de otra. Y lo contrario de ese apego no es otra cosa que la dependencia emocional. Se trata de dos términos cuyo significado puede parecer equivalente, pues cuando sentimos apego por alguien también sentimos una conexión emocional fuerte que nos hace permanecer junto a él. Sin embargo, son conceptos contrapuestos, pues cuando aparece la dependencia emocional, las probabilidades de que la relación se vuelva tóxica son bastante grandes.

Una razón de equilibrio

Básicamente, la relación tiende a desequilibrarse y a volverse asimétrica, primando el interés de uno sobre el del otro, y es cuando acaparen los sentimientos de ansiedad, malestar o dudas que antes no estaban. Así lo explica Manuel Hernández Pacheco, psicólogo y especialista en neurobiología, apego y emociones, quien ha investigado a fondo cuáles son los factores que determinan que las relaciones amorosas y amistosas se vuelvan tóxicas hasta el punto de afectar a la salud mental y a la vida psicosocial de los pacientes.

En los casos de 'bullying', "el alumno acosado sabe que es mejor aceptar el maltrato a que venga de fuera"

"Lo peor", admite, "es que las personas que están metidas en relaciones de 'vampirismo emocional' no se dan cuenta y tienen muchas probabilidades de seguir en ellas durante el resto de su vida porque no han conocido otra cosa. Es como lo que decía Einstein en su parábola de los peces: son los únicos animales que no se dan cuenta de que el agua existe, ya que están tan inmersos en ella y en sus procesos que son incapaces de reparar en su existencia. Así, la persona que concibe este tipo de relaciones como normales es muy difícil que descubran lo patológico que hay en ellas y tome medidas para no volver a caer".

Los vertederos emocionales

Evidentemente, cada persona y cada relación es un mundo, por lo que habría que distinguir entre varios niveles en lo que respecta a las relaciones tóxicas. Uno de los más inferiores, en los que no tiene por qué existir maltrato aunque sí chantaje, podría ser el de aquella persona a la que quieres y con quien mantienes una relación duradera y de confianza, pero que, en cierto momento, sobre todo en aquellos en los que no le van bien las cosas, adquiere la costumbre de verter toda su ira y frustración contra ti. Así acabas convirtiéndote en una especie de 'vertedero' emocional, es decir, cuando los cuidados relativos a una amistad sana acaban confundiéndose con el hecho de tener que estar siempre ahí para compadecerle o para hundirte con ella. En caso contrario, lo tomaría como una traición, aunque sea de forma indirecta.

Foto: Una mujer teletrabaja en Barcelona. (EFE)

En este tipo de relaciones tóxicas, el sujeto no para de dirigir toda su negatividad contra ti, sin que tampoco tenga por qué intentar hacerte sentir culpable de sus miserias, que en ocasiones podrían ser tan comunes como las de cualquier persona promedio, sino tomando el papel de víctima o directamente echando por tierra todo consejo que le puedas dar. Y lo peor de todo: tienes la sensación de que ese pesimismo irredento frente al pasado y al futuro pueda acabar contagiándose, puesto que el apego acaba convirtiéndose en dependencia emocional de que estés ahí con él, hasta el fin del mundo, por medio del chantaje o porque tienes la exigencia moral de no dejarle solo.

El acoso en las relaciones tóxicas

Ahora bien, esto solo es la punta del iceberg. Como decíamos, el mundo de las relaciones tóxicas es amplísimo y admite distintas variantes. ¿En qué momento se puede sobrepasar el límite y convertirse en una relación de acoso o de maltrato? Hernández Pacheco es autor de '¿Por qué la gente a la que quiero me hace daño?', un libro en el que indaga en las causas adaptativas y biológicas, así como en las circunstancias sociales, en las que se desenvuelve una relación tóxica (ya sea con una pareja o con un amigo). Y, en este sentido, ofrece una explicación bastante llamativa de por qué tarde o temprano se da el maltrato psicológico.

"Siempre digo que ser un psicópata en la guerra de Siria sería muy beneficioso porque te permite ser violento e ingeniártelas mejor para sobrevivir", asegura, haciendo una curiosa metáfora. "Si no tienes tanta fuerza o principios morales como para serlo, serás más débil, por lo que tendrás que depender de otra persona más psicopática que tú que te defienda, aunque eso implique que te maltrate. En esto se basa el fenómeno del 'bullying', por ejemplo: el alumno acosado sabe que es mejor aceptar el maltrato a que venga de fuera o a no tener la seguridad que le brinda el grupo".

Foto: La media del acoso está en los 10,9 años, según Fundación ANAR (iStock)

Otro aspecto a tener en cuenta es lo malo que ha sido este último año y medio de pandemia para las relaciones sociales. Evidentemente, al tratarse de una cuestión tan privada e íntima, es imposible saber si las amistades tóxicas han proliferado más a raíz de las restricciones, pero como bien argumenta el psicólogo, "cuando la situación es desesperada, se buscan soluciones desesperadas", es decir, "es mejor tener a alguien que tampoco te trata tan bien a no tener a nadie". Hernández Pacheco cree que se trata de una estrategia de control psicológico por la cual el individuo acaba entrando en una relación de dependencia emocional de la que es muy difícil desprenderse porque "es como una adicción a una sustancia".

"¿Qué tiene de bueno estar con esa persona?"

En los casos de dependencia, hay dos perfiles de personas bien definidos, teniendo en cuenta que cada persona y cada relación interpersonal es un mundo: los "cuidadores por naturaleza" (aquellos que tienen verdadera vocación de ayudar a los demás al sentir que siempre están en deuda con alguien por patrones aprendidos desde la infancia) y los "narcisistas manipuladores" (los que en todo momento buscan y exigen la atención del resto, recurriendo al chantaje emocional o al reproche desproporcionado). "Cuando estos dos perfiles se juntan, ya es muy difícil separarlos, sobre todo si están en una situación que es difícil o extraña para ambos", comenta el psicólogo.

"El dependiente sabe que esa adicción le hace daño, pero de alguna manera obtiene un beneficio que sabe que nunca podrá alcanzar"

¿Cómo salir de relaciones así? Hernández Pacheco afirma que en sus terapias les hace responder a una pregunta muy simple: "¿qué tiene de bueno estar con esa persona?". Una cuestión lanzada al aire que, según explica, también sirve para identificar comportamientos adictivos, ya que estos tienen mucho en común con las relaciones tóxicas. "Cuando venían pacientes que querían dejar de fumar no les pedía que me dijeran las razones para dejarlo, ya que se las sabían todas, sino los beneficios que les aportaba", señala. "Muchos decían que les ayudaba a relajarse, que les hacía sentirse menos solos... Como en las relaciones de maltrato, el dependiente sabe que esa adicción le hace daño, pero de alguna manera obtiene un beneficio que sabe que nunca podrá alcanzar del todo, pues le está consumiendo la salud. Una vez se entiende esto, hay que ayudar a la persona a que modifique sus patrones de conducta o sus relaciones. ¿No tienes amigos? Te voy a ayudar a que tengas más y te relaciones con mucha más gente".

"El mayor factor que condiciona una buena salud mental es la reflexión interior sana, que la persona no actúe con el piloto automático", concluye el psicólogo. "El 80% de los procesos mentales de nuestro cerebro se dan de manera automática y ajenos a nuestra voluntad. ¿Qué quiere decir esto? Que hay que sentarse a reflexionar para cambiar esos procesos, ya sea gracias a un amigo, una pareja, un curso, una experiencia enriquecedora... y otras veces, cuando el problema ya es demasiado grande, acudir a terapia. La clave es saber dónde se va a pisar antes de dar el paso".

En el complejo mundo de las relaciones afectivas, si hay algo claro es que estas cambian con el paso del tiempo y crecen, pero, en ocasiones, no como nos gustaría. Una vez cesa la magia que sigue a los primeros encuentros en los que los sujetos empiezan a conocerse y a compartir experiencias, pueden suceder tres cosas: que la relación siga creciendo, se estanque o vaya a menos. Cuando la cosa deja de fluir e incorporas a esa nueva persona a tu cotidianidad, concediéndole tu confianza y tu tiempo libre, pueden surgir problemas de distinto tipo al tener que volver a reformular los intereses que os unen para pasar más momentos juntos.

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