La media naranja es un mito: tener una visión del mundo distinta a la de tu pareja está bien
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El amor está en la diferencia

La media naranja es un mito: tener una visión del mundo distinta a la de tu pareja está bien

No solo las nuevas generaciones están desmontando los falsos mitos del amor, entre ellos el de la media naranja, ahora también un estudio lo pone en duda

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Aquello de encontrar tu medio naranja ha pasado factura a la ciencia de las relaciones. El dicho no era más que una metáfora, pero sobre todo un reflejo de un pensamiento asentado que consideraba que el truco para un amor infalible y una relación fuerte era una compatibilidad absoluta, es decir, alguien como tú en un cuerpo distinto. Aunque ya no esté de moda, sigue siendo efectivo para la jerga popular hacer alusión a este cítrico, a la idea de la asimetría entre dos mitades que lo deben compartir todo.

Sin embargo, no solo las nuevas generaciones están desmontando los falsos mitos del amor, entre ellos el de la mitad perdida por el mundo a la que debes encontrar para completarte, ahora también un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Victoria de Wellington en Nueva Zelanda lo pone en duda.

"Un principio fundamental del desarrollo de las relaciones es que las parejas románticas se vuelven psicológicamente interdependientes; sus experiencias y puntos de vista convergen con el tiempo", afirma uno de los autores de esta investigación dirigida por Matthew Hammond. Pues bien, nada más lejos de la realidad: "Nuestros resultados desafían la interpretación de estas teorías como la especificación de que las parejas se vuelven más similares a través del tiempo: los rasgos, el bienestar y las creencias de las personas analizadas siguieron trayectorias que estaban desconectadas de sus parejas”, apunta.

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De media naranja nada

Se trata de un estudio a más de 171 parejas mixtas que participaron de forma voluntaria en una encuesta sobre actitudes y valores durante un período de 4 años (entre 2015 y 2018). Con los resultados sobre la mesa, los investigadores han comprobado que de media naranja nada.

Como en una especie de conversación en el tiempo, rastrearon cómo respondían las parejas a preguntas sobre su salud psicológica y física, el bienestar de la relación, rasgos de personalidad, las creencias políticas de cada uno, las actitudes y posiciones con respecto a cuestiones, la fe y la religiosidad, las actitudes de género y sexualidad y las ideologías basadas en el grupo y el país donde residían. A partir de ello, observaron si las parejas mostraban signos de convergencia en sus actitudes, experiencias y puntos en un momento determinado o de manera progresiva se iban asemejando.

La respuesta a las hipótesis fue una evidencia limitada de que las experiencias y visiones del mundo de las parejas convergen con el tiempo. Por ejemplo, en algunos casos sí comprobaron convergencia de actitudes a corto plazo, como la sincronización de opiniones políticas a lo largo de un año electoral. No obstante, estos efectos no se sostuvieron sino que fueron breves. Lo que se dio de manera más común y general es que la mayoría de las veces, las actitudes de las parejas evolucionaron de forma independiente en cada pregunta y a cada reacción.

Las parejas no evolucionan al unísono

Todo ello llevó a los autores a poder afirmar que: "En conjunto, no podemos concluir que las parejas en relaciones a largo plazo trabajen para mantener una perspectiva unificada sobre sí mismos y el mundo".

“Las parejas son generalmente más similares entre sí que diferentes, pero eso no significa que sus actitudes y visiones del mundo evolucionen al unísono”

No obstante, esto tampoco quiere decir que no existan similitudes entre dos personas con una relación de pareja, por supuesto que las hay. De hecho, a menudo son el hilo conductor de las diferencias. “Las parejas son generalmente más similares entre sí que diferentes, pero eso no significa que sus actitudes y visiones del mundo evolucionen al unísono”, afirman en el estudio.

Los investigadores encontraron un alto grado de similitud entre las parejas en cuestiones relacionadas con las necesidades de la relación, creencias sobre la religión, creencias sobre el medio ambiente y creencias con respecto a los grupos sociales. En lo que curiosamente las parejas resultaron ser menos parecidas fue en las áreas de rasgos de personalidad y salud individual.

En la actualidad, los autores quieren poner en marcha el siguiente paso a esta investigación con el fin de comprender si los resultados se encuentran ligados a las culturas, y en otras no occidentales estos cambiarían.

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