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Un proyecto neoyorquino busca rediseñar las ciudades en su neurodiversidad
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Un proyecto neoyorquino busca rediseñar las ciudades en su neurodiversidad

Al menos 1 de cada 8 personas forma parte del espectro que abarca la neurodiversidad. Para estas personas, las grandes ciudades son laberintos cuyos espacios les expulsan

Foto: Fuente: WIP Collaborative
Fuente: WIP Collaborative

Caminar por la calle es, a menudo, una tarea difícil si te encuentras en una gran ciudad, donde el asfalto y los vehículos han tomado el espacio, y la peatonalización se vuelve una reivindicación. En los núcleos urbanos la lucha y las propuestas a esta situación se vienen dando desde hace décadas y son una constante de la actualidad. Pero si la calle no se hace fácil para quien la camina, aún menos si se trata de personas con algún tipo de neurodiversidad: cruzar un semáforo, pasar de una acera a otra, recorrer la propia acera se vuelven tareas casi imposibles.

La OMS señala que al menos 1 de cada 8 personas forma parte del espectro que abarca la neurodiversidad. Entre la más comunes se encuentra el autismo, presente en 1 de cada 54 niños en el mundo. Para todas estas personas, la gran ciudad es un laberinto cuyas paredes le expulsan. Las infraestructuras modernas siguen sin ser plurales, es decir, pensadas para toda la sociedad en su conjunto. Es por ello que el colectivo neoyorkino WIP Collaborative (Women in Practice), un equipo de diseñadoras independientes que trabajan desde una perspectiva inclusiva y feminista el entorno público, ha creado una opción que, aunque a pequeña escala por el momento, pretende ser el camino a seguir hacia la reinterpretación de los espacios urbanísticos.

Se trata de una instalación de arte público a la que han denominado “Restorative Ground” (Suelo restaurativo). En ella, el arte se despliega para su propio uso. De eso se trata, de utilizar el espacio con y en el que se convive. La instalación está ubicada en Hudson Square, una pequeña zona del barrio de Manhattan y con él se busca un nuevo espacio público en la dirección más inclusiva de su significado.

Un paisaje inclusivo para la elección

Dividido en tres espacios que dibujan uno solo, “Restorative Ground” permite que converjan personas de todas las edades, formas y tamaños, y por supuesto con diferentes intereses y necesidades, orígenes y diferentes espectros de neurodiversidad.

Cada persona puede experimentar sonidos, sensaciones, luces y hasta materiales distintos en función de lo que desee y necesite

La neurodiversidad refleja la idea de que ciertos trastornos del desarrollo como el trastorno del espectro autista (TEA), el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y la dislexia son variaciones normales en el cerebro que el mundo normativo deja al margen. El término fue acuñado a fines de la década de 1990 por Judy Singer, una socióloga australiana que se encuentra dentro del espectro autista, posición desde la que ha estudiado el autismo durante décadas.

Las creadoras del nuevo proyecto lo definen como “un paisaje inclusivo para la elección”: en lugar de ofrecer experiencias generales, cada persona puede experimentar sonidos, sensaciones, luces y hasta materiales distintos en función de lo que desee y necesite. Así, su objetivo es mostrar cómo serían las ciudades si las autoridades atendieran a quienes la conforman y adoptaran para las mismas un enfoque incluyente.

Compromiso, recreación y curación

Al atender una variedad de experiencias, actividades e interacciones, “Restorative Ground” ofrece una nueva visión para ese espacio público restringido e intransitable basándose en la investigación entre la arquitectura, el urbanismo y el diseño, demostrando que las personas que trabajan el ámbito cultural tienen herramientas para la curación de las ciudades y de la sociedad misma.

“La calle recuperada da la bienvenida a una variedad de experiencias, actividades e interacciones que ocurren entre los residentes, los miembros de la comunidad y el público en general. Como plataforma dinámica para que resurja la vida pública, la instalación creará un lugar para el compromiso, la recreación y la curación individuales y colectivas”, señalan al respecto al presentarlo en la organización de profesionales que trabajan e investigan en torno al diseño urbano ‘Urban Design Forum’.

La pandemia ha dejado claro que el modelo de espacios en el que vivimos debe cambiar. Como paisajes urbanos, la reactivación de las ciudades pasará por la reunión, la cultura y la sanación de la conversación compartida para un futuro posible con proyectos como este.

Caminar por la calle es, a menudo, una tarea difícil si te encuentras en una gran ciudad, donde el asfalto y los vehículos han tomado el espacio, y la peatonalización se vuelve una reivindicación. En los núcleos urbanos la lucha y las propuestas a esta situación se vienen dando desde hace décadas y son una constante de la actualidad. Pero si la calle no se hace fácil para quien la camina, aún menos si se trata de personas con algún tipo de neurodiversidad: cruzar un semáforo, pasar de una acera a otra, recorrer la propia acera se vuelven tareas casi imposibles.

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