Experimentos para dejar a tus hijos con la boca abierta estas vacaciones
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TRUCOS FÁCILES PARA EL VERANO

Experimentos para dejar a tus hijos con la boca abierta estas vacaciones

La manera de pasar más tiempo con los pequeños de la casa y, además, hacer que se interesen por la ciencia sin darse cuenta

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Fuente: iStock

El verano es ese tiempo en el que padres e hijos pueden pasar más tiempo después de que unos se olviden del trabajo y los pequeños, del colegio. Sin embargo, tanto tiempo libre puede llegar a aburrir a unos y otros, por lo que te vamos a presentar la mejor manera de pasar tiempo juntos y, además, disfrutar y ayudar a los niños a seguir aprendiendo… sin darse cuenta.

Hay multitud de experimentos destinados a provocar la curiosidad en los pequeños. Uno de los más famosos es el de aplastar un globo contra una cama de agujas, clavos o pinchos. Es importante no hacerlo sobre un solo objeto punzante, porque entonces el globo explotará y os dará un buen susto. Pero si se hace correctamente, el resultado parece increíble.

Foto: Los perros son más inteligentes de lo que pensábamos (iStock)

La razón por la que el globo no explota (si no se aprieta en exceso, claro está) es que cuando se aumenta la cantidad de objetos punzantes contra los que se empuja el globo, se reduce la presión que soporta cada clavo o aguja y, por tanto, el globo no explota. Una manera de dejar a los pequeños con la boca abierta y hacerles pensar en cómo funciona la ciencia.

Trucos para padres e hijos

Otro truco con el que, sin duda, te ganarás la atención de tus hijos es el de atravesar con lapiceros una bolsa llena de agua sin que se derrame ni una sola gota. La razón es que cuando el polietileno, que es el material con el que se hacen muchas bolsas de plástico, se rompe, sus moléculas se acercan. Por eso, la bolsa se aprieta alrededor de los lápices y el agua no se escapa.

El verano es la época del año en la que más tiempo pasamos con los niños

¿Te imaginas que la comida pudiera cambiar de color? Pues eso es lo que se consigue con el siguiente experimento. Se trata de colocar cuatro hojas de repollo en cuatro vasos diferentes y rellenar cada uno de ellos con colorante alimentario hasta, aproximadamente, la mitad. Después, solo hay que esperar unos minutos y dejar actuar a la ciencia.

Pasado el tiempo comprobaremos que las hojas de repollo van abandonando su típico color amarillo y adquieren el tono del colorante alimentario que se ha utilizado en cada vaso. La razón es que, al igual que las plantas absorben agua, también sus hojas absorben los colores de ese agua. Se conoce con el nombre de efecto capilar y se puede hacer con plantas, flores y hasta árboles.

placeholder Divertirse con los niños es uno de los placeres del verano (Ashton Bingham para Unsplash)
Divertirse con los niños es uno de los placeres del verano (Ashton Bingham para Unsplash)

Otro truco muy divertido es hacer que un globo no explote ante una llama. Para conseguirlo, primero hay que rellenarlo de agua hasta la mitad para que, al exponerlo al fuego, esa agua absorba el calor extremo. Lo mejor, para que el experimento sea completo, es hacerlo dos veces: primero con el globo solo lleno de aire, para que explote, y, después, relleno de agua para que aguante el calor.

Experimentos científicos para niños

Para el siguiente se necesita un poco de tiempo… algo que nos sobra en verano. Después, se trata de tener 2 huevos y 2 vasos de agua para demostrar que uno de ellos puede flotar y el otro no. Para llevar a cabo este experimento, primero hay que llenar un vaso con agua y colocar dentro un huevo: si la ciencia actúa correctamente, el huevo caerá al fondo del vaso rápidamente.

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La segunda parte es colocar el segundo huevo en otro vaso de agua. Pero, en este caso, hay que usar un poco de agua caliente y disolver unas 5 cucharadas de sal. Cuando la sal se disuelva y el agua se enfríe un poco, colocaremos el huevo. Y, sorprendentemente, no caerá al fondo, sino que flotará en la superficie por la densidad que provoca la sal en el agua, que es mayor de la del huevo.

Terminamos con otro experimento en el que también participa la fuerza de la naturaleza: se trata de plantar tu propia planta de aguacate. Para ello, lo primero es hacerse con un hueso de aguacate fresco, lavarlo y pincharlo con 4 palillos por los cuatro lados, dejándolo equilibrado en el centro de un vaso de agua y con el lado más afilado mirando hacia arriba.

Con estos sencillos trucos despertarás en los niños un interés por la ciencia

Por debajo, debe estar flotando siempre sobre agua durante las dos semanas que tiene que permanecer en reposo. Eso significa que hay que rellenar el vaso con agua según se vaya evaporando. Con el tiempo, de los agujeros brotarán raíces y llegará un momento en el que se parta por la mitad. Será entonces cuando se pueda trasplantar a una maceta para que crezca cómodamente y dé sus frutos en el futuro.

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